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16.9.12

Jim Morrison (1943 – 1971)


Jim no ha muerto, lo que pasa es que huele raro
por Rafael Chaparro Madiedo

James Douglas "Jim" Morrison Clarke (1943 – 1971)

La noche que murió Jim Morrison la gente, vecinos, aseguraron haber visto bajarse del metro, en la estación cerca donde vivía el ex Doors, a un indio navajo anciano, que fumaba un apestoso tabaco negro y murmuraba palabras extrañas, inaudibles, palabras tal vez mágicas. El anciano indio navajo tomó la acera y salió a la superficie y merodeó el apartamwnro donde Jim Morrison vivía exiliado con su novia; apartamento de donde casi no salía porque estaba dedicado a la lectura indiscriminada de los mejores poetas franceses y la sobredosis era de Rimabud, Nerval, Baudelaire, etc. El anciano indio navajo miró hacia la luz donde vivían los Morrison y después se lo tragó tal vez la multitud, tal vez el calor del verano, tal vez las pequeñas luces alucinatorias de París en un caluroso mes de julio.

Esa madrugada, 3 de julio de 1971, hacia las 5, Jim Morrison murió y algunos clochards amigos de Morrison, y con los cuales éste se ponía a tomar vino en la estación del metro de cuando en cuando, aseguraron que esa mañana vieron otra vez al indio navajo pasar por la estación del metro acompañado de Jim, pero que éste no los saludó a pesar de que los clochards insistentemente lo saludaron y le recordaron la cita de esa semana para tomar vino barato, jugar dados, cantar antiguas canciones francesas y cantar la canción que más le gustaba a Morrison cuando estaba ebrio: Light my Fire. Alguna vez Morrison había dicho que las mejores canciones de los Doors no debían ser cantadas en un concierto en Miami frente a sesenta mil personas, sino que debía ser cantada por los clochards borrachos del metro de París a la una de la mañana y caídos de la perra.

Esa madrugada el indio navajo de la muerte se llevó a Morrison para siempre. Lo montó en el metro y después se lo llevó por el oscuro túnel de la incertidumbre eterna.

Desde ese día los clochards amigos de Morrison se fueron muriendo de pena moral. Uno a uno fueron recogidos en las noches por el indio navajo de la muerte. Al cabo de un año ya nadie cantaba sus canciones con el aliento a vino rojo barato en las estaciones de París a las dos de la mañana, pero el mito se había encendido en otra parte, el cementerio Père-Lachaise, división sexta, es decir donde estaba enterrado Jim Morrison.

Jim está por aquí, baby

Para llegar al cemeterio Père-Lachaise hay que coger el metro, dirección Gallieni y bajarse en Père-Lachaise. Apenas se sale del metro, uno sabe que ha llegado definitivamente a otro planeta. En el bulevar Mènnilmontat los árboles se reúnen en grupos de tres o de a cuatro y fuman. A su lado, los viejos perros pastores alemanes, con las pulgas más viejas de París a sus espaldas, deambulan como alucinados por entre las mareas de Gauloise, que impregna todo el bulevar y hace navegar a los árboles y a la gente en un sopor particular, en una nube alucinógena rota a la distancia por el ruido del metro, las sirenas de la policía, los cantantes que se paran en la boca oscura del metro, y el ruido de los bares.

Sin embargo uno sabe que está cerca de Jim Morrison por diversas razones. Cuando se baja, por ejemplo, en la estación Trocadero, cerca de la torre Eiffel, todo es distinto. Por allí en Trocadero abundan los perfumes discretos, las cámaras de cuatro lentes, las jaurías de japoneses y alemanes. En cambio, en la estación Père Lachaise lo primero que encuentras son perfumes indiscretos y si delante de uno hay una chica que camina descalza y lleva el pelo desordenado y una rosa en la mano con toda seguridad va a visitar a James Douglas Morrison.

