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18.7.12

El enfant terrible de Viena


 Gustav Klimt, Beethovenfries (detail) © Vienna, Belvedere

Un inusitado estudio de Klimt que contempla el conjunto de su obra en el contexto de sus contemporáneos.

Los innumerables eventos organizados en conmemoración del 150.º aniversario del nacimiento de Gustav Klimt demuestran el enorme interés que continua despertando. No obstante, ni la prensa ni el público necesitan grandes efemérides para hablar del artista. Solo en agosto de 2011 se publicaron en internet más de doscientos artículos sobre él, frente a los escasos setenta que mereció Rembrandt durante ese mismo periodo de tiempo. Su constante presencia en los medios animó al editor Tobias G. Natter a plantearse el valor que podría tener la compilación del presente libro. En vida, Klimt fue una estrella controvertida cuya obra despertaba pasiones, un representante del modernismo que al mismo tiempo encarnaba la tradición. Sus cuadros polarizaron y enfrentaron al mundillo artístico. La prensa y el público en general se vieron divididos por una pregunta muy concreta: ¿A favor o en contra de Klimt?

El presente volumen, por tanto, concede especial atención a las voces contemporáneas de Klimt a través de una serie de ensayos en los que se examinan las reacciones ante su obra a lo largo de su carrera. La temática abarca desde el modo en que el artista retrata a la mujer hasta el cambio de rumbo hacia el paisajismo en la segunda mitad de su vida. El tópico de que Gustav Klimt era un hombre parco en palabras que rara vez puso sus pensamientos por escrito queda desmentido: esta monografía incluye nada menos que 231 cartas, tarjetas, escritos y otros documentos; casi toda la correspondencia que se conoce de Klimt. Esta efusión de material de archivo, que el presente volumen reúne por vez primera a semejante escala, supone una importante contribución a las labores de estudio del artista.

Tobias G. Natter estudió historia del arte e historia en las universidades de Innsbruck, Munich y Viena. Trabajó en la Österreichische Galerie Belvedere de Viena durante quince años. De 2001 a 2002 fue comisario de la Neue Galerie de Nueva York. Desde 2006 hasta 2011 dirigió el Museo de Vorarlberg de Bregenz y fue responsable de las nuevas instalaciones del museo y la reorganización de la colección. Desde octubre de 2011 ha sido el director del Museo Leopold de Viena. Sus abundantes publicaciones y su concepción y organización de exposiciones sobre el tema “Viena en torno al 1900” han hecho de él un experto reconocido internacionalmente en el arte vienés del cambio de siglo.

Klimt
Tobias G. Natter - Taschen
Tapa dura, 29 x 39,5 cm, 676 páginas, € 150
ISBN 978-3-8365-2795-8
Edición: Inglés
Disponibilidad: 09/2012


24.6.11

Récord de Egon Schiele en Sotheby's de Londres



 Egon Schiele - Häuser mit bunter Wäsche, “Vorstadt“ II, 1914 - 100.5 x 120.5 cm.

La obra Häuser MIT Bunter Wäsche, "Vorstadt" II, de 1914, del pintor austriaco Egon Schiele (1890-1918), se convirtió ayer, jueves 23/06/2011, en la más cara de ese artista nunca subastada, doblando el anterior récord. La puja por la obra, celebrada en Sotheby's de Londres, se cerró en los 24,6 millones de libras (27,6 millones de euros).

El lienzo de Schiele fue comprado, el mismo año en que fue pintado, por el amigo del pintor y su mayor mecenas, Heinrich Böhler, cuya viuda acabaría vendiéndolo en 1952 a Rudolf Leopold, fundador del Museo Leopold de Viena, que cuenta con la mejor colección del artista.

La pintura, un óleo sobre lienzo, se inspira en motivos sacados de Krumau. Fue en esta ciudad del sur de Bohemia donde nació la madre de Schiele. Hasta allí se trasladaron el artista y su amante Walburga (Wally) Neuzil en 1911 con el fin de escapar de la atmósfera cerrada de Viena. Irónicamente, fueron expulsados de la ciudad por el desacuerdo de sus habitantes con su estilo de vida liberal, y la pareja regresó a Viena un año más tarde.

