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20.12.12

Disney y Alexander Terekhov


Alexander Terekhov y Disney Company anuncian el lanzamiento de una línea de ropa, inspirada en la fabulosa película de Disney "Oz: The Great and Terrible", que saldrá a la venta el 7 de marzo de 2013.

Una nueva y exitosa colaboración!






 Disney and Alexander Terekhov  - Atelier Moscow

22.10.12

Exposición. María Blanchard



Exposición. María Blanchard
Vista de sala  ©Joaquin Cortés/Román Lores
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, 2012

La exposición monográfica sobre María Blanchard (Santander, 1881 – París, 1932), organizada por el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y la Fundación Botín coincidiendo con el 80º aniversario de su desaparición, busca reivindicar el trabajo de esta artista española, cuya entrega total al mundo del arte le valió para convertirse en una de las grandes figuras de la vanguardia de comienzos del siglo XX.

Después de ser mostrada en la sede de la Fundación Botín de Santander su etapa cubista, la exposición recala en Madrid, donde amplía su discurso. El Museo Reina Sofía presenta una retrospectiva que abarca por completo la trayectoria artística de Blanchard a través de 74 obras, la mayoría de ellas pinturas. Además, reúne una selección de once dibujos que permiten al visitante percibir el virtuosismo técnico de esta artista, así como una variada documentación en torno a la figura de Blanchard.

La exposición narra, cronológicamente, la trayectoria profesional de María Blanchard, diferenciando tres etapas artísticas. La primera sala está dedicada a su Etapa de Formación (1908-1914) y presenta algunas de sus obras más tempranas, en las que queda reflejada la influencia de sus diferentes maestros. El recorrido expositivo continúa revelando 35 pinturas de su periodo Cubista (1913-1919), movimiento al que Blanchard se adscribe en París y al que aporta plasticidad y sentimiento. A continuación, y como nexo de unión entre esta etapa y la siguiente, la muestra reúne en una sala casi una docena de dibujos cubistas y figurativos realizados por Blanchard en ambas etapas. Para terminar, la última gran sala de esta retrospectiva concentra, bajo el epígrafe Retorno a la Figuración (1919-1932), su última fase artística en 26 pinturas. En esta última década de su vida, la obra de Blanchard evoluciona alejándose del cubismo para regresar a la figuración.

Coetánea de Picasso, Gargallo, Diego Rivera, Juan Gris, Jacques Lipschitz o André Lothe, María Blanchard perteneció a una generación de creadores de gran relevancia. Sin embargo y a pesar de que trabajó junto a varios de ellos, una serie de hechos ajenos a su devenir artístico provocaron que la artista no consiguiera, en igual medida, ese reconocimiento. “Esta muestra trata de poner en valor la aportación de una mujer entregada en su totalidad al arte durante los primeros años del siglo XX y a la que su amigos, grandes artistas, reconocieron como otra grande”, aclara Mª José Salazar, comisaria de la exposición.

PUBLICACIÓN
Con motivo de la exposición, el Museo Reina Sofía y la Fundación Botín han publicado un libro sobre la vida de María Blanchard, que analiza sus diferentes etapas artísticas y contiene las reproducciones de todas las obras expuestas en ambas sedes. La publicación ha sido editada por Carmen Bernárdez e incluye textos de Eugenio Carmona, María Dolores Jiménez-Blanco, Griselda Pollock, Xon de Ros y Gloria Crespo, así como de la comisaria de la exposición, María José Salazar.

María Blanchard
16 de octubre de 2012 - 25 de febrero de 2013
(Edificio Sabatini / Nouvel)
Museo Reina Sofía - Madrid



María Blanchard
Composición cubista-naturaleza muerta verde con lámpara, 1916-1917
Óleo sobre lienzo - 92X72 cm
Colección LL-A. Madrid

24.8.12

Valentino Garavani by Taschen

Valentino Garavani. Una grande storia italiana
Suzy Menkes, Matt Tyrnauer, Armando Chitolina
Edición de Coleccionista (Núms. 101-2.100)
Taschen



Copyright Valentino Archives - Valentino in his workshop in Via Gregoriana

21.8.12

Abstract Expressionism

The remarkable impact of Jackson Pollock, Morris Louis and their contemporaries is still felt today. Leading American scholars Branden Joseph, Ellen Landau, Michael Leja and Richard Shiff join Australian experts to explore the development, reach and influence of Abstract Expressionism. Presented in association with the United States Studies Centre, University of Sydney and supported by the Terra Foundation for American Art.

The symposium is convened by Roger Benjamin, Professor of Art History at United States Studies Centre & Department of Art History and Film Studies, University of Sydney, and Lucina Ward, Curator, International Painting and Sculpture, National Gallery of Australia, Canberra.

Helen Frankenthaler
Other generations 1957 - oil on canvas
National Gallery of Australia, Canberra Purchased 1973 © Helen Frankenthaler

Issey Miyake

La emblemática e innovadora línea de ropa de Issey Miyake

La colección Pleats Please de Issey Miyake se presentó por primera vez en 1993. El proceso de confección de la ropa de Pleats Please, compuesta por piezas únicas de tejido 100% poliéster de alta calidad, es innovador: primero las piezas se cortan y se cosen entre sí creando prendas entre dos veces y media y tres veces más grandes; a continuación, las partes individuales son colocadas a mano en una prensa de calor entre dos hojas de papel. Las prendas salen con pliegues permanentes, ya sean vestidos de tubo, cárdigans, faldas, camisas o pantalones con cinturilla elástica. Este proceso industrial permite crear la textura y la forma al mismo tiempo. El plisado vertical, horizontal y en zigzag se utiliza para producir varios efectos y formas arquitectónicas. La ropa Pleats Please es muy práctica y funcional: las prendas se almacenan con facilidad, viajan bien, no requieren planchado, pueden ser lavadas a máquina y se secan en minutos. Las formas son simples y los colores diversos (cada temporada hay disponible una gama de colores estándar, a la que se añaden colores y estampados temporales). La belleza sencilla, la comodidad, la ligereza y el fácil cuidado de la ropa han cambiado el modo de vestir de muchas mujeres en todo el mundo.