Toda clase de seres van a visitar a Jim. Pero en su mayoría son chicas, las chicas más bellas del universo, que vienen como sacerdotisas de la heroína y del whisky y le ofrecen sus ojos, le ofrecen sus tetas, sus manos, sus dientes, su cuerpo entero a Morrison.

El desfile empieza a las nueve de la mañana y, a esa hora cuando el aire está impreganado de mierda triste de triste paloma y por entre los árboles del cementerio de filtra ese olor a huesos con sangre antigua, las chicas, las devotas de Morrison empiezan a llegar y se dirigen a la sexta división del cementerio. A medida que uno se acerca va viendo flechas que dicen "Jim está por aquí, baby" y entonces por entre las tumbas se empieza a escuchar esa vieja canción que dice "vamos al bar de whiskey más cercano porque si no moriremos...vamos al bar de whiskey más cercano..."

Entonces se acerca a la tumba de Morrison, la única tumba vigilada, pues en dos ocasiones se robaron su busto (en este momento sólo hay una placa con su nombre) y le botan cigarrillos con inscripciones que dicen "fúmame toda Jim" o "para que no te aburras allá". Otras más atrevidas le botan tabaquitos de hash o riegan whiskey, mientras la policía, que no entiende tanta devoción, las sacan a empellones.

Whiskey, sangre, huesos, heroina

Mientras las chicas de todo el universo le riegan whiskey a Jim Morrison el aire empieza a oler a un olor particular. Cerca la tumba de Morrison hay un olor mezclado a lluvia, orines, sangre, whiskey y heroína. Es olor de aquel que nunca han dejado en paz. Los clochards de la estación Père Lachaise dicen que hay noches donde les parce oir la voz de Jim Morrison gritando cada vez que pasa el metro que no le jodan más la vida. Otros clochards dicen que a veces también, sobre todo en el verano, se le escucha cagado de la risa al saber que otra vez va a venir a visitarlo el ejército más hermoso del universo, ese ejército de alemanas, españolas, de sudacas, de suecas, de inglesas, de gringas despistadas que se toman un sorbo de whiskey sentadas en el borde de la tumba mientras el sol revienta en sus cabellos tristes.

En todo caso cuando todo el mundo se va, cuando se cierra el cementerio, a las cinco de la tarde, los espíritus quedan otra vez en sociego, pero solamente en una tumba hay flores, whiskey y cigarrillos para toda la eternidad. Sólamente en una tumba un muerto está sentado en el borde de su tumba con un cigarrillo en los labios, una botella de whiskey, cantando hasta el amanecer, cuando llega el viejo indio navajo, le acaricia la frente, le limpia las lágrimas y lo manda a dormir un rato.

Por eso la gente que sabe dice que Jim Morrison no está muerto, lo que pasa es que huele un poco raro.

Rafael Chaparro Madiedo 
La prensa, 11 de febrero, 1994 p. 5 

 JimMorrison (1943 – 1971)

5.1.11

When You're Strange: A Film About The Doors

 When You're Strange: A Film About The Doors by Tom DiCillo


When You're Strange: A Film About The Doors  by Tom DiCillo.

The Doors de Oliver Stone fue el peor biopic de la historia (aunque también se acepta Summer dreams, sobre los Beach Boys), pero he aquí su perfecto opuesto: el impecable documental sobre el grupo más mítico y mitificado del rock. Tom DiCillo (director de Johnny Suede, Living in oblivion y Delirious, además de curtido fan de la banda) dirige con maestría una cascada de sonido e imagen, con todos los caramelos que un documental sobre The Doors debería tener para permitirnos la entrada a las puertas de la percepción.

