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7.11.10

Modigliani, La belle romaine y Sotheby’s


‘Nu assis sur un divan’ (La Belle Romaine), valorada en más de 40 millones de dólares, de Amedeo Modigliani.

La puja comienza la noche del 3 de noviembre con una obra que será una de las más cotizadas. Se trata de ‘Nu assis sur un divan’ (La Belle Romaine), valorada en más de 40 millones de dólares, de Amedeo Modigliani (1884-1920. Fue realizada en 1917 y está considerada como ‘uno de los mejores desnudos de la historia del arte y la culminación del estilo definido por el artista italiano’, según explicó el director del departamento de arte impresionista y moderno de Sotheby´s, Simon Shaw.

Modigliani y La belle romaine parecen ser nombres talismán para la sede neoyorquina de Sotheby’s que en 1999 consiguió un récord mundial para la obra del artista al adjudicar esa pintura por 16.8 millones de dólares.

Esta cifra fue superada quince años más tarde por Jeanne Hébuterne (Devant une porte), un retrato de la joven francesa que fue musa y pareja de Modigliani desde 1917 hasta su muerte, y que se vendió en 31.4 millones de dólares. Con esta obra se pretende volver a batir récord ya que ‘Modigliani es un artista único por su mezcla de influencias muy diversas y su increíble sentido estético’, dijo Shaw.

Junto a Modigliani, saldrá a la venta varias obras de Claude Monet, Henri Matisse, Joan Miró, Juan Gris o Picasso, entre otros.

"Nu assis sur un divan (La Belle Romaine)", de Amedeo Modigliani (1884-1920)

22.9.10

Henri Matisse and Claude Debussy

Henri Matisse (1869-1954)
Claude-Achille Debussy (1862 -1918)

Music - Arabesque No. 1 in E Major composed by Claude Debussy by Philip Scott Johnson.

3.3.10

Subastan vestidos de Coco Chanel, algunos de los años 20


Coco Chanel

El pasado 25 de febrero subastaron 600 prendas y accesorios de Coco Chanel, algunos de los años 20.

Un conjunto de 600 prendas y accesorios de la marca Chanel, en el que figuran algunos modelos creados en los años 20 del siglo XX por Mademoiselle Coco, fundadora de la firma, empezaron hoy a ser subastados, con estimaciones de partida que en, la mayoría de los casos, oscilan entre los 50 y los 6.000 euros.

El perito tasador Millon Cornette de Saint Cyr concluirá mañana en Drouot esta venta de vestidos, joyas, bolsos y zapatos Chanel, procedentes de diferentes colecciones particulares, cuyos propietarios quieren mantener el anonimato, indicaron a EFE portavoces de la subasta.

La pieza más sobresaliente del conjunto es un vestido en "crêpe georgette" color marfil, bordado con perlas nacaradas y diseñado en 1923 por Mademoiselle Coco. Su estimación de partida oscila entre 9.000 y 10.000 euros, indicaron en Drouot. Destaca, igualmente, un conjunto verde "d'après midi", para la tarde, de 1929, hecho en muselina de seda estampada con motivos vegetales, valorado entre 4.000 y 5.000 euros.

Es una colección para los amantes de la ropa "vintage", de alta costura y prêt-à-porter de lujo, con prendas y complementos Chanel de las últimas tres décadas, recordaron los organizadores.

Hay en ella "vestidos, trajes y joyas de los años 80 y 90, y una muestra de vestidos de 1920 y 1930 de Gabrielle Chanel que es en sí "toda una colección", declaró a Efe uno de los expertos del gabinete Chombert&Sternbach, Françoise Sternbach.

Hay piezas muy accesibles, con precios de partida no siempre por encima de los 1.000 euros para algunos modelos y en ocasiones inferiores a 100 euros.

"Todos los vestidos, de los años 80, 90 y 2000 son llevables", a diferencia de los antiguos, "demasiado frágiles", que podrían, sin embargo, interesar a museos y fundaciones especializadas, consideró Sternbach.

En cualquier caso, la venta atrajo hoy a un numeroso público abarrotaba la exposición previa a la venta. EFE.

30.1.10

Paul Cézanne: retrato del artista fracasado


Paul Cézanne (Cezanne) 1839 – 1906

MANUEL VICENT 30/01/2010 - El Pais.