El dinero obtenido con la venta será utilizado en parte para compensar con 19 millones de dólares (13,27 millones dólares) a los herederos de Lea Bondi Jaray, un comerciante de arte judío que perdió otra obra, que retrataba a Wally, a manos de los nazis cuando huyó de la capital en 1939, tras la anexión del país por Alemania. El Museo Leopold conserva en su colección otros ocho paisajes urbanos de Schiele de excelente calidad. NP

17.8.10

Vienne 1900 : Klimt, Kokochka, Moser, Schiele

Gustav Klimt (1862-1918)Rosales debajo de los árbolesHacia 1905Óleo sobre lienzoAlt.110; Anch.110 cm.París, museo de Orsay© photo RMN

La capital del Imperio Austro-húngaro conoce fecundas metamorfosis artísticas desde fines del siglo XIX hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial. El año 1918 está marcado por la desaparición de Klimt, Schiele y Moser. Durante esos dos decenios principalmente, se produce la transición sin rupturas del simbolismo al expresionismo. Pese a la persistencia de género y codificaciones bien establecidos, surgen nuevas estéticas en el retrato, el paisaje e incluso la alegoría. Estas nuevas formas toman a veces un giro deliberadamente decorativo. La descripción naturalista evoluciona así hacia un recomposición estilizada de la realidad, que conduce a reconsiderar los puntos de vista, los principios de la composición y la función del color.

Valérie Manuel presenta el movimiento artístico al que pertenecieron Klimt, Schiele, Kokoschka y Moser, describiendo la época y el clima social en el que nació. La película lleva al telespectador a Viena, entre 1897 y 1918. Viena, una ciudad en plena decadencia, donde el arte es el patrimonio de la aristocracia, y donde los artistas, sometidos a la censura, están al servicio del Estado. En un contexto, limitado y poco permisivo, algunos de ellos intentan encontrar una nueva vía y shokean a la burguesía local.




2.7.09

Oskar Kokoschka


Oskar Kokoschka, Schlafende Frau (aus: Die träumenden Knaben), 1907/1908
Farblithografie 23,5 x 21,5 cm / Lentos Kunstmuseum Linz - © Fondation Oskar Kokoschka/VBK, Wien 2008

(Pöchlarn, 1886 - Montreux, 1980) Pintor expresionista y escritor austriaco. Aunque nació en Pöchlam, su familia se trasladó a Viena, donde transcurrieron su infancia y sus años de juventud y de formación.

Después de cursar estudios en la Escuela de Artes Aplicadas de Viena, donde realizó sus primeros retratos al óleo, Kokoschka pinta una serie de retratos expresionistas e inicia una intensa actividad pedagógica. En 1912, su obra ha empezado ya a ser conocida fuera de su país. Durante la I Guerra Mundial, es herido gravemente en el frente del Este. Consagrado plenamente a la pintura, viaja por numerosos países y, tras contraer matrimonio con Olda Palkovska (1941), adquirió la nacionalidad británica (1947), si bien en 1975 recuperó la ciudadanía austríaca. Murió en Montreux, Suiza, el 22 de febrero de 1980.

Su obra se sitúa inicialmente bajo la influencia del Jugendstil y, de forma muy directa, del pintor y decorador austríaco Gustav Klimt. Se unió al grupo Die Brücke y participó como ilustrador en la revista "Der Sturm". Entre sus obras destacan Retrato de Adolf Loos (1909), La esposa del viento (1914), El torbellino (1917), El poder de la música (1919), además de retratos de numerosos artistas, intelectuales y personalidades de la alta sociedad. Después de 1945, su pintura muestra los horrores de la guerra.