Por primera vez, un libro cuenta la historia de estas prendas revolucionarias. Una amplia colección de textos e imágenes explora el concepto fundamental de Pleats Please, de Issey Miyake, desde su origen hasta el desarrollo material o la recepción pública. También se trata la tecnología empleada en el proceso de producción, incluida la confección del hilo original: ¡el proceso de plisado se revela por primera vez! Fotografías exclusivas de las fábricas acompañan la generosa selección de imágenes de la ropa en sí.  

Editorial TASCHEN

 Pleats Please Issey Miyake, Midori Kitamura ©TASCHEN


Pleats Please Issey Miyake, Midori Kitamura ©TASCHEN

7.11.10

Modigliani, La belle romaine y Sotheby’s


‘Nu assis sur un divan’ (La Belle Romaine), valorada en más de 40 millones de dólares, de Amedeo Modigliani.

La puja comienza la noche del 3 de noviembre con una obra que será una de las más cotizadas. Se trata de ‘Nu assis sur un divan’ (La Belle Romaine), valorada en más de 40 millones de dólares, de Amedeo Modigliani (1884-1920. Fue realizada en 1917 y está considerada como ‘uno de los mejores desnudos de la historia del arte y la culminación del estilo definido por el artista italiano’, según explicó el director del departamento de arte impresionista y moderno de Sotheby´s, Simon Shaw.

Modigliani y La belle romaine parecen ser nombres talismán para la sede neoyorquina de Sotheby’s que en 1999 consiguió un récord mundial para la obra del artista al adjudicar esa pintura por 16.8 millones de dólares.

Esta cifra fue superada quince años más tarde por Jeanne Hébuterne (Devant une porte), un retrato de la joven francesa que fue musa y pareja de Modigliani desde 1917 hasta su muerte, y que se vendió en 31.4 millones de dólares. Con esta obra se pretende volver a batir récord ya que ‘Modigliani es un artista único por su mezcla de influencias muy diversas y su increíble sentido estético’, dijo Shaw.

Junto a Modigliani, saldrá a la venta varias obras de Claude Monet, Henri Matisse, Joan Miró, Juan Gris o Picasso, entre otros.

"Nu assis sur un divan (La Belle Romaine)", de Amedeo Modigliani (1884-1920)

Amedeo Modigliani (Livorno, 1884 - París, 1920)

Joven muchacha (1918) - Óleo sobre lienzo. 92 x 60 cm.
Museo Picasso. París , Amadeo Modigliani

En ocasiones se le cita como un expresionista, pero es difícil dar ese calificativo a la finesse típica de Modigliani. El artista que más veneraba fue Cézanne, aunque nunca se interesó por representar la naturaleza; sólo pintó tres paisajes y no se conoce ninguna naturaleza muerta suya. La influencia de la vanguardia no sería determinante para la creación de su característico estilo. El canon alargado de sus figuras evidencia el gusto por el manierismo y enlaza sus personajes femeninos con las imágenes de los cuadros de Parmigianino. La estilizada geometrización de las formas denota el impacto que sobre él ejerció el descubrimiento del arte africano, que realizó gracias a su amigo Brancusi.

Los temas de la obra de Modigliani fueron el retrato y los desnudos. Desde 1915 hasta 1920, año de su muerte, realizó su obra más significativa, constituida mayoritariamente por retratos y desnudos femeninos. Los retratos son a menudo de amigos y personajes conocidos como Max Jacobs (1916) o Jacques Lipchitz y su mujer (1917), pero frecuentemente representan a personajes anónimos como La criadita (1916). Sus múltiples desnudos femeninos,como Desnudo rojo con los brazos abiertos (1917, Kunsthaus, Zurich) rebosan una sensualidad lánguida y complacida; la línea que perfila los cuerpos es sutil, melodiosa y elegante; los ojos almendrados de los rostros dotan a las figuras de una mórbida melancolía que recuerda a Botticelli.

Su vida artística transcurrió en París, en circunstancias extremas en ocasiones, que hicieron de él una leyenda de la bohemia del París de principios de siglo. Su madre, Eugenia Garsin, fue una mujer culta y sensible que alentó al joven Modigliani a seguir su carrera de pintor. Comenzó a estudiar pintura con el pintor livornés Gugliemo Micheli. Hacia 1899 abandona los estudios para dedicarse exclusivamente a la pintura.

En 1906 decide trasladarse a París, donde frecuenta la Academia Colarossi; traba amistad con Utrillo y Severini; vive en los famosos estudios del Bateau-Lavoir en Montmartre; en estos primeros momentos su obra se deja influir por Picasso, Gauguin y Toulouse-Lautrec. Al año siguiente conoce al doctor Paul Alexandre, que se convertirá en su protector, y lo convence para que se inscriba en el Salón de los Independientes.

Elena Pavlowski  -Óleo sobre lienzo.  64,8 x 48,9 cm.
Museo Phillips Collection. Washington

De 1908 data la Cabeza de joven mujer, uno de los pocos cuadros que han sobrevivido de su primera llegada a París, obra en la que es evidente su admiración por Touluse-Lautrec y que se encuentra cercana a los expresionistas alemanes por las líneas gruesas que perfilan la figura y los labios rojos muy marcados, aunque no puede darse esta cercanía por influencia, pues muy pocos expresionistas alemanes habían expuesto en París en esas fechas. Un año después realizó los retratos de la familia Alexandre, entre ellos, el del Doctor Paul Alexandre, que aparece retratado delante del cuadro titulado La Judía, también propiedad de la familia.

En mayo de 1919, en París, vive en la calle de la Grande Chaumière. Su salud se deteriora con rapidez ya que seguía con sus vicios. Tras un largo período en el que sus vecinos no sabían nada de él y después de una noche de excesos y de haber peleado con unos vándalos en la calle, le encuentran delirando en la cama a la vez que sostenía la mano de  Jeanne Hébuterne, embarazada casi de nueve meses. Lo único que puede hacer el médico es atestiguar que su estado es desesperado. Muere de meningitis tuberculosa el 24 de enero de 1920.

Los más importantes artistas de Monmartre y Montparnasse siguen los funerales.