Su padre le consideró siempre un pintamonas; Zola, su amigo de infancia, un descarriado. Ambroise Vollard fue el primero en percibir el genio del pintor, terco, huraño e indomable, que dio paso al cubismo de Picasso, al fauvismo de Matisse y al abstracto de Kandinski. A partir de ahí la pintura del siglo XX rompió todas las amarras.

Ambroise Vollard, vendedor de cuadros, el descubridor de Cézanne, era un tipo agnóstico. Un día le preguntaron: en caso de que le forzaran a elegir religión, cuál escogería. Vollard contestó que era muy friolero, de modo que no dudaría en hacerse primero judío porque en las sinagogas era obligatorio llevar puesto el sombrero; en segundo lugar protestante porque en sus templos solía haber calefacción y nunca católico porque en las iglesias católicas había muchas corrientes de aire. Este hombre tan escéptico y pragmático con la religión fue, no obstante, un visionario para el arte. Había nacido en la isla de la Reunión, donde, de niño, comenzó a coleccionar guijarros y pedazos de vajillas rotas, sobre todo fragmentos de porcelana azul. Su tía Noémie pintaba rosas de papel. El niño quiso saber por qué no pintaba las flores del jardín que eran más bonitas. "Pinto flores de papel porque no se marchitan nunca". Esta misma respuesta le dio Cézanne, muchos años después, en su galería de la Rue Lafitte.

Ambroise Vollard fue el primero en darse cuenta del genio de este pintor, que abrió la puerta a la vanguardia, cuando iba por París vestido como un mendigo, mal afeitado, con un chaleco rojo bajo una chaqueta raída y sus cuadros eran objeto de escarnio, rechazados en todos los Salones de pintura. El padre de Paul Cézanne, un sombrerero de Aix-en-Provence, conservador, con leontina de oro, de carácter tiránico, fundador de una banca de provincias, despreciaba el trabajo de su hijo como artista, aunque le tenía asignado un sueldo de subsistencia, ciento veinticuatro francos al mes, para evitarle tentaciones y tenerlo atado. Hasta el día de su muerte pensó que su hijo era un pintamonas. El escritor Émile Zola también consideraba que su viejo amigo Cézanne era un descarriado, sin habilidad para administrar su talento. Habían sido compañeros inseparables de juegos y de estudios en el colegio Bourbon de Aix. Cézanne tocaba la corneta de llaves y Zola el clarinete en una banda creada entre vástagos adolescentes de la burguesía; hacían excursiones por las laderas de Sainte-Victoire o del Pilón del Rey; se bañaban desnudos en el río Arc; recitaban versos de Victor Hugo y juntos viajaron a París soñando con la gloria.

Zola se hizo escritor y no tardó en alcanzar la fama. Mientras sus novelas comenzaron muy pronto a tener un éxito extraordinario, Cézanne sólo era un artista inhóspito que se había quedado atrás. No conseguía encontrar lo que buscaba. Apenas comenzaba a pintar, crispaba los puños ante el lienzo, lo desgarraba con la espátula y arrojaba los pinceles contra la pared. Por otra parte enrojecía hasta detrás de las orejas y huía del estudio cuando una modelo comenzaba a desnudarse. Las mujeres le trastornaban, pero acabó juntándose con una costurera bordadora, que a veces posaba para los pintores, Hortense Fiquet, con la que tuvo un hijo, una relación que ocultó a su padre por miedo a su tiranía. Cada día más terco, más indomable, más huraño, se negaba a aceptar las consignas del grupo de los impresionistas que se reunían en el café Guerbois en cuya puerta un día le dijo a Manet, que vestía como un dandy: "No le doy la mano porque no me la he lavado en ocho días".

Desde la cima de su éxito Zola contemplaba la ruina de su amigo con una compasión benevolente que acabó convirtiéndose en un desprecio sangrante. Su última novela, Nana, la aventura de una cortesana, vendió en el primer día de lanzamiento cincuenta mil ejemplares, mientras Cézanne tenía que aceptar unos pocos francos a cuenta o unos lienzos nuevos y tubos de colores a cambio de cuadros pintados en la tienda del famoso tío Tanguy, en Montmartre.