El filme se estructura sobre el rail de los años Morrison, de 1965 hasta 1971 (la muerte de Jim Morrison), no podría ser de otra manera, y es la evolución de su líder lo que marca el ritmo de grupo y largometraje: los inicios, las ínfulas poéticas de Jim, su querencia por el líquido fermentado y los barbitúricos para picar, el talento que revelaba su particular forma de escribir hits, los valles y cerros, el famoso concierto de Miami (aquí en todo su esplendor visual) en el que fue arrestado por indecencia, los años de París, el engorde y look Lebowski. Está todo aquí, con todas las canciones originales, una porrada de metraje desconocido que hará que los fans más listillos se den con cantos en los dientes, y encima narra Johnny Depp. Como dijo el propio Ray Manzarek (el teclista que le dio al mundo el inolvidable órgano de “Light my fire”): “éste es el documental anti-Oliver Stone”. 

Bendito sea, pues; y nosotros que lo disfrutemos.

When You're Strange: A Film About The Doors by Tom DiCillo

Año:2008
País:United States
Duración:86 min.
Subtítulos :VOSE
Sección:Excedlents
Tipo de Estreno:Catalan Premiere
Web del film:whenyourestrangemovie.com
Formato proyección:n/a
Participaciónen festivales:Berlin Film Festival, Sundance Film Festival, London Film Festival.
Protagonistas:Johnny Depp (voice), John Densmore, Robby Krieger, Ray Manzarek, Jim Morrison.
Productores:Peter Jankowski, John Beug, Dick Wolf, Jeff Jampol
Cámara:Paul Ferrara
Productora:Rhino Entertainment Company
Web: http://whenyourestrangemovie.com/


When You're Strange: A Film About The Doors

14.10.09

La mítica tumba de Jim Morrison en París


 Tumba de Jim Morrison - Cementerio Père- Lachaise - París

La tumba de Morrison es un lugar de peregrinación diario de cientos de fanáticos. Junto a ella se bebe alcohol, se fuma hachís y la calma del lugar se ve perturbada por parejas que mantienen relaciones sexuales en las tumbas cercanas.

Tiempo atrás, esta tumba estuvo decorada con un busto de Morrison, pero alguien lo robó. En su lugar hay una placa de mármol con la inscripción "James Douglas Morrison, 1943-1971", y en caracteres griegos la sentencia: "Kata ton daimona eaytoy" (recuerdo del héroe llevado por su demonio).

En un primer momento, se contempló la posibilidad de exhumar el cuerpo del cantante y transferir la tumba, pero el plan se vio frustrado debido a que la misma debe permanecer en el sitio por contrato. Desde su muerte en 1971 recibe millones de visitas y el tributo de sus seguidores cada año, situación que molesta a los allegados de otras personas que también se encuentran enterradas en el lugar.

Sus admiradores llegan al lugar con flores, grafitos, poemas, velas, licores y hasta prendas íntimas.

La tumba de Morrison se encuentra en Francia, París, en el cementerio Père- Lachaise. El mismo cementerio alberga los cuerpos de otras personalidades como Oscar Wilde, Fréderic Chopin. Honoré de Balzac, Sarah Bernhardt y Edith Piaf.

El 3 de Julio de 1971 Jim Morrison fue encontrado muerto en la bañera de su piso del Barrio del Marais en París, Francia, donde vivía junto a su pareja y amante, Pamela Courson.

Nacía el mito.
 

A 40 años de su muerte (en julio, 2011) miles fans de Jim Morrison se reunieron ayer en el cementerio parisiense de Pere-Lachaise para rendir homenaje al recordado vocalista de The Doors. 

   Cementerio Père- Lachaise - París - Francia

El nombre The Doors, está inspirado en una cita de William Blake: «Si las puertas de la percepción fueran depuradas, todo aparecería ante el hombre tal cual es: infinito», y en el título de un ensayo de Aldous Huxley, inspirado también en la cita anterior, Las Puertas de la Percepción que sirven para pasar al otro lado.