Kokoschka, que es uno de los grandes representantes de la pintura expresionista contemporánea, es también autor dramático (Asesino, esperanza de las mujeres, 1910; La esfinge y el espantapájaros, 1917) y publicó sus memorias con el título Mi vida. Biografías y vidas.

Oskar Kokoschka, Schlafende Frau (aus: Die träumenden Knaben), 1907/1908
Farblithografie 23,5 x 21,5 cm / Lentos Kunstmuseum Linz - © Fondation Oskar Kokoschka/VBK, Wien 2008


Oskar Kokoschka

La obra de Oskar Kokoschka nada tiene que ver con la convencional forma de observar el arte. Su obra es difícil de catalogar, huye de los encasillamientos.

Situarla dentro de un movimiento artístico, dentro de una tendencia, resulta casi imposible, precisamente porque lo novedoso, lo que diferencia a este pintor austriaco de otros, es su forma particular de ver el arte, no como algo externo a nosotros mismos, sino como algo inherente de nuestro ser. Su arte es un reflejo psicológico de las emociones y de la vida interior de cada individuo en un momento determinado. Su obra es, por tanto, metamórfica, está en constante evolución, y esto dificulta su interpretación.

Su particular juego con el observador consiste en seducirlo, en retarlo a descubrir la personalidad de cada retrato.

Oskar Kokoschka nace el 1 de marzo del 1886 en un pequeño pueblecito a orillas del Danubio: Pöchlarn. Sus años de infancia y adolescencia transcurren en una Viena convertida en centro del intelectualismo y de la decadente sensualidad de fin de siglo. Lo que pudo ser el catalizador de su arte, se desconoce. Sin embargo, algunas hipótesis señalan a Antón Romackos, por su expresividad y sobre todo por su profundidad. Lo cierto es que un buen día Oskar empieza a pintar, libre de tendencias, de formalidades técnicas y de estilo, consiguiendo que sus lienzos se conviertan en inconfundibles. Ni un punto de partida, ni un lugar, ni una escuela pueden hacer suyos los cuadros de este artista en una época de cambios, en una Viena pletórica de espíritu, de ideas, de música; en la Viena de Rilke, de Hoffmansthal, de Freud, de Schönberg, de Kafka. La 1ª Guerra mundial está a las puertas y esa cercanía produce una ruptura en todos los ámbitos haciendo tambalear los cimientos de la tradición.

La vida busca la inmediatez, haciendo despertar de ese modo la sensualidad más extrema, y también el escepticismo. Las relaciones personales se vuelven más inseguras, las formas sociales descubren su artificiosidad. Gustav Klimt, amo y señor de la vanguardia vienesa, precursor de un arte refinado y elegante al mismo tiempo que innovador, impregna de color la atmósfera vienesa influyendo también en la formación de nuevos artistas en la Kunstgewerbeschule, entre ellos, Kokoschka.

Una de las primeras creaciones de Oskar es “Alter Mann”, hombre viejo, en el que ya se manifiesta su lucha por la representación de la cara interna y también el primero de una larga serie de retratos que conseguirán hacernos visible un paisaje espiritual que pone al descubierto las debilidades de los seres humanos. Al mismo tiempo realiza carteles y postales para los Wiener Werkstätte (Talleres de Viena), que expondrá en 1908 en la Kunstschau vienesa, junto a una escultura y el libro “Die Träumenden Knaben”, unos chiquillos soñadores llenos de miedos y nostalgias. La expresividad brutal y punzante de esta obra despertará la ira del público y de la crítica, como lo hará también su primera incursión teatral: “Mörder, die Hoffnung der Frauen” (”El asesino, la esperanza de las mujeres”), obra pionera del expresionismo escénico. En 1909 conoce a Adolph Loos, su gran mecenas y descubridor e iniciador en el mundo del retrato. Será también quien lo pondrá en contacto con Herwarth Walden, el fundador de Der Sturm, uno de los únicos rotativos que abanderará su causa.

