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18.1.13

English National Ballet with Vivienne Westwood



When Tamara Rojo became Artistic Director of the English National Ballet she set all of us, from dancers to those behind-the-scenes, a very simple but inspiring vision.

To be the most creative and most loved ballet Company in the UK.

We will achieve this by what we do on stage. By cherishing the traditions of ballet but also by leaping and grasping for the new. By ensuring our artists continue to excite, innovate and challenge. By making it clear that we dance to conjure wonderful, beautiful visions and because we have something to say. We will also achieve our vision by the collaborations we make – with choreographers, designers, artists, fashion houses and partner organisations.

And finally, we will achieve our vision by the way we present ourselves to the world. We are an ambitious arts organisation, Tamara Rojo’s creative leadership is bold and confident – our image must be so as well. And that’s why, from today, you’ll see our new brand identity across all of our communications with you.

As well as a fresh logo and colour palette, an important part of our new identity is the focus on collaborating with creative people outside of the ballet world. We’re delighted to announce that our first such collaboration is with Vivienne Westwood. This iconic British fashion house worked closely with us to style our dancers in images that you’ll see across advertising and marketing material over the coming year.

We exist to bring the artistry of ballet to as many people as we can. Our new brand is part of that journey.

 Kerry Birkett Photography Guy Farrow

17.1.13

Paulo Coelho


Piensas que caminas hacia un punto
pero la existencia de ese punto solo está justificada por lo que amas.
Vive lo que siempre has deseado vivir.
Usa la intuición cuando sea fácil conectarte con ella,
y usa la disciplina cuando la intuición no se manifieste.
Amamos porque necesitamos amar, porque el amor nos libera,
nos enseña a decir no sin considerar esa palabra como algo maldito y decir sí sin tener las consecuencias.

La soledad no es la ausencia de compañía,
sino el momento que nuestra alma tiene la libertad de conversar con nosotros,
de ayudarnos a decidir sobre nuestras vidas.

Lo peor no es caer, es quedarse tirado en el suelo.
Sólo es derrotado el que desiste, el que no fracasa, el que no arriesga, el que nunca ha luchado.
No intentes ser útil, intenta ser tú. Eso basta.
Y en eso reside tu razón de ser.

No hay nada más importante que aprender qué puentes debes cruzar… y qué puentes debes destruir para siempre.
No hay que intentar que te amen a cualquier precio porque el amor no tiene precio.
No hay amor sin soledad.
No hay victoria ni derrota en el ciclo de la naturaleza: sólo movimiento, etapas que superar.
No hay belleza en la igualdad, sino en la diferencia.
No hay cosas más extraordinarias en la vida que las más sencillas, deja que se manifiesten.
No hay arma más poderosa que las palabras.

Hay preguntas que nos plantea la vida y respuestas que siguen siendo válidas después de mil años.

El manuscrito encontrado en Accra, de Paulo Coelho (Planeta, 2012)


5.10.12

Colección Cartier en el Museo Thyssen‐Bornemisza


Diadema Rinceaux - Cartier París, 1910.
Nick Welsh, Cartier Collection © Cartier - Platino.
Un diamante de talla cojín, diamantes de talla redonda antigua. Engaste millegrain.
Vendida a Isabel, Reina de los belgas (1876‐1965). Dedicada realmente a su pueblo, fue una de las reinas más queridas por los belgas. Sobrina de la Emperatriz de Austria, más conocida como Sissi, Isabel se casó con el príncipe Alberto de Bélgica en 1900. Altura en la parte central: 5,5 cm


El Museo Thyssen‐Bornemisza presenta, del 24 de octubre de 2012 al 17 de febrero de 2013, la exposición El Arte de Cartier, desvelando más de 420 piezas de la Colección Cartier, desde sus orígenes hasta nuestros días.

Después de la Primera Guerra Mundial aparece una nueva élite rica, culta, abierta y atrevida formada por las más importantes familias aristocráticas europeas y las grandes fortunas americanas; muchos de ellos se convirtieron en clientes habituales de Cartier: la Duquesa de Windsor, Daisy Fellowes, Mona Bismarck, Millicen Rogers, Gloria Guiness,… En los años cincuenta otros clientes carismáticos realizan sus encargos especiales a Cartier, entre ellos, algunas de las actrices más destacadas de la época, como Grace Kelly, Elisabeth Taylor o María Félix. Algunas de estas piezas extraordinarias podrán verse en la sala, ilustradas además con proyecciones en los que las protagonistas aparecen luciendo esas mismas joyas.