2.7.09

Oskar Kokoschka


Oskar Kokoschka, Schlafende Frau (aus: Die träumenden Knaben), 1907/1908
Farblithografie 23,5 x 21,5 cm / Lentos Kunstmuseum Linz - © Fondation Oskar Kokoschka/VBK, Wien 2008

(Pöchlarn, 1886 - Montreux, 1980) Pintor expresionista y escritor austriaco. Aunque nació en Pöchlam, su familia se trasladó a Viena, donde transcurrieron su infancia y sus años de juventud y de formación.

Después de cursar estudios en la Escuela de Artes Aplicadas de Viena, donde realizó sus primeros retratos al óleo, Kokoschka pinta una serie de retratos expresionistas e inicia una intensa actividad pedagógica. En 1912, su obra ha empezado ya a ser conocida fuera de su país. Durante la I Guerra Mundial, es herido gravemente en el frente del Este. Consagrado plenamente a la pintura, viaja por numerosos países y, tras contraer matrimonio con Olda Palkovska (1941), adquirió la nacionalidad británica (1947), si bien en 1975 recuperó la ciudadanía austríaca. Murió en Montreux, Suiza, el 22 de febrero de 1980.

Su obra se sitúa inicialmente bajo la influencia del Jugendstil y, de forma muy directa, del pintor y decorador austríaco Gustav Klimt. Se unió al grupo Die Brücke y participó como ilustrador en la revista "Der Sturm". Entre sus obras destacan Retrato de Adolf Loos (1909), La esposa del viento (1914), El torbellino (1917), El poder de la música (1919), además de retratos de numerosos artistas, intelectuales y personalidades de la alta sociedad. Después de 1945, su pintura muestra los horrores de la guerra.

Kokoschka, que es uno de los grandes representantes de la pintura expresionista contemporánea, es también autor dramático (Asesino, esperanza de las mujeres, 1910; La esfinge y el espantapájaros, 1917) y publicó sus memorias con el título Mi vida. Biografías y vidas.

Oskar Kokoschka, Schlafende Frau (aus: Die träumenden Knaben), 1907/1908
Farblithografie 23,5 x 21,5 cm / Lentos Kunstmuseum Linz - © Fondation Oskar Kokoschka/VBK, Wien 2008


Oskar Kokoschka

La obra de Oskar Kokoschka nada tiene que ver con la convencional forma de observar el arte. Su obra es difícil de catalogar, huye de los encasillamientos.

Situarla dentro de un movimiento artístico, dentro de una tendencia, resulta casi imposible, precisamente porque lo novedoso, lo que diferencia a este pintor austriaco de otros, es su forma particular de ver el arte, no como algo externo a nosotros mismos, sino como algo inherente de nuestro ser. Su arte es un reflejo psicológico de las emociones y de la vida interior de cada individuo en un momento determinado. Su obra es, por tanto, metamórfica, está en constante evolución, y esto dificulta su interpretación.

Su particular juego con el observador consiste en seducirlo, en retarlo a descubrir la personalidad de cada retrato.

Oskar Kokoschka nace el 1 de marzo del 1886 en un pequeño pueblecito a orillas del Danubio: Pöchlarn. Sus años de infancia y adolescencia transcurren en una Viena convertida en centro del intelectualismo y de la decadente sensualidad de fin de siglo. Lo que pudo ser el catalizador de su arte, se desconoce. Sin embargo, algunas hipótesis señalan a Antón Romackos, por su expresividad y sobre todo por su profundidad. Lo cierto es que un buen día Oskar empieza a pintar, libre de tendencias, de formalidades técnicas y de estilo, consiguiendo que sus lienzos se conviertan en inconfundibles. Ni un punto de partida, ni un lugar, ni una escuela pueden hacer suyos los cuadros de este artista en una época de cambios, en una Viena pletórica de espíritu, de ideas, de música; en la Viena de Rilke, de Hoffmansthal, de Freud, de Schönberg, de Kafka. La 1ª Guerra mundial está a las puertas y esa cercanía produce una ruptura en todos los ámbitos haciendo tambalear los cimientos de la tradición.

La vida busca la inmediatez, haciendo despertar de ese modo la sensualidad más extrema, y también el escepticismo. Las relaciones personales se vuelven más inseguras, las formas sociales descubren su artificiosidad. Gustav Klimt, amo y señor de la vanguardia vienesa, precursor de un arte refinado y elegante al mismo tiempo que innovador, impregna de color la atmósfera vienesa influyendo también en la formación de nuevos artistas en la Kunstgewerbeschule, entre ellos, Kokoschka.

Una de las primeras creaciones de Oskar es “Alter Mann”, hombre viejo, en el que ya se manifiesta su lucha por la representación de la cara interna y también el primero de una larga serie de retratos que conseguirán hacernos visible un paisaje espiritual que pone al descubierto las debilidades de los seres humanos. Al mismo tiempo realiza carteles y postales para los Wiener Werkstätte (Talleres de Viena), que expondrá en 1908 en la Kunstschau vienesa, junto a una escultura y el libro “Die Träumenden Knaben”, unos chiquillos soñadores llenos de miedos y nostalgias. La expresividad brutal y punzante de esta obra despertará la ira del público y de la crítica, como lo hará también su primera incursión teatral: “Mörder, die Hoffnung der Frauen” (”El asesino, la esperanza de las mujeres”), obra pionera del expresionismo escénico. En 1909 conoce a Adolph Loos, su gran mecenas y descubridor e iniciador en el mundo del retrato. Será también quien lo pondrá en contacto con Herwarth Walden, el fundador de Der Sturm, uno de los únicos rotativos que abanderará su causa.

En los retratos tempranos de Kokoschka el color es sutil, casi transparente, dando sensación de inacabado y con un protagonismo significativo de la línea como elemento de expresión. Su método es el abrelatas psicológico, término forjado por él mismo y que consiste en observar al futuro retratado en su entorno y sin que éste advierta la presencia del artista. A destacar de esta época son los retratos de “Lotte Franzos”, de “Joseph de Montesquieu” o el de “Martha Hirsch”. Berlín, Der Sturm, Die Brücke y sobre todo Der Blaue Reiter hacen que su pintura evolucione poco a poco, que sus colores adquieran una solidez nueva, que contrasta con la palidez y casi transparencia de sus retratos anteriores, palidez que no abandonará del todo, pero que completará con una luminosidad poco usual, como “Alpenlandschaft bei Mürren” y la del retrato de “Alma Mahler”.

