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9.4.20

La Dama de las Camelias de John Neumeier


Olga Smirnova y Denis Rodkin.

Duet from Lady of the Camellias (La Dame aux Camélias).
Music by Frédéric Chopin.
Choreography by John Neumeier. Piano: Oleg Weinstein.
Ballet Star Gala, Mikhailovsky Theatre.
Shot on 10.2.2018.

Photo by Jack Devant ballet photography © Mikhailovsky Theatre.

10.2.13

7.2.13

Theodore Kosloff, ballet instructor


One hundred years ago, on May 19, 1909, Serge Diaghilev's Ballets Russes debuted in France and redefined dance for the 20th century. Toiling for le tout Paris in front of the hot footlights of the Théâtre du Châtelet were ballet superstars Vaslav Nijinsky and Anna Pavlova -- artists whose names resonate around the world. Among this galaxy of luminaries, however, only one was destined to achieve his fame in Los Angeles, where today he is all but unknown. The 27-year-old powerhouse was known then as Fedor Mikhailovich Koslov.

Read more about Theodore Kosloff in my article in the Los Angeles Times
By Debra Levine (April 5, 2009)

The photo shows the talented and charismatic Russian actor-dancer Theodore Kosloff coaching a barre-ful of
Paramount Studio chorus girls circa 1922. Photo Bison Archives Copyright © 2013, Los Angeles Times

25.11.12

Nutcracker at the Mariinsky Theater


Choreography and Libretto Adapted by Vassily I.Ivainonen
Design by Simon Virsaladze
The Orchestra of The Mariinsky Theatre Conducted by Victor Fedotov
Masha and the Princess Larissa Lezhina
Nutcracker and the Prince Victor Baranov
Drosselmayer Piotr Russanov
The Ballet of The Mariinsky Theatre


30.9.12

The Barre Step by Step


... with Hamburg Ballet principal dancer Kusha Alexi.


The Barre Step by Step, with Hamburg Ballet principal dancer Kusha Alexi 
 
A walk through the plie with Kusha Alexi 

The inevitable Ballet Basics

1.9.12

Hans van Manen en dB Nº5

El pasado 11 de julio, el gran coreógrafo Hans van Manen cumplió ochenta años. El Ballet Nacional de Holanda celebró este feliz acontecimiento con una gala de ballet dedicada a Van Manen y su obra.

El Dutch National Ballet y dB Revista de Colección Nº5 festejan al genio de Van Manen.


At the request of many theaters and audience members, the Dutch National Ballet will be touring the Netherlands in spring 2011 with a program consisting solely of works by Hans van Manen. The most important and productive choreographer of the Netherlands, Van Manen has an impressive oeuvre of over 120 ballets to his name. Video by Altin Kaftira

8.7.12

Merce Cunningham's: Roaratorio (1983)


Roaratorio (1983)
Music by John Cage
Decor by Mark Lancaster


"Aquí está toda la técnica Cunningham, el cambio de dirección dentro del cuerpo y el espacio, y la fuerte sensación de la espina dorsal, la cual explora la manera en la cual la espalda trabaja sea en oposición a las piernas o al mismo tiempo con ellas. Esos trece bailarines (6 parejas y un hombre, Robert Swinston, que interpreta el “rol” originalmente bailado por Cunningham) mostraron que muy pocos que no sean ellos, en el vasto universo de la danza, pueden acometer tanta complejidad física. (Pero olvidémosno, naturalmente, del concepto de “virtuosismo” a lo académico.) Como preconizaba Cunningham, aquí el movimiento se sorprende a sí mismo, y se produce constantemente en una “orgía” del tiempo y el espacio que tiende al “infinito”.

Como sabemos, se trata sino, en principio, de “ballet”. ¡Pero qué ballet! Fondus enchaînés, petits ronds de jambes, sin parar. Y brisés, developpés, saltos, entrechats, tendus, y claro está, pliés. Pero todo esto, al mismo tiempo que trabajan la cabeza y la espalda, y sin dejar de cubrir el espacio. La técnica clásica, y su estética resultante, tienen su futuro asegurado, por los siglos de los siglos, amén. Pero esta otra “construcción” de Cunningham, toda plena en la llamada “danza contemporánea”, por el vigor de su creación y sus posibilidades tanto “intelectuales” como físicas, necesita asegurar, por medio de la conservación del legado, su futuro, porque es acaso también el de un futuro de la danza en sí.