A principios del siglo XX Louis Cartier abre dos nuevas delegaciones en Londres y Nueva York, e incita a sus diseñadores a dar un nuevo enfoque estético que rompa con el estilo Guirnalda. Desde 1904 surgen nuevos diseños basados en líneas geométricas y formas abstractas, inicialmente aplicados a creaciones de pequeño tamaño, como los broches, pero que pronto se adaptarán a todo tipo de piezas. En 1909 Cartier queda fascinado por la explosión de colores de los Ballets Rusos de Diághilev, que triunfan en el teatro Châtelet de París; como consecuencia, aparecen las primeras combinaciones de piedras de diferentes colores en diseños atrevidos: azul y verde de turquesas, lapislázulis y jades, o de zafiros y esmeraldas, el rojo y negro del coral y el ónix… Buen ejemplo de ello es el diseño “piel de pantera”, a base de
ónix y diamantes, que surge en 1914 y acabará convirtiéndose en uno de los iconos de la Casa. En esos años se desarrollan también nuevas formas de tallado ‐brillante, bala, trapezoidal, cuadrada o triangular‐ que se suman a la talla baguette, creada anteriormente pero cuya forma rectangular y sencilla encajaba visualmente a la perfección con las líneas geométricas del Art Decó.

El estilo Art Decó de los años veinte, con influencias egipcias, persas, hindúes, chinas o japonesas, que fusionaba el pasado con el gusto contemporáneo; una mezcla fascinante que convirtió las joyas Cartier en piezas únicas, irrepetibles. Surgen así los broches Escarabajo o Diosa, las joyas con piedras talladas con técnicas tradicionales de la India, como las conocidas como Tutti Frutti, relojes, vanity cases y pitilleras con motivos orientales (budas, dragones, etc.) y los más diversos objetos decorativos.

El Arte de Cartier
del 24 de octubre 2012 ‐ 17 de febrero 2013
Museo Thyssen‐Bornemisza
Patrocinador: Telefónica
Comisario: Guillermo Solana, director Artístico del Museo Thyssen‐Bornemisza; Paula
Luengo, coordinadora de Exposiciones, Museo Thyssen‐Bornemisza, y Jorge Varela, diseñador



Collar - Procedencia: Elizabeth Taylor.
Cartier París, 1951, modificado en 1953.
Marian Gérard, Cartier Collection © Cartier.
Platino, oro. Diamantes de tallas redonda, baguette y fantasía. 8 rubíes en forma de cojín.
Una montura de tiara permite llevar este collar como adorno para la cabeza - Largo 37,5 cm.

25.4.09

Oscar Wilde (1854-1900)


"Experiencia es el nombre que damos a nuestras equivocaciones"

Oscar Wilde (1854-1900)

Oscar Wilde cambió nuestra percepción de la vida literaria al hacer de su rebeldía, elegancia y feroz crítica de la hipocresía de su época, una forma del ingenio.

Fue objeto de la persecución gubernamental y social victoriana al ser procesado judicialmente por su orientación sexual. Y es que en 1895, la mojigatería inglesa hirvió por el fallo de culpabilidad, luego de que Wilde fuera acusado por el marqués de Queensberry de sostener una relación "sodomita" con lord Alfred Douglas.

Tras dos años de trabajos forzados en prisión, donde escribe "De profundis" (1895) y se arrepiente por su estilo de vida, Oscar Wilde emigra a París, Francia, donde se establece bajo el seudónimo de Sebastian Melmoth, para luego convertirse al catolicismo.

Fallece el 30 de noviembre de 1900 de meningitis, producto de una infección, en la habitación de un hotel empobrecido y es sepultado en París. Entre sus obras se encuentra "El príncipe feliz" (1888); "La casa de las granadas" (1892); "El crimen de lord Arthur Saville" (1891); "El retrato de Dorian Gray" (1891); "El abanico de lady Windermere" (1892); "Una mujer sin importancia" (1893); "Un marido ideal" (1895); y "La importancia de llamarse Ernesto" (1895).

"Qué lástima que, en la vida, aprendamos las lecciones cuando ya no nos sirven para nada"

Oscar Wilde (1854-1900)