Mostrando entradas con la etiqueta colección Mondrian. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta colección Mondrian. Mostrar todas las entradas

20.11.12

Freud / Watteau

El Museo Thyssen-Bornemisza presenta a partir del 20 de noviembre la cuarta entrega de , la serie de nuevas instalaciones de obras de las Colecciones organizada con motivo de su 20 aniversario. Este último montaje del año pone el broche de oro a doce meses de celebraciones, ya que la figura del propio Barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza es el eje sobre el que se articula la relación entre dos grandes artistas: Lucian Freud (1922-2011) y Jean-Antoine Watteau (1684- 1721). 

En esta ocasión, la instalación incluye además dos obras invitadas: Retrato del barón H.H.Thyssen-Bornemisza (Hombre en una silla) (1985) y Dibujo de Gran interior W11 (según Watteau) (1983), préstamos de colecciones privadas. Ambas acompañarán en la sala mirador de la primera planta a otros dos cuadros de Freud y uno de Watteau pertenecientes al Museo: Retrato del barón H.H.Thyssen-Bornemisza (1981-1982), Reflejo dorado con dos niños (Autorretrato) (1965) y Pierrot contento (c. 1712). Un fragmento de este último, adquirido por el Barón Thyssen en 1977, sirvió de fondo al primer retrato que le hizo el pintor inglés entre 1981 y 1982; Freud tenía colgada en su estudio una reproducción de esta pequeño cuadro que representa a un grupo de personajes de la Commedia dell'arte en medio de un frondoso jardín; Pierrot, ataviado con su característico traje blanco, se sitúa en el centro de la composición. En su retrato, Heinrich Thyssen está colocado en el mismo lugar, incluso da la impresión de que adopta su misma postura y expresión. 

13.9.12

Mercedes-Benz Fashion Week NY

New York, NY

As summer nears its end, the start of the international fashion week season is just around the corner. Mercedes-Benz Fashion Week, the first major stop in the circuit of fashion’s most influential events, is gearing up for a week full of top international designers and the next generation of emerging talent, to take center stage at Lincoln Center. IMG Fashion, producer of the Event, announced today the preliminary line up for New York City’s most renowned week.

“The Spring 2013 Collections are shaping up to be a much talked about season, with a large amount of our most celebrated designers returning, and many up and coming designers making their runway debut,” says Christina Neault, Executive Producer, IMG Fashion. “One of the best things about the shows in September is the picturesque weather that makes the whole city come to life. The energy of the week is truly palpable as you walk throughout New York City.

The Theatre, Stage, Studio and Box will once again be home to the 80+runway shows and presentations, making Lincoln Center the heartbeat of the city for the eight days of fashion events. Throughout the week, numerous entities including the Lincoln Center Business Improvement District and Stone Rose Lounge, the Official After-Party Venue of Mercedes-Benz Fashion Week, will be hosting events, parties and promotions to welcome the 100,000+ industry professionals to the city and neighborhood.  Title sponsor Mercedes-Benz is joined by DHL, American Express®, Maybelline New York, TRESemmé, Diet Pepsi, Fiber One® Bars, WGSN and SKYY® Vodka as well as the following media outlets: The New York Times, Women's Wear Daily and Getty Images.

Mercedes-Benz Fashion Week is an IMG event.

NEW YORK, NY - SEPTEMBER 09: Coco Rocha walks the runway at the Zac Posen Spring 2013 fashion show during Mercedes-Benz Fashion Week on September 9, 2012 in New York City. (Photo by Mike Coppola/Getty Images for Mercedes-Benz) *** Local Caption *** Coco Rocha

NEW YORK, NY - SEPTEMBER 09: A model walks the runway at the Chado Ralph Rucci Spring 2013 fashion show during Mercedes-Benz Fashion Week on September 9, 2012 in New York City. (Photo by Frazer Harrison/Getty Images for Mercedes-Benz)
   

7.9.12

Orientalismos en las colecciones Thyssen-Bornemisza

Siguiendo con la celebración del 20 Aniversario, el Museo Thyssen-Bornemisza presenta a partir del 11 de septiembre la tercera entrega de , un ciclo que, a través de los cuadros de las colecciones del museo, busca incentivar en el público una mirada pausada y reflexiva que favorezca nuevas interpretaciones de las obras expuestas.