En los retratos tempranos de Kokoschka el color es sutil, casi transparente, dando sensación de inacabado y con un protagonismo significativo de la línea como elemento de expresión. Su método es el abrelatas psicológico, término forjado por él mismo y que consiste en observar al futuro retratado en su entorno y sin que éste advierta la presencia del artista. A destacar de esta época son los retratos de “Lotte Franzos”, de “Joseph de Montesquieu” o el de “Martha Hirsch”. Berlín, Der Sturm, Die Brücke y sobre todo Der Blaue Reiter hacen que su pintura evolucione poco a poco, que sus colores adquieran una solidez nueva, que contrasta con la palidez y casi transparencia de sus retratos anteriores, palidez que no abandonará del todo, pero que completará con una luminosidad poco usual, como “Alpenlandschaft bei Mürren” y la del retrato de “Alma Mahler”.

A causa de su precaria situación económica Kokoschka abandona Berlín y regresa a Viena en la primavera de 1911. Imparte clases en la Kuntsgewerbeschule (Escuela vienesa de artes y oficios) y expone con gran polémica en Hagebund. La crítica, furiosa, lo tilda tanto a él como a sus cuadros de miserables. Durante esta época mantendrá un tempestuoso y apasionado romance con Alma Mahler, viuda del compositor. Su historia finalizará de forma trágica: un aborto y la posterior entrada en filas de Kokoschka en enero de 1915. Las obras de este periodo, no son más que odas a ese amor y al final de éste. “Dos desnudos (Los amantes)”, “La tempestad” (”Die Windsbraut”), “Bodegón con amorcillo y conejo” y “El Caballero errante” (”Der Irrende ritter”).

Herido de guerra en 1916, y tras varios traslados a Viena y a Berlín, Kokoschka recala en Dresde, donde se relaciona con los ambientes intelectuales y artísticos de la ciudad: “Los exiliados” o “Los amigos”. Será también en este periodo cuando Kokoschka escriba su versión del mito de Orfeo y Eurídice, que posteriormente será adaptado como ópera por Krenek. Tras el despegar de la revolución en Rusia y de la posterior desilusión de muchos, otra nueva revolución se fragua a nivel personal, la del color. Acercándose cada vez más a los expresionistas alemanes, Kokoschka llena su obra de colores primarios: “El poder de la música”, “Madre e hijo (en el jardín)”, “La Muchacha esclava”, “Dresde, los puentes del Elba (con figura de espaldas)” o “Autorretrato con muñeca”.

El tolle Kokoschka como se le conoce en Dresde, abandona esta ciudad al desintegrarse la República de Weimar y se embarca en un largo periplo de siete años por Europa, el norte de África y Oriente medio. En este periodo es habitual en su obra el punto de vista elevado, ya sea una cima o un edificio, consiguiendo de esta manera una gran amplitud y distancia. Omnipresentes son también los ríos, arterias de vida discurriendo de siglo en siglo.

Hacia 1931 se instala de nuevo en Viena y realiza para el consistorio socialista el cuadro “Viena, vista a partir de Wilhelminenberg” (”Wien, vom Wilhelminenberg gesehen”), un retrato crítico de la ciudad y de unos niños jugando a diferentes juegos; imagen relacionada con las enseñanzas de Comenius de educar a la gente para que razone a partir del uso de sus cinco sentidos, ya que cada uno de los juegos retratados implica el uso de un sentido diferente. Esto nos anticipa la fundación de su Escuela de la Vista en Salzburgo, donde a los alumnos se les enseñará a abrir bien los ojos, a liberarse de prejuicios y de ideas de segunda mano.