A causa de su precaria situación económica Kokoschka abandona Berlín y regresa a Viena en la primavera de 1911. Imparte clases en la Kuntsgewerbeschule (Escuela vienesa de artes y oficios) y expone con gran polémica en Hagebund. La crítica, furiosa, lo tilda tanto a él como a sus cuadros de miserables. Durante esta época mantendrá un tempestuoso y apasionado romance con Alma Mahler, viuda del compositor. Su historia finalizará de forma trágica: un aborto y la posterior entrada en filas de Kokoschka en enero de 1915. Las obras de este periodo, no son más que odas a ese amor y al final de éste. “Dos desnudos (Los amantes)”, “La tempestad” (”Die Windsbraut”), “Bodegón con amorcillo y conejo” y “El Caballero errante” (”Der Irrende ritter”).

Herido de guerra en 1916, y tras varios traslados a Viena y a Berlín, Kokoschka recala en Dresde, donde se relaciona con los ambientes intelectuales y artísticos de la ciudad: “Los exiliados” o “Los amigos”. Será también en este periodo cuando Kokoschka escriba su versión del mito de Orfeo y Eurídice, que posteriormente será adaptado como ópera por Krenek. Tras el despegar de la revolución en Rusia y de la posterior desilusión de muchos, otra nueva revolución se fragua a nivel personal, la del color. Acercándose cada vez más a los expresionistas alemanes, Kokoschka llena su obra de colores primarios: “El poder de la música”, “Madre e hijo (en el jardín)”, “La Muchacha esclava”, “Dresde, los puentes del Elba (con figura de espaldas)” o “Autorretrato con muñeca”.

El tolle Kokoschka como se le conoce en Dresde, abandona esta ciudad al desintegrarse la República de Weimar y se embarca en un largo periplo de siete años por Europa, el norte de África y Oriente medio. En este periodo es habitual en su obra el punto de vista elevado, ya sea una cima o un edificio, consiguiendo de esta manera una gran amplitud y distancia. Omnipresentes son también los ríos, arterias de vida discurriendo de siglo en siglo.

Hacia 1931 se instala de nuevo en Viena y realiza para el consistorio socialista el cuadro “Viena, vista a partir de Wilhelminenberg” (”Wien, vom Wilhelminenberg gesehen”), un retrato crítico de la ciudad y de unos niños jugando a diferentes juegos; imagen relacionada con las enseñanzas de Comenius de educar a la gente para que razone a partir del uso de sus cinco sentidos, ya que cada uno de los juegos retratados implica el uso de un sentido diferente. Esto nos anticipa la fundación de su Escuela de la Vista en Salzburgo, donde a los alumnos se les enseñará a abrir bien los ojos, a liberarse de prejuicios y de ideas de segunda mano.

Desencantado por la actualidad política de la época abandona Viena y se traslada a Praga. Tras el Anschluss, su regreso a Viena se hace imposible, y más cuando el Tercer Reich lo incluye en su exposición de Arte Degenerado. En Praga, ciudad que lo enamora, todavía se respiran aires de libertad y ese amor se plasmará en los innumerables retratos que dedicará a esta ciudad, así como a Olda Palkovska, su otro gran amor y futura esposa. Las obras más significativas de estos años son el “Retrato del presidente de la República checa”, “Masaryk” y “Autorretrato de un artista degenerado”. En Octubre de 1938 y poco antes de la anexión de Checoslovaquia al Tercer Reich, los Kokoschka se marchan a Londres, donde no permanecerán demasiado tiempo debido a su poco holgada situación económica. Tras el estallido de la guerra se instalan en la pequeña localidad costera de Polperro, en Cornualles, donde Kokoschka realizará numerosas acuarelas y donde se convertirá en activista para una Europa libre de las cadenas del nazismo.

Tras su obligado regreso a Londres en 1940, Kokoschka reaviva el fuego de su colaboración por las causas nobles, pronuncia discursos, escribe artículos, recauda fondos para causas humanitarias e incluye la sátira en sus obras. En “El huevo rojo” o en “Aquello por lo que luchamos”, “Una araña enorme”, “Chamberlain”, “Amenaza a un vulnerable bañista”, “Checoslovaquia”. Del mismo modo realiza carteles solidarios en diciembre de 1945, como el de un Cristo inclinado hacia muchos niños con la inscripción: EN MEMORIA DE LOS NIÑOS DE EUROPA QUE TIENEN QUE MORIR DE FRIO Y HAMBRE ESTAS NAVIDADES.

En 1953 se instala en Suiza, y da clases de verano en Salzburgo, desde ese mismo año hasta 1963, en su Escuela de la Vista, una escuela antirracionalista y basada en la Weltanschauung, observación del mundo. Esta escuela será la culminación de su obra. MundoArte - Biografía - Oskar Kokoschka

26.6.09

Los padrinos del Guggenheim


Flía. Guggenheim

El museo repasa en una muestra la historia de su colección a través de los mecenas, marchantes y artistas que han marcado su personalidad

En poco más de medio siglo, la familia Guggenheim pasó de vender las más variadas mercancías por las esquinas de Nueva York a gobernar el mayor imperio mundial de minas de cobre y plata. El patriarca Meyer Guggenheim, judío nacido en Suiza, descendió por las escalerillas del barco a los muelles de Manhattan con e l dinero justo para sobrevivir. Su hijo Solomon heredó una inmensa fortuna que él además acrecentó, y su sobrina Peggy ya no tuvo que mover un dedo para gastar a lo grande y rodearse del mejor arte de su época, la primera mitad del siglo XX.