Con el título Orientalismos en las colecciones Thyssen-Bornemisza, la instalación –situada en el balcón-mirador de la primera planta, de acceso directo desde el hall y entrada libre-, se centra en los diferentes modos de representación de Oriente y lo exótico en la pintura occidental. A través de una selección de ocho obras de artistas como Eugène Delacroix, Antonio Guardi, William Merritt Chase o August Macke, el visitante encontrará un Oriente sin límites precisos, incluso a veces imaginado, que responde tanto a la necesidadde nuevas fuentes de inspiración como a la atracción por lo exótico como algo diferente y extraño.

En el siglo XVIII, aunque la influencia oriental se centra en las artes decorativas, la pintura muestra la asociación que se hace de Oriente con el lujo y el esplendor. La Escena en el jardín de un serrallo (c. 1743) de Antonio Guardi, perteneciente a la serie del artista dedicada a escenas de la corte de Constantinopla, es un claro ejemplo de esta tendencia.



Ya en el siglo XIX la seducción por lo oriental llevó a muchos artistas a viajar al norte de África. Entre los pioneros, Eugène Delacroix, cuyo viaje se convirtió en una experiencia estética determinante: la deslumbrante luz, el paisaje, la sensualidad y el misterio de sus gentes produjeron una transformación innegable en su obra posterior. En la muestra se han incluido dos obras El duque de Orleans mostrando a su amante (c. 1825-1826) y Jinete árabe (c. 1854) en la que, como consecuencia de su estancia, el pintor se aparta del exotismo descriptivo y tópico del cuadro anterior y muestra una imagen más cotidiana y real.

La instalación también trata la influencia oriental que derivó hacia el Japonismo. Este nuevo diálogo con lo oriental ya no se basa en la suntuosidad, sino en sus propiedades formales que serán una referencia para los nuevos lenguajes de la modernidad, en especial el impresionismo y el simbolismo. Es el caso de los pintores americanos William Merritt Chase y Frederick Frieseke presentes con dos retratos, El quimono (c.1895) y Malvarrosas (c. 1912-1913), en los que la delicadeza del mundo femenino se vincula a la opulencia y la elegancia oriental. El recorrido se cierra con otro retrato femenino del alemán August Macke, Mujer en un diván (1914), realizado en un viaje a Túnez junto a Paul Klee y Louis Moilliet e inspirado en un harén.

Orientalismos en las colecciones Thyssen-Bornemisza
Del 11 de septiembre al 11 de noviembre de 2012
Museo Thyssen-Bornemisza
Comisaria: Paloma Alarcó. Jefe de Conservación de Pintura Moderna del Museo Thyssen- Bornemisza


1.9.12

Mercedes-Benz Fashion Week Madrid Sep 2012

Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, el gran motor de la creación y el diseño en España

En total, son 41 los creadores que presentan sus colecciones en desfile, a los que se suman 20 diseñadores emergentes, que exhiben sus propuestas en el Showroom de EGO, en el CIBELESPACIO, con venta directa al público.

Organizada por IFEMA, celebra su 56º edición del 30 de agosto  al 4 de septiembre.

David Delfin
Foto UGO CAMERA / IFEMA 2012
Gentileza Mercedes-Benz Fashion Week Madrid

24.7.10

Egon Schiele (1890-1918)

1913 - 23 años - Sagrada Familia
Material: Aguada y lápiz sobre papel apergaminado.
Medidas: 47 x 36.5 cm. - Museo: Galerie St. Etienne. Nueva York

Pintor expresionista austriaco, nacido cerca de Viena. Aunque Schiele estuvo muy influenciado por los arabescos del Art Nouveau de Gustav Klimt, sus obras artísticas se caracterizaron por unas líneas más angulares y nerviosas. La figura humana fue su principal motivo temático, y sus desnudos masculinos y femeninos tienen una cualidad francamente erótica a pesar de sus formas solitarias y demacradas, como se pone de manifiesto en el Desnudo femenino tumbado (1910-1911, Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid). A menudo enfatizó las manos de sus personajes con configuraciones retorcidas y atormentadas. La cualidad personal de sus inconexas pinceladas y sus manchas de fuerte color, le hicieron destacar como único entre los pintores expresionistas, pero su temprana muerte el 31 de octubre de 1918 en Viena aquejado de una gripe, limitó su influencia. © eMe

Egon Schiele (1890-1918)

Valerie Neuzil - Egon Schiele




8.1.09

Colección Mondrian, de Yves Saint Laurent


Colección Mondrian - Fondation Pierre Bergé - Yves Saint Laurent

Cuando la moda tutea al arte.