Desencantado por la actualidad política de la época abandona Viena y se traslada a Praga. Tras el Anschluss, su regreso a Viena se hace imposible, y más cuando el Tercer Reich lo incluye en su exposición de Arte Degenerado. En Praga, ciudad que lo enamora, todavía se respiran aires de libertad y ese amor se plasmará en los innumerables retratos que dedicará a esta ciudad, así como a Olda Palkovska, su otro gran amor y futura esposa. Las obras más significativas de estos años son el “Retrato del presidente de la República checa”, “Masaryk” y “Autorretrato de un artista degenerado”. En Octubre de 1938 y poco antes de la anexión de Checoslovaquia al Tercer Reich, los Kokoschka se marchan a Londres, donde no permanecerán demasiado tiempo debido a su poco holgada situación económica. Tras el estallido de la guerra se instalan en la pequeña localidad costera de Polperro, en Cornualles, donde Kokoschka realizará numerosas acuarelas y donde se convertirá en activista para una Europa libre de las cadenas del nazismo.

Tras su obligado regreso a Londres en 1940, Kokoschka reaviva el fuego de su colaboración por las causas nobles, pronuncia discursos, escribe artículos, recauda fondos para causas humanitarias e incluye la sátira en sus obras. En “El huevo rojo” o en “Aquello por lo que luchamos”, “Una araña enorme”, “Chamberlain”, “Amenaza a un vulnerable bañista”, “Checoslovaquia”. Del mismo modo realiza carteles solidarios en diciembre de 1945, como el de un Cristo inclinado hacia muchos niños con la inscripción: EN MEMORIA DE LOS NIÑOS DE EUROPA QUE TIENEN QUE MORIR DE FRIO Y HAMBRE ESTAS NAVIDADES.

En 1953 se instala en Suiza, y da clases de verano en Salzburgo, desde ese mismo año hasta 1963, en su Escuela de la Vista, una escuela antirracionalista y basada en la Weltanschauung, observación del mundo. Esta escuela será la culminación de su obra. MundoArte - Biografía - Oskar Kokoschka

30.6.09

LA VIENA DE KLIMT


Fundación Juan March - CICLO OCTUBRE 2006 LA VIENA DE KLIMT CON MOTIVO DE LA EXPOSICIÓN LA DESTRUCCIÓN CREADORA Gustav Klimt, el Friso de Beethoven y la lucha por la libertad del arte.

Los días 11, 18 y 25 de octubre de 2006 se presento una exposición, en la Fundación Juan March en Madrid, sumamente interesante y atractiva. Me pareció un tema cautivador y atrayente para compartirlo ya que tuvo un gran éxito. Bajo el lema "La exposición, la destrucción creadora: Gustav Klimt, el Friso de Beethoven y la lucha por la libertad del arte" a continuación podemos introducirnos en el universo de Klimt y la Viena del 1900.


LA VIENA DE KLIMT
11, 18 y 25 octubre 2006

La cultura vienesa de fines del siglo XIX y comienzos del XX alcanzó un inusitado esplendor en el pensamiento, en las artes y en las ciencias. La Viena de Klimt, Kokoschka o Schiele es la Viena de Freud, Wittgenstein, Musil o Schönberg, por sólo citar algunos nombres. La Fundación Juan March ha programado para octubre un ciclo de tres conciertos titulado "La Viena de Klimt ", con motivo de la exposición del artista vienés.

La cultura vienesa de finales del siglo XIX y comienzos del XX, es decir, en los últimos años del Imperio Austrohúngaro que la primera guerra mundial se llevó por delante, alcanzó un inusitado esplendor en todas las artes, en el pensamiento y en las ciencias. Esta increíble ebullición en todas las ramas del árbol luliano del saber estuvo acompañada por un mordaz sentimiento de decadencia y de acerado sentido crítico pocas veces igualado. Nombres como Freud, Wittgenstein, Boltzmann, Schnitzler, Musil, von Hofmannsthal, Loos, Olbrich, Klimt o Schöenberg convivieron con un arte y un pensamiento academicista que vio en ellos y en sus seguidores los atisbos de una degeneración y una decadencia que no estaba precisamente en este arte naciente, sino en el sistema. La Secesión, el movimiento artístico renovador, nace justamente cuando los grandes nombres del pasado iban desapareciendo: Bruckner (1896), Brahms (1897), Johann Strauss II (1899)…; y alguno más, aunque prematuramente, como Wolf (1903).


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