Zola vivía ya en una mansión fuera de París, con mayordomo y criados; recibía a las visitas sentado en un sillón Luis XV enfrente de una chimenea de mármol, rodeado de tapices, armaduras, estatuas, figuras de porcelanas en las vitrinas, marfiles, un jarrón con un chino pintado bajo una sombrilla, con un ángel de las alas desplegadas colgado del techo con una atadura invisible y cuadros oscuros, entre los que se mezclaban auténticos y falsos, alegóricos y pompiers, pintados con betún de Judea, al que los impresionistas llamaban zumo de iglesia. Tenía también algunos óleos de Cézanne guardados en un armario que no osaba enseñar a nadie. Cuando Ambroise Vollard llegó un día a casa de Zola con una carta de recomendación de Mirbeau, siguiendo el rastro de los cuadros de primera época de Cézanne, que había decidido reunir, el escritor le recibió llevando en brazos a su querido perrito Pinpin. Al preguntarle por los cuadros de su amigo de la infancia, el maestro golpeó con la mano un armario bretón.

-Los tengo encerrados ahí. Cuando recuerdo que les decía a nuestros antiguos compañeros que Paul tenía un genio de gran pintor, aún siento vergüenza.

Si les pusiera estos cuadros ante sus ojos... ¡Cézanne!... Aquella vida que llevábamos en Aix y en los primeros años de París. ¡Todos nuestros entusiasmos! Ah, ¿por qué no produjo mi amigo toda la obra que yo esperaba de él? Por más que le decía que poseía el genio de un gran pintor y que tuviera el valor de llegar a serlo, no escuchaba ningún consejo. Intentar que entrara en razón era como tratar de convencer a las torres de Notre-Dame para que bailen.

Zola poseía diez obras de Cézanne ocultas entre cacharros y una de ellas no se encontró bajo el polvo hasta 25 años después de la muerte del escritor, ocurrida en 1927. El desencuentro con su amigo se produjo cuando Cézanne se vio reflejado, bajo el nombre del protagonista Claude Lautier, en la novela de Zola L'Oeuvre, que trataba de un pintor fracasado, ejemplo de la impotencia artística y de la quiebra de un genio, en la que al final el héroe se suicida. Cézanne la consideró una traición.

Mientras tanto, Ambroise Vollard había comenzado a acaparar todos los cuadros de Cézanne que encontraba; había adquirido los del tío Tanguy que se subastaron en el hotel Drouot a su muerte; viajó a Aix-en-Provence donde ahora, ya viejo y rico heredado de banquero, pero todavía escarnecido, Cézanne seguía pintando sin encontrar lo que buscaba, y arrojaba los cuadros por la ventana sobre los árboles del jardín y así vio Vollard cerezos cuajados de bodegones con manzanas; el marchante compró también todos los cuadros que los vecinos tenían arrumbados en las carboneras y desvanes, que el pintor había regalado y que le ofrecían desde los balcones. En su galería de arte de la Rue Lafitte entró un día la coleccionista Gertrude Stein.

-¿Qué vale este Cézanne?

-Quinientos francos -contestó Vollard.

-¿Si compro tres?

-Mil quinientos.

-¿Y si le compro los diez que tiene?

-Entonces, cincuenta mil.

-¿Por qué?

-Porque entonces me quedo sin Cézanne.

Obsesionado por dar toda la profundidad y consistencia a la materia Cézanne había comenzado a estructurarla en planos cada vez más íntimos de luces entrecruzadas hasta descomponerla. Así dio paso al cubismo de Picasso, al fauvismo de Matisse y al abstracto de Kandinski. A partir de ahí la pintura del siglo XX rompió todas las amarras. Pero la gloria no le llegaría a Cézanne hasta la gran exposición que montó Vollard en su galería, la cual propició después la retrospectiva que se realizó en París, en 1904, en el Salón de Otoño, dos años antes de la muerte del pintor. Hoy a Zola se le recuerda sólo por un artículo, J'accuse, publicado en L'Aurore, sobre el caso Dreyfus, el 13 de enero de 1898. Mientras su amigo, el artista fracasado de su novela, es el pintor cuya cotización sigue siendo la más alta de la pintura moderna.

21.8.09

Hay diamantes rosas y diamantes rosas ...