James Joyce quizás no pudo imaginar que un compositor como Cage, pudiera reflejar sonoramente cierta buena parte de ese mundo totalizante del “Finnegans Wake”, intraducible. Pero menos pudo imaginar que un coreógrafo abstracto (o sea, sin pretensión “literaria” alguna) como Cunningham vertiera en movimiento ese flujo casi ilimitado, en un “caos” poético y conceptual (lo mismo que la partitura de Cage), aunque absolutamente bien controlado y mejor pensado. En otras palabras: la Creación"

Por Isis Wirth
para Danza Ballet Web  "Merce Cunningham Dance Company en París"

Merce Cunningham Dance Company’s  "Roaratorio" Photo by Julieta Cervantes

  Merce Cunningham Dance Company’s "Roaratorio" Photo by Julieta Cervantes

7.6.12

Michel Legrand Benois awarding 2012

John Neumeier’s most recent ballet “Liliom” was honoured with  three awards at this year’s “Prix Benois de la Danse”: Carsten Jung and Alina Cojocaru were awarded the “Dance Oscar” as best dancers for their interpretations of the leading roles “Liliom” and “Julie”.

For the best composition, the jury awarded Michel Legrand for the music-score of “Liliom”

Michel Legrand Benois awarding ©M.Logvinov

3.1.11

La danza. Ballet de la Ópera de París

La danse. Le Ballet de L´Opéra de Paris
Documental de Frederick Wiseman

 Casse-Noisette by Rudolf Nureyev

Hablar del Ballet de la Ópera de París es hablar de una de las instituciones más antiguas y prestigiosas del mundo. Su sello de nobleza fue concebido por su creador, Luis XIV de Francia, a finales del siglo XVII. En 1669, la Académie Royale de Musique sería la base de la futura Académie Royale de Danse y de la Escuela de Danza de la Ópera (1713).

En su largo y fructífero recorrido artístico, el Ballet de la Ópera de París fue cincelando un repertorio formado por obras maestras del gran repertorio clásico para modernizarse y actualizarse con creaciones de jóvenes e inteligentes coreógrafos contemporáneos. En danza, hablar de diversidad estilística es sinónimo de evolución, y la institución francesa sabía que debía modernizarse.

Frente a tantos años de una la más jerarquizadas instituciones artísticas ¿cuántas son las probabilidades de poder acceder a sus raíces y conocer sus rincones más ignotos?

Imaginar que fuera posible atravesar sus muros y descubrir su reservada y verdadera intimidad es un sueño imposible. Que algo pueda ser imaginado no lo convierte en realidad, y si bien nuestra mente es capaz de fantasear infinitos universos e infinitas realidades, eso no significa que estos existan de verdad.  

En este caso, hay una posibilidad, y es la de este documental, de dos horas cuarenta minutos, creado por Frederick Wiseman (1935).

Wiseman es uno de los grandes expertos documentalistas de nuestra época. Amante del ballet y poseedor de una dilatada y exitosa trayectoria, en 1995 siguió al American Ballet Theatre durante sus ensayos y actuaciones en Nueva York y en Europa. El resultado fue su primera película del género, titulada Ballet.

En La Danse, con su invisible cámara -nunca nadie manifiesta estar perturbado por su presencia- desvela abundante información sobre la compañía. El director se adentra en la intimidad del funcionamiento de la institución francesa y consigue hacerlo visible para el espectador.

Si bien me pareció una excelente narración que me ha gustado mucho, no creo que sea una gran obra. No se muestra a quien la ve, nada mas allá de lo evidente, lo visible y por supuesto, de lo que se quiere mostrar. Todo impecable y cuidado.

Para acceder a este viaje de descubrimiento y seleccionadas revelaciones, hay que conocer el alto universo del ballet francés, ya que en ningún momento se ofrece al espectador información sobre la identidad de los personajes, los ballets que se están ensayando (y posteriormente representando) o a quiénes se está viendo trabajar. No hay voz en off, entrevistas o títulos que expliquen absolutamente nada.

Wiseman, experto en cine documental, desea que a gracias a esta cinta se conozca el día a día de la agrupación: secuencias de las clases de técnica y bastantes ensayos (un tanto tediosos), reposiciones de obras del repertorio, nuevas obras que formarán parte de sus producciones de vanguardia, el escenario, las galerías, Gran Foyer, los sótanos, el tejado..., en suma, nada nuevo para los que conocemos el inmenso y exigente trabajo interno de instituciones culturales de estas características, pero si muy atractivo para quien no posee información suficiente sobre el tema.

Sin embargo, hay que remarcar que la cinta se detiene poco o casi nada en los trabajos realizados por los expertos de secciones tan importantes como sastreria, zapateria, peluqueria etc. Se prescinde casi totalmente de dar información sobre sus trabajos, no contribuyendo a profundizar el conocimiento sobre la labor de los importantes profesionales de estas artes.