Los trajes de yves saint laurent, ávido coleccionista de arte, dialogan con las pinturas y esculturas que los inspiraron. Una exposición muestra el vínculo a lo largo de cuatro décadas.

En las navidades de 1964, Yves Saint Laurent recibió un regalo que cambiaría su vida. Fue su madre quien pensó que le gustaría aquel libro que recogía las obras neoplasticistas de un pintor holandés muerto veinte años antes: Piet Mondrian. El alegato a la abstracción geométrica de aquellas páginas causó una impresión tan honda en el diseñador de 28 años como para que hoy, casi medio siglo después, atesore varias de esas obras originales en su increíble colección particular. Pero, en aquel momento, apenas llevaba tres años con su propia compañía y no podía permitirse semejante lujo. Canalizó la pasión hacia la creación en lugar de la posesión. En su siguiente desfile, una decena de vestidos replicaban el juego de líneas y colores de Mondrian, esta vez sobre las curvas femeninas. Una bandera para la modernidad. El nacimiento de un diálogo con el arte que recorrería la carrera del mayor diseñador vivo. Un hombre que, tal como declaró en 2002 en su retirada, quiso “acompañar a las mujeres en el gran movimiento de liberación que ocurrió el pasado siglo”.

Su adiós fue una rendición al nuevo orden de la moda. Pero hasta entonces, Saint Laurent sostuvo esa particular conversación con el arte que Mondrian inició. Tan capital para entender 40 años de creación que a ella consagró Pierre Bergé la primera exposición que organizó su fundación en los salones de la antigua casa de alta costura. Una muestra que, ampliada y mejorada gracias a la Fundación Caixa Galicia, viajará por primera vez fuera de París para recalar en A Coruña. “Me pareció más interesante subrayar el vínculo de Saint Laurent con el arte que simplemente recorrer su pasado glorioso”, cuenta Bergé, de 78 años, en su espacioso despacho, en el número 5 de la Avenue Marceau.

A menudo se pinta a Bergé como el áspero y autoritario gestor que convirtió las fantasías de un frágil soñador en un negocio millonario. Sus personalidades son antagónicas, eso es seguro, pero las interioridades de la relación prometen ser mucho más complejas. Saint Laurent se vio abocado a la luz pública a los 21 años, cuando la muerte de su maestro le dejó al frente de la mayor casa de cos¬tura de los años cincuenta, Christian Dior. Representa el genio creador trágico y atormentado, el cuerpo nervioso azotado por las depresiones y las adicciones. Bergé, en cambio, es el joven amigo de Jean Cocteau, el emprendedor de vastísima cultura e insaciable curiosidad, a quien Mitterrand coloca como director de la Ópera en los años ochenta. “Todo el mundo piensa que Yves es el débil, y yo, el duro, pero no me importa. Yo sé la verdad”, le contaba Bergé a The New York Times en 2000.

"Warhol dijo que Ives era el único auténtico artista de Francia recuerda Bergé"

Desde que se conocieron, hace justo 50 años, Bergé ha cuidado de un hombre que, tras los salvajes excesos de los setenta, raramente sale de su casa en Marruecos y de su apartamento en París (en el que vive oficialmente solo desde que Bergé lo dejó a finales de los ochenta). Parte de la torre que Bergé ha construido para proteger al creador, y al negocio que en 1961 montó alrededor de él, se basa en diferenciarle de otros diseñadores y distinguirle como artista. El tempe¬ramento artístico sirve para explicar que alguien sea capaz de lo más sublime (un esmoquin para mujer que cambió el signo de su tiempo, en 1967) y de lo más patético (un desfile de tres horas basado en Carmen, en 1976).

“Andy Warhol dijo una vez que el único artista de verdad que había en Francia era Yves”, recuerda en esta entrevista, como ha hecho en otras tantas. “Él es, además, un gran coleccionista, y desde aquella colección de Mondrian, su punto de partida, muy a menudo ha sido Matisse o Picasso”. La cercanía con los grandes maestros de la pintura no ha sido meramente intelectual. Saint Laurent ha compartido con ellos su intimidad. Goya, Picasso, Matisse, Ingres, Léger, Braque, Miró y Cézanne decoran su apartamento de la Rue Babylone, originalmente creado para un americano que se arruinó con el crash de 1929. Les acompañan exquisitos muebles art déco, un tapiz de Edward Burne-Jones, piezas de arte africano, vasos de Dunand o torsos griegos de mármol. Una colección tan ecléctica como la de Bergé, que además han construido (como todo) siempre juntos. “Elegimos en función de la calidad, no de la firma. Es así de sencillo. Sin prejuicios de épocas ni autores”, explica Bergé. ¿Siguen comprando? “Ya no. Los precios son demasiado altos. Completamente enfermizos. No nos lo podemos permitir”.