Un raro diamante en "rosa vivo" podría romper un récord de venta

Un extraño diamante rosa de cinco kilates será vendido en Hong Kong en diciembre por Christie's, que espera que la piedra alcance ofertas récord mundiales, en parte gracias a las posibilidades que ofrecen los coleccionistas de joyas asiáticos.

Se espera que la piedra, incrustada en un anillo de "corte cojín" de los famosos joyeros Graff Diamonds, alcance una cantidad de entre 5 y 7 millones de dólares, en lo que supone un intento por obtener un récord en la venta de un diamante rosa.

El récord actual lo posee un diamante de 19,66 kilates vendido en Ginebra en 1994 por 7,4 millones de dólares.

Si bien este nuevo diamante tiene un tamaño cuatro veces menor al diamante de Ginebra y no es tan perfecto, "el rosa vivo" de la piedra está considerado casi perfecto y la casa de subastas lo ha calificado como una de las piedras con mejor color aparecidas en los últimos años.

"Hay diamantes rosas y diamantes rosas", dijo François Curiel, director internacional del departamento de joyería de Christies.

"Es extremadamente raro que una piedra de esa calidad aparezca en el mercado con tales marcas de color, corte, claridad y kilates. Esta gema viva de cinco kilates combina lo mejor de todos los criterios", explicó.

Aunque el diamante sudafricano no sea perfecto debido a una serie de pequeñas manchas, Christie's dijo que podían eliminarse puliéndolo.

Christies suele poner a la venta piedras pulidas en Asia dada su confianza en el interés del mercado asiático hacia las mejores gemas y arte del mundo.

El pasado mayo, antes de que la crisis financiera empezara a afectar al mercado de las subastas, Christie's vendió un diamante de 101,27 kilates, del tamaño de una pelota de squash, en Hong Kong por 6,2 millones de dólares.

"Los coleccionistas asiáticos están entre nuestros compradores más importantes (...) Hong Kong está junto con Nueva York y Ginebra entre aquellas (ciudades donde se encuentran) las mejores joyas", dijo Kate Malin, portavoz de Christie's en Asia. HONG KONG (Reuters)

11.4.09

Jakob, Rosa Oppenheimer y sus obras de arte vendidas por nazis


REUTERS/©Hearst Castle®/California State Parks/Handout

El Castillo Hearst de California devolverá dos pinturas renacentistas italianas subastadas por alemanes nazis, que llegaron a la colección del magnate de la prensa estadounidense William Randolph Hearst. Las pinturas pertenecían originalmente a Jakob y Rosa Oppenheimer, los dueños judíos de una galería de arte en Berlín que en 1935 fueron forzados por los nazis a vender sus bienes y posteriormente murieron durante el Holocausto. Los Oppenheimer huyeron a Francia, donde Jakob Oppenheimer murió durante la Segunda Guerra Mundial. Su esposa falleció en Auschwitz.

Los descendientes de los Oppenheimer solicitaron en 2007 la devolución de las pinturas de la era renacentista, que corresponden a "Retrato de Alvise Vendramin", obra de un estudiante del artista veneciano Jacopo Tintoretto, y un retrato de un artista veneciano anónimo."Han estado en el museo durante alrededor de 74 años, colgando a plena vista", dijo Roy Stearns, un portavoz de California State Parks, entidad que administra el Castillo Hearst.

Los responsables afirman que probablemente las pinturas fueron compradas por el Castillo Hearst a otra galería, que las habría adquirido en la venta forzada del patrimonio de los Oppenheimer. Una tercera pintura, obra de un estudiante del artista veneciano del siglo XVI Paris Bordon, también pertenecía a los Oppenheimer, pero sus descendientes y California State Parks acordaron que permitirían que permanezca en el Castillo Hearst.

Los responsables revelaron que los guías del castillo, la mansión de Hearst en California central que en su momento fue el lugar de recreo de los ricos y famosos, le contarán a sus visitantes la historia de la pintura y cómo fue adquirida por los nazis. En 1935, los nazis a menudo forzaron a los judíos a vender sus bienes a muy bajos precios y a usar lo recaudado para pagar "impuestos de vuelo" para salir de Alemania.

Durante la cumbre de su imperio editorial, Hearst, quien murió en 1951, era el dueño de más de dos docenas de periódicos estadounidenses. Su castillo es una importante atracción turística y posee 22.500 piezas de arte. Reuters