La historia de la colección Guggenheim está hecha por esta familia y por los expertos, marchantes y coleccionistas con los que se encontraron y entendieron. Todos ellos son los protagonistas de la exposición 'De lo privado a lo público', que ayer se inauguró en el museo de Bilbao, y que a través de un centenar de obras elegidas por las conservadoras Tracey Bashkoff y Megan Fontanella muestran el gusto y el olfato para comprar arte de Hilla Rebay, Justin K. Thannhauser, Karl Nierendorf, Katherine S. Dreier y Fred Henry, de la Fundación Bohen. De esta última se exponen en obras de Sophie Calle y de los brasileños Jac Leiner y Vik Muniz, entre otros, y constituye la primera oportunidad de ver en profundidad estos fondos de arte contemporáneo.
Solomon R. Guggenheim y su esposa Irene Rothschild comenzaron su colección según mandaban los cánones de las clases altas de Manhattan, con las obras de los paisajistas norteamericanos del siglo XIX y de los precursores del impresionismo francés, cuadros perfectos para decorar los espaciosos salones de sus casas.

Cuando conocieron a la baronesa prusiana Hilla Rebay, en 1927, su orientación artística cambió por completo. El matrimonio rondaba los 60 años, lo que no impidió que la aristócrata les transmitiera el 'veneno' de las vanguardias, el placer de la novedad y la experimentación, las nuevas tendencias que ya no admitían paisajes ni figuras realistas y que apuntaban a formas puras y abstractas.

Fue ella la que les presentó a Vassily Kandinsky en 1929, el artista al que llegaron a comprar 150 obras. De ellas se exponen cuatro pinturas en el Guggenheim vasco, dos de su primera época, la más figurativa, otra de 1911 que ya indica el camino hacia la abstracción y una última de 1934 en la que desarrolla su peculiar lenguaje abstracto, para él sinónimo de lo «espiritual».
Nieve y palmeras
El eje de la muestra es de carácter cronológico y empieza con las obras maestras que atesoró Justin K. Thannhauser, galerista en Múnich, como su padre, marchante que en 1913 organizó la primera retrospectiva de Picasso, y que con la victoria de Hitler en Alemania tuvo que exiliarse primero en París y luego en Nueva York, porque los nazis llamaban a lo que él vendía y coleccionaba «arte degenerado».

Un paisaje nevado de Van Gogh contrasta con las palmeras que pintaba Paul Gauguin en las islas del Pacífico, mientras que el retrato de una mujer realizado por Manet y un bodegón de Cézanne permiten ver en el País Vasco la obra de estos pioneros del modernismo. Tannhauser donó su colección en 1976 al Guggenheim, lo que amplió de manera significativa sus fondos al enriquecerlos con obras del impresionismo hasta las primeras vanguardias, imposibles de encontrar en el mercado en esa cantidad y calidad, lo que obligó a ampliar el museo de Nueva York para poder mostrarla adecuadamente.

La pared opuesta está dedicada al cubismo con obras de Juan Gris y de Albert Gleizes, y también con un cuadro de Robert Delaunay, 'La ciudad', que muestra la influencia de la fotografía en la pintura a principios del siglo XX, no tanto por la representación detallista de la imagen como por la reproducción del grano o textura del medio fotográfico, con un efecto que recuerda a las fotos pixeladas de la tecnología digital casi un siglo antes de que ésta existiera.

En las salas posteriores, el visitante tiene a la vista las piezas de los autores surrealistas y los primeros pasos de los expresionistas abstractos, procedentes en su mayoría de las colecciones de Peggy Guggenheim y de Karl Nierendorf. La sobrina de Solomon ejerció quince años de esposa de varios maridos antes de dedicarse al arte. Marcel Duchamp le dio sus primeras clases particulares, Max Ernst se casó con ella y Peggy se hizo amiga de un gran número de artistas, a los que ayudó comprando sus obras a un precio muy bueno durante la Segunda Guerra Mundial.

El palacio Vernier dei Leoni de Venecia, que adquirió en 1948, expone hoy sus fondos, en los que se encuentran obras de Jackson Pollock como la que ahora se muestra en Bilbao; un cuadro de 1946 en el que la figura heroica y atormentada del expresionismo abstracto aún pintaba figuras, en este caso de pájaros.

Antes de que falleciera en 1949, Solomon Guggenheim compró las 730 obras de los fondos de Karl Nierendorf, marchante alemán especializado en pintores como Kandinsky, una predilección que compartía con su amiga Hilla Rebay. Un óleo sobre cartón de Paul Klee y obras de Adolph Gottlieb y William Baziotes, que han viajado a Bilbao, muestran el abanico de la colección de Nierendorf. A ella se unieron las 28 piezas donadas por Katherine S. Dreier, que también compartía gustos con la baronesa Rebay. Entre ellas se encuentra una obra de Juan Gris fechada en 1916 que ahora se puede ver en Bilbao.

La exposición se basa en los fondos de Solomon Guggenheim y en proporción mucho menor en la del resto de coleccionistas. Falta la representación de las obras donadas por el conde italiano Panza di Biumo y por la Fundación Robert Mapplethorpe. Variada y amena, la muestra descubre tesoros nunca vistos anteriormente en Bilbao, como un cuadro pionero de Mondrian, fechado en 1916. IÑAKI ESTEBAN - BILBAO

Solomon R Guggenheim Museum
Cutaway Illustration of Guggenheim Museum, Manhattan showing points of interest. (c) Dorling Kindersley

'De lo privado a lo público'
Museo Guggenheim Bilbao.
Fechas: Hasta el 10 de enero de 2010.
Más información: www.guggenheim-bilbao.es

9.6.09

MATISSE en el Museo Thyssen-Bornemisza


Henri Matisse - La nymphe et le satyre), 1908 – 1909
Óleo sobre lienzo, 89 x 117 cm - Mueso Estatal del Hermitage, San Petersburgo


El Museo Thyssen-Bornemisza acoge, del 9 de junio al 20 de septiembre, una exposición que abordará la obra de uno de los grandes artistas del fauvismo, famoso por su uso del color: Henri Matisse. En concreto, la exposición que el centro abrirá en apenas dos semanas se centra en la obra que el francés realizó entre los años 1917 y 1941, dos fechas importantes en su vida artística, puesto que marcan el tramo central de su vida de pintor. Además, y aunque se trata de una etapa en la que va encontrando su estilo más personal, lo cierto es que se la ha prestado menos atención que a las que suponen el inicio y elf inal de su carrera.