Hay conversaciones muy atractivas. Para mí el más jugoso e interesante diálogo es el mantenido por el matrimonio formado por Ghislaine Thesmar (1943) y Pierre Lacotte (1932) en pleno ensayo del pas de deux de la reposición de Paquita junto a una extraordinaria Agnès Letestu y su partenaire, Hervé Moreau.

También es reseñable una conversación telefónica que Brigitte Lefèvre mantiene, y en la que habla del funeral de Maurice Béjart. ¡No pueden perdérsela!

Brigitte Lefèvre (1944), poderosa directora artística del Ballet de la Ópera de París, es quien organiza, estructura y contiene emocionalmente y con inteligencia, a sus integrantes. Sobre todas las cosas, tiene muy en claro que su fuerza reside en la calidad, y así lo hace constar en momentos clave. Su poder de decisión es incuestionable, y así lo demuestra en la toma de decisiones tan variadas como el reparto de los bailarines de cada obra, en las indicaciones a los coreógrafos, al tratar delicados temas con inversores, y también, en la lucha con los sindicalistas para organizar el pedido al Ministerio sobre las jubilaciones de los artistas.
Su poder y su paciencia parecen ser ilimitados.

El sumo respeto con el que Lefèvre habla de sus artistas, sobre todo, de sus grandes figuras, es digno de admirar. Deja en claro, en todo momento, que sus étoiles son personas muy generosas en aceptar trabajar con nuevos coreógrafos. Les expresa su respeto agradeciéndoles su talento, trabajo y dedicación.

Laurent Hilaire (1962), maître de ballet y Patrice Bart (1945), maître de ballet adjunto a la dirección del ballet, no están ausentes en el trabajo diario, como tampoco la maître de ballet Clotilde Vayer. En la cinta no se nombra la Escuela de ballet, y será por este motivo por lo que notamos la gran ausencia de su directora, Élisabeth Platel (1959), como la de otras conocidas figuras, pues en esta ocasión el trabajo de Wiseman se centra pura y exclusivamente en la compañía de ballet propiamente dicha.

Sus personajes son reales y extraordinarios, los bailarines, que son quienes hacen el documental, no emiten palabras ni opiniones, solo obedecen asintiendo con la cabeza, o como mucho, con algunos monosílabos a todas las indicaciones de sus maestros y/o repetidores. Salvo el caso de Agnès Letestu en un ensayo con Pierre Lacotte.

La dirección de la cinta es impecable, y la producción de lo mejor. El documental no tiene un crecimiento narrativo, ya que su esquema es repetitivo, y la misma información se reitera una y otra vez: ensayos, indicaciones, funciones, imágenes del edificio, etc.. Todo esto puede hacer que a todos aquellos que no son enamorados ni entendidos del ballet les resulte monótono y quizás con razón, aburrido.

«Un artista no siempre tiene explicación para lo que hace; son los espectadores los que deben buscarla». Lo dijo Jean Cocteau (1889–1963), pero se lo recuerda Laurent Hilaire (1962) a Emilie Cozette (1981).

Hay que ver este documental, que es una una valiosa fuente de información.


La cinta sigue de cerca los ensayos de las siguientes obras:
Genus, de Wayne McGregor; El sueño de Medea, de Angelin Preljocaj; La casa de Bernarda, de Mats Ek; Paquita, de Pierre Lacotte; Cascanueces, de Rudolph Nureyev; Orphée and Eurydice, de Pina Bausch, y Romeo y Julieta, de Sasha Waltz.

Mis destacados:

  • La clase de ballet dictada por Andreï Klemm
  • José Martínez ensayando su variación del último acto del Cascanueces de Nureyev
  • Emilie Cozette trabajando el personaje de Medea junto a Preljocaj
  • La conversación de Brigitte Lefevre con el coreógrao israelí Emanuel Gat
  • La expliciación impartida por Lefevre a Gat sobre sus nuevos trabajos en proceso de creación de nuevos trabajos con el Ballet de la Ópera de París
  • Agnes Letestu y Hervé Moreau ensayando Paquita frente a Thesmar y Lacotte
  • Benjamin Pech y Marie-Agnès Gillot ensayando Genus de McGregor
  • Un fragmento de Medea, de Preljocaj, interpretado por Delphine Moussin, donde mata a sus hijos
  • Una extraordinaria Marie-Agnes Gillot en un ensayo en escenario de Paquita
  • Marie-Agnès Gillot y Laëtitia Pujol y otros bailarines en un intenso momento de gritos en La casa de Bernarda de Ek
  • Dominique Merci