El 3 de julio de 1971 Jim Morrison fue encontrado muerto en la bañera de su piso del Barrio del Marais en París, Francia, donde vivía junto a su pareja y amante, Pamela Courson (aunque existen muchas otras versiones sobre su muerte, pero también se ha especulado en los últimos años que murió de SIDA por el estilo de vida que llevaba, sin embargo, la enfermedad no era conocida por aquellos años). No hubo autopsia, pero se declaró que murió por un paro cardíaco, según su acta de defunción. Existen personas que ponen en duda la versión oficial de la muerte del músico, ya que las circunstancias fueron algo extrañas. Se dijo que el padre de Jim sacó el cuerpo de su hijo del cementerio para llevarlo a Estados Unidos, pero fuentes del Père Lachaise aseguran que nadie se puede llevar un cuerpo del cementerio sin que la administración del cementerio lo sepa. También se pone en duda su muerte, ya que sus tarjetas de crédito y pasaportes aún siguen vigentes, ya que poco tiempo antes de morir él así lo especificó en un testamento. Los únicos que vieron su cuerpo fueron su novia y un médico que ya no ejercía (lo que hace pensar en un soborno). Otras versiones dicen que murió de una sobredosis de cocaína (droga a la que era muy aficionado) en los lavabos del parisino Rock´n´Roll Circus y posteriormente trasladado a su casa.

El forense, en su informe oficial, describió el cadáver del cantante como el de "alguien de más de 50 años y 1.90 m. de altura" (Jim en realidad tenía 27 años y su talla oscilaba entre 1.75 m. y 1.78 m., sin sus botas tejanas puestas), lo que nos brinda clara muestra de una negligencia médica que, probablemente, incrementó el mito que rodea la muerte de Morrison. Pamela Courson mantuvo el cuerpo de Morrison durante más de 4 días en el apartamento que compartían, depositando hielo alrededor del mismo para detener parcialmente el proceso de descomposición.

Durante los años siguientes a su muerte, persistían algunos rumores de que Morrison había fingido su muerte para escapar del estrellato, o que había muerto una noche en un bar, y su cuerpo fue llevado furtivamente a su apartamento. Sin embargo, el antiguo socio de Morrison, Danny Sugerman, en su libro Wonderland Avenue, asegura que en su último encuentro con Courson, que tuvo lugar poco antes que su muerte por sobredosis, ella le confesó que introdujo a Morrison la droga, porque el sufría de miedo a las agujas, y ella le habría inyectado la dosis que lo mató.

El epitafio de Jim Morrison está escrito en griego antiguo (Kata ton daimona eaytoy) y se puede traducir como "cada quien su propio demonio".

Jim Morrison consumía varios tipos de drogas: (LSD, cocaína, cannabis y peyote) y, según se dice, siempre defendió el uso de estas drogas psicoactivas. Sin embargo, jamás se inyectó heroína, principalmente porque tenía diagnosticada una fobia a las agujas, por la cual era imposible que se inyectara esta sustancia. Otro ejemplo claro de lo en contra que estaba Jim de la heroína, es que cierto día encontró a Pamela fuertemente drogada con heroína y fue en busca del proveedor de esta sustancia, que era un conocido de ambos, para darle una paliza. Se dice que la cocaína era la droga de su predilección por el efecto "acelerador".

Varios años después de la muerte de Jim Morrison se realizaron muchas especulaciones: varias personas afirmaban haber visto al conocido "rey lagarto" en un café de París y también fue presuntamente visto en sitios de mala reputación de la ciudad de Los Ángeles vistiendo un atuendo de cuero completamente negro, aunque estos rumores nunca fueron comprobados.

Jim Morrison murió a los 27 años al igual que otros famosos artistas rockeros como Brian Jones, Kurt Cobain y Jimi Hendrix.

Ray Manzarek (el teclista de The Doors) declaró:

“Si existe un tipo capaz de escenificar su propia muerte – creando un certificado de muerte ridículo y pagando a un doctor francés – y poniendo un saco de ciento cincuenta libras dentro del ataúd y desaparecer a alguna parte de este planeta – África, quien sabe – ese tipo es Jim Morrison. Él sí sería capaz de llevar todo esto a buen puerto”. Fuente: http://es.wikipedia.org

Jim Morrison