La exposición que en breve abrirá el Thyssen-Bornemisza intenta paliar en parte ese desconocimiento, permitiendo a los visitantes ver cómo el artista amplía durante esos años el campo de su investigación pictórica, profundizando en la relación entre dibujo, color, volumen y espacio. La entrada a la muestra tendrá un coste de 5 euros. Podrá visitarse de martes a domingo entre las 10 y las 19 horas.

La exposición es además una inmejorable oportunidad para acercarse a este museo, que junto con el Reina Sofía y el Prado constituye el triángulo básico del arte en Madrid. La colección del Thyssen-Bornemisza está compuesta por cerca de mil cuadros que ofrecen un recorrido por la historia de la pintura europea desde el siglo XIII hasta finales del XX. Fuera del Viejo Continente destaca la colección de pintura norteamericana del siglo XX, que ocupa cuatro salas. La colección del museo puede verse por un precio de 6 euros, y 4 con entrada reducida, aplicable a mayores de 65 años y estudiantes que se hayan acreditado previamente. Los menores de doce años acompañados entran gratis.

Henri Matisse - Portrait de Marguerite endormie, 1920
Oleo sobre lienzo, 46 x 65 cm - Colección privada


Se trata de un museo muy completo en el que podréis pasar toda una tarde o una mañana conociendo una parte vital de la historia del arte de Occidente.


Henri Matisse
Museo Thyssen-Bornemisza
www.museothyssen.org

del 9 de junio al 20 de septiembre de 2009 - Madrid
Paseo del Prado, 8. 28014 Madrid. España

Henri Matisse - Pianiste et joueurs de dames, 1924
Oleo sobre lienzo, 73,7 x 92,4 cm - National Gallery of Art, Washington D.C.
Colección Mr. y Mrs. Paul Mellon


Henri Matisse - Odalisque au fauteuil turc, 1927 – 1928
Oleo sobre lienzo, 60 x 73 cm
Musée d’Art Moderne de la ville de Paris



Henri Matisse - Nature morte á la dormeuse), 1940
Óleo sobre lienzo, 82,5 x 100,7 cm -National Gallery of Art, Washington D.C.
Colección Mr. y Mrs. Paul Mellon



28.5.09

Museo Magritte en Bruselas - Musée René Magritte


Rene Magritte por Lothar Wolleh - Bruselas 1967

El mayor museo dedicado a René Magritte abrirá sus puertas el día 2 de junio en Bruselas, con una colección de 250 pinturas, esculturas, fotografías, carteles, películas y documentos del genio surrealista, uno de los creadores belgas más influyentes del siglo XX.

Gran parte de la obra de Magritte (1898-1967) se encuentra dispersa por galerías y colecciones particulares de todo el planeta, y la nueva pinacoteca nace con la vocación de convertirse en el centro de referencia mundial sobre el provocador artista bruselense.

Con el Musée Magritte Museum de Bruselas, Bélgica rinde un homenaje a uno de los artistas belgas más conocido mundialmente, que pasó la mayor parte de su vida en Bruselas. El actual museo privado Magritte “MRM, Musée René Magritte” continúa abriendo sus puertas en el que fuera la casa del pintor surrealista. En el futuro las dos instituciones serán complementarias.

Las diferentes etapas biográficas de Magritte se presentan de forma cronológica en cada una de las plantas y salas, que también incluyen espacios monográficos dedicados a su relación con otros artistas contemporáneos, como Salvador Dalí, Max Ernst o André Breton.

La colección refleja la evolución ideológica y estética del creador, marcada por la influencia del anarquismo, el dadaísmo y el comunismo; y que cristaliza en las características paradojas visuales de Magritte, plasmación de su ironía y de su rechazo a todo tipo de convenciones.

La muestra también incluye dibujos, gouaches, collages, grabados, fotografías, esculturas, películas y trabajos publicitarios del polifacético artista belga, y permite contemplar algunas de las piezas y documentos almacenados en los fondos del museo a través de ordenadores.

René Magritte (1898-1967) un artista intemporal y universal: pintor, diseñador, grabador, escultor, fotógrafo y cineasta y uno de los artistas más eminentes del movimiento surrealista, poeta de la imagen, Magritte no cesó de cultivar la paradoja. Su obra abre las perspectivas donde el Musée Magritte se convierte en un apasionante laboratorio. El arte, los pensamientos y la vida de Magritte serán retratados a través de un recorrido cronológico y temático, caracterizado por un carácter pluridisciplinario, pedagógico e interactivo. Desde la profunda influencia del pintor italiano Giorgio de Chirico, el París de los surrealistas, el llamado periodo “Renoir”, o el periodo emergente “le Vache” de los años de la guerra, hasta el final de sus años y su influencia a las movimientos artísticos contemporáneos como el Pop Art o el Arte Conceptual. Asimismo los archivos del centro de investigación se pondrán al acceso del público. A la imagen del Zentrum Paul Klee en Berna o el Museo Van Gogh de Amsterdam, el museo Magritte será el centro de referencia internacional para el conocimiento de René Magritte.

Rene Magritte Rene Magritte - Le fin des contemplation 1927

La colección proviene del legado de la escritora belga Irène Scutenaire-Hamoir, otra figura fundamental del surrealismo en este país, de las donaciones de la esposa y musa del pintor, Georgette Magritte, y de adquisiciones de los Museos Reales de Bellas Artes y préstamos privados.

Magritte es uno de los diez pintores más célebres y conocidos del mundo, su obra sigue hoy a fascinando a todos, para valorizar este artista en el patrimonio belga y mundial, los Reales Museos de Bellas Artes de Bruselas, el Grupo Suez mecenas y fundador del proyecto, el Estado Belga y la Fundación Magritte se asocian para crear en Bruselas el museo más grande consagrado al artista.


René Magritte (1898-1967)

La pinacoteca se ubica en el Mont des Arts (Monte de las Artes), la zona aristocrática de Bruselas, frente al Palacio y al Parque reales y junto al Museo Real de Bellas Artes, en un palacio del siglo XVIII rehabilitado por el arquitecto belga Winston Spriet.

El edificio conserva su fachada clásica, mientras que en su parte trasera exhibe una gran superficie acristalada inspirada en el lienzo "El imperio de las luces", que representa la imposible coincidencia de la claridad diurna y la oscuridad nocturna.

Financiado por el Estado belga, los Museos Reales de Bellas Artes, la Fundación Magritte y el grupo franco-belga de energía y servicios GDF Suez, el museo aspira a situarse entre los mayores atractivos turísticos y culturales de Bélgica, con unas 700.000 visitas previstas cada año.

Rene Magritte Rene Magritte - El espejo viviente 1928-29

Asimismo, será un punto de intercambio artístico y académico alrededor del artista, y gracias a la aportación de los fondos de la Universidad Libre de Bruselas (ULB) se erige como el "más importante centro internacional de investigación" sobre su obra, vida y pensamiento, según sus gestores. EFE

Musée René Magritte - Photograph: Graeme Robertson - The front of the Musee Rene Magritte is covered with a hoarding as it is prepared for opening in a neo-classical building known as the Altenloh Hotel, part of the Museum of Modern Art complex on the Place Royale in Brussels

Para leer: René Magritte - René Magritte : La traición de las imágenes

24.4.09

Modigliani: Historia de un pobre dandi


Amedeo Modigliani. Autorretrato, 1919. Museu de Arte Contemporânea da Universidade de São Paulp

"El único en París que sabe vestir es Modigliani” Picasso

En 1950, Jean Cocteau publicó un pequeño libro sobre Amedeo Modigliani, de quien el escritor francés había sido amigo y modelo en los días parisienses en torno a la I Guerra Mundial. Semblanza personal y breve recuento de la peculiar manera del pintor toscano-sefardí afincado en Francia, llama la atención en ese texto, como en otras significativas anotaciones de los diarios de Cocteau, el lamento económico. Aunque toda su vida fue un dandi muy gastador y a menudo subvencionado por generosos mecenas, Cocteau insiste en contar en 1950 cómo el retrato al óleo que le hizo Modi en 1916 tuvo que quedarse depositado en la bodega del café La Rotonde, no teniendo ni Jean ni Amedeo el dinero para trasportarlo en un taxi. El dueño del famoso lugar de reunión de los artistas de Montparnasse, después de guardarlo durante años sin prestarle atención, un día se despren¬dió de él. Y añade Cocteau: “En 1939 se vendía por siete millones en Inglaterra”, pero dos dé­¬cadas antes, en los años de la bohemia, “no nos preocupábamos de las consecuencias de nuestros actos. Ninguno de nosotros vivía bajo el ángulo histórico. Tratábamos de vivir, y de vivir juntos”.

Dedo, como también se le llamaba familiarmente a Modigliani, ni se acogió al ángulo histórico, ni tuvo en su corta vida un techo estable y saneado. La pobreza del pintor es tan definitoria como su alcoholismo, y ambas condiciones no menos significativas que las narices y los cuellos alargados de las figuras de sus lienzos. También dandi a su manera, y muy presumido (aparte de apuesto), la miseria de Amedeo se compaginó siempre con una desastrada elegancia: chaquetas de terciopelo (con rozaduras y lamparones), fulares rojos estilo Garibaldi, sombreros de ala ancha. De creer a su amigo el poeta Max Jacob, Dedo fue el primer hombre que llevó una camisa de cretona, mucho antes de que esa moda se extendiera por el mundo, y, según el propio Jacob, Picasso le dijo en cierta ocasión: “El único en París que sabe vestir es Modigliani”. Orgulloso, irascible, más fiel en la amistad que en el amor, Modi tuvo un modo aristocrático de decir que no: mientras que varios de sus colegas necesitados (como Brancusi) fregaban platos en los restaurantes o descargaban fardos en los muelles, él rechazaba no sólo cualquier tipo de labor que le apartase del arte, sino, en más de una ocasión, la venta de sus obras a quienes mostrasen ignorancia o mera ansia comercial (algo que evoca, por cierto, con gran elocuencia la escena de los millonarios norteamericanos de la gran película de Jacques Becker Los amantes de Montparnasse, donde la trágica pareja formada por Amedeo y Jeanne Hébuterne la interpretan Gérard Philipe y Anouk Aimée).

La exposición que ahora se abre, organizada por el Museo Thyssen-Bornemisza y la Fundación Caja Madrid, lleva el título Modigliani y su tiempo, siendo las intenciones de su comisario, Francisco Calvo Serraller, no sólo presentar, naturalmente, una sustancial muestra de la obra de Modigliani, sino localizar su arte, cosa a mi modo de ver tan apropiada como fascinante. En cada una de las nueve secciones que ocuparán los espacios de la Casa de las Alhajas (maravillosa sede de exposiciones de Caja Madrid) y del Museo Thyssen habrá siempre un diálogo entre sus cuadros, dibujos y esculturas (una actividad muy esencial y tal vez menos conocida de Modi) y la obra de quienes le influyeron, le admiraron, le ayudaron, le soportaron y le acompañaron, algunos más en las farras que en la estima por lo que pintaba. Los nombres de esos inspiradores y acompañantes coetáneos no requieren mayor comentario: Cézanne, Gauguin, Toulouse-Lautrec, Matisse, Derain, Brancusi, Picasso, Lipchitz, Soutine, Foujita…, entre muchos otros.

El de Picasso, sin embargo, sí conlleva un interés añadido, en función de las relaciones, más tenues que intensas, que ambos tuvieron en los escenarios de Montmartre y Mont¬parnasse. Las leyendas de su rivalidad, basadas en relatos novelescos de algunos escritores contemporáneos, tienden a exagerar, aunque algunas son deliciosamente pintorescas. Una de las más difundidas es la que contó Roland Penrose sobre ese día del otoño de 1917 en que Picasso, sintiéndose inspirado a mitad de un bombardeo en Montrouge y no teniendo una tela sobre la que trabajar, tomó un cuadro de Modigliani que había comprado y, tras aplicar a su superficie una capa densa de pintura blanca, pintó encima una naturaleza muerta. El episodio se convierte, por cierto, en el detonante de la grotesca tragedia descrita en la otra película realizada sobre Dedo (y por fortuna apenas difundida en cines), la atroz Modigliani, en la que su director, Mick Davis, toma algunos hechos reales para acomodarlos crudamente a su intención, que es la de hacer de Modi un mártir judío y de Picasso un fantoche taurino y envidioso, tal vez secretamente enamorado del bello Amedeo.