En 1999, grupo Gucci compró Sanofi Beauté, que entre otros englobaba su negocio de prêt-à-porter y cosméticos, por mil millones de dólares. Tom Ford pasó a dirigir las colecciones comerciales y ellos se quedaron con la de alta costura. Apenas tres años después, un maltrecho Saint Laurent anunció su retirada y, literalmente, desapareció del mapa. Bergé, en cambio, empleó su inagotable energía y su ansia de notoriedad en una fundación cuyo escaparte tapa la cara de Kate Moss en la última campaña publicitaria de Yves Saint Laurent.

Su objetivo es sacar el máximo partido de un asombroso legado: más de 5.000 vestidos, impecablemente conservados desde el día de su creación, y unos 15.000 objetos, entre bocetos y complementos. “Tan pronto como pudimos permitírnoslo, seleccionamos los mejores modelos de cada colección”, explica Bergé. “Era Yves quien decidía qué piezas había que quedarse. Unas 15 o 20 por temporada. Somos los únicos con algo parecido. Chanel o Dior no pensaron en esto desde el principio y han tenido que recuperar piezas posteriormente, comprándolas en subastas o a las clientas. Nosotros guardamos los prototipos, los originales. No modelos adaptados al color y la talla de quien los compraba”.

En las últimas semanas, 47 de esas frágiles piezas han viajado por primera vez a España. Su destino es A Coruña, donde, a partir del día 12, se exhibirán, en escrupulosas y constantes condiciones de temperatura y humedad, junto a 36 obras maestras que hicieron viajar la fantasía del maestro. Por mucho que el exotismo (desde los ballets rusos hasta el safari africano) haya teñido el trabajo de Saint Laurent, sus viajes sucedían, sobre todo, en su imaginación. Y el arte fue uno de sus medios de transporte predilectos. “La exposición de París nos interesó como punto de partida, pero hemos ido mucho más allá”, cuenta Teresa Porto, directora de la Fundación Caixa Galicia. “Allí sólo se enfrentaban los vestidos con obras procedentes de las colecciones privadas de Bergé y Saint Laurent. Nosotros hemos hecho un gran esfuerzo, y en apenas un año hemos conseguido préstamos de instituciones como el Centro Pompidou, la Tate Gallery, el Museo del Prado o el Thyssen-Bornemisza. Algunas, como las esculturas africanas de la colección Barbier-Mueller, han viajado en la cabina del avión con su correo”.

Fotografía de Archivo Fondation Pierre Bergé-Yves Saint Laurent I Christie's Images

La exposición no sólo profundiza en la idea esbozada en París, además enfatiza algunos de los aspectos menos obvios de la trayectoria de Saint Laurent. “En una de las primeras reuniones, el equipo de la Fundación Pierre Bergé-Yves Saint Laurent nos tenía preparada una sorpresa: una selección de más de veinte trajes inspirados en Goya”, explica Porto. Se trata, en efecto, de un vínculo menos conocido que el de Mondrian o Picasso, y al que se le ha dedicado una sala completa en la muestra. La ausencia de Saint Laurent, nacido en Argel hace 72 años, en este proyecto (y en cualquier otro en los últimos tiempos) parece confirmar las peores hipótesis sobre su salud. “Él decidió retirarse y quedarse en un segundo plano”, matiza Bergé. “Es su decisión, y yo no tengo nada que objetar. Supervisa lo que hacemos, pero no está metido en el día a día. ¿Por qué se fue? Porque no tenía rivales ya. Las casas de alta costura de verdad fueron la de Yves Saint Laurent, Dior, Coco Chanel y Balenciaga… Eran el astro alrededor del cual orbitaban las demás. Ahora cuesta encontrar el sol”. Por EUGENIA DE LA TORRIENTE 10/02/2008 - El Pais.

Fondation Pierre Bergé-Yves Saint Laurent - Georges Pompidou Center in Paris in 2002