Mucho más perspicaz y típicamente ingenioso es el paralelo que Ramón Gómez de la Serna, otro ocasional parisiense de la época, traza del implícito duelo o recelo que pudo existir entre el desbocado italiano y el astuto genio malagueño, basándose en sus modos tan distintos de estar en los cafés. Describiendo una velada en el ya citado refugio de los artistas montparnos, La Rotonde, escribe Ramón: “Modigliani, borracho y con su amigo de rubios tortillons [moños], armaba un escándalo feroz, y Ortiz de Zárate, con su cara de monstruo, le escudaba cercano. Picasso, bajo su sombrero hongo, procuraba tener tranquilidad y sonreía en las discusiones; ya se veía que iba allí en última temporada para no ser llamado ingrato”.

La desdicha unida a la pobreza (y al alcohol y las drogas) minaron la resistencia de Modi, perjudicando a la vez, por el desorden frenético de su originalísima personalidad artística, el aprecio de sus contemporáneos. Los malditos suelen gustar pasado un tiempo prudencial, que incluye su muerte. Para entonces ya no vomitan, borrachos perdidos, en los vernissages de las galerías, ni replican con insolencia al que no llega tan lejos. Lo curioso, sin embargo, es la calidad circunspecta, incluso apagada, de su pintura, que, surgiendo seguramente de la tormenta, nunca la deja atronar en el lienzo. Su forma de dibujar, dijo Cocteau, era “una conversación silenciosa”. Pocos pintores del siglo XX fueron tan conspicuos en su estilo y tan impermeables al aire de los tiempos (y las modas). Los personajes del mundo Modigliani se parecen, como si el artista se apropiase del alma de los retratados, dándoles a todos la semblanza de su propia y enfermiza melancolía.

No eligió ningún ismo al que ir a acogerse, en el tiempo del cubismo, el futurismo, el expresionismo. Esa suprema arrogancia es la mayor riqueza legada por su extraordinaria obra, aunque no haya impedido las acusaciones de artista retrógrado y la condescendencia conmiserativa a la que también se sumó Gómez de la Serna: “El pobre Modigliani, que se tiró por un balcón y detrás de él su amada, matándose los dos sobre las losas funerarias de la acera”. VICENTE MOLINA FOIX 03/02/2008 - El Pais.com

Alemania rinde homenaje Modigliani

Amedeo Modigliani- VICENTE MOLINA FOIX


Amedeo Modigliani: Desnudo rojo

Alemania rinde homenaje Modigliani


Amadeo Modigliani - Joven de cabello oscuro (Elvira) 1918.

Por primera vez desde hace casi 20 años, un museo alemán dedica una amplia retrospectiva a la obra del artista italiano, Amadeo Modigliani, una de las figuras claves del arte moderno del siglo XX.

Las exposiciones de Modigliani no son raras, nunca lo han sido desde que la élite parisina acompañó al artista de 35 años de edad al sepulcro. Su muerte prematura impulsó su fama y apenas fallecido, las galerías y museos del mundo entero se arrebataron su obra. Y siguen guardándola con gran celo, lo que supuso un verdadero desafío para los organizadores de la muestra que abrió sus puertas en el Museo de Arte de la República Federal (Bundeskunsthalle), en Bonn.

Sus cuadros desde hace mucho están grabados en la memoria visual colectiva y están marcados por una “genial simplificación de la forma”, según Fleck. Pintó sobre todo retratos, cabezas ovaladas de largo cuello con ojos almendrados brillantes, que a veces parecen vacíos, como la estilización de esculturas antiguas.

En los cuadros del artista se ve el lenguaje visual del renacimiento y del manierismo, pero también se ve en su pintura influencias del expresionismo y el cubismo, así como del arte africano, tan popular en su tiempo.

Su obra también da cuenta del ambiente en el París de principios de siglo. Mientras que toda Europa sufría las consecuencias de la Primera Guerra Mundial, en la Ciudad Luz reinaba una bulliciosa vida nocturna. Varios genios de la pintura coincidieron en el café La Rotonde, como Pablo Picasso, Amadeo Modigliani y el mexicano Diego Rivera. Se dice que Modigliani admiraba a Rivera, de quien hizo varios retratos. En la exposición se encuentra una pintura al óleo que hizo del muralista mexicano en 1914, actualmente propiedad de la Colección de Arte de Renania del Norte Westfalia, (Kunstsammlung Nordrhein-Westfalen), en Düsseldorf.

Nacido en 1884 en Livorno, Italia, Modigliani fue pintor, dibujante y escultor. Su obra comprende unos 420 cuadros y unos mil dibujos. Los últimos años de su vida se dedicó a la escultura y produjo unas 25 piezas. “La muestra refleja, en pequeña escala y con unas 70 obras, la producción en conjunto del artista”, dijo Susanne Kleine, directora del proyecto.

Proveniente de una cultivada familia judía, Modigliani emigró a París en 1906 en donde se convirtió en el arquetipo del artista bohemio. Adoraba a las mujeres y se fue aniquilando con el abuso de alcohol y las drogas, hasta que murió, víctima de tuberculosis a los 35 años de edad. Un día después, su amante, Jeanne Hébuterne, se suicidó estando embarazada lanzándose por una ventana. Su dramática vida y muerte parece sacada de una novela.

Su obra mezcla cubismo, expresionismo e influencias del arte africano.

Poco antes de su muerte su obra era ya cotizada y en 1952 uno de sus desnudos fue comprado por un coleccionista en París por un millón de francos. Pero el récord fue batido en el 2003 durante una subasta en Christie’s de Nueva York, que vendió uno de sus desnudos en 24 millones de dólares. La exposición "Modigliani" estará abierta en Bonn hasta el 30 de agosto.

Autora: Eva Usi - Editora: Emilia Rojas Sasse
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Amadeo Modigliani - Desnudo de Céline Howard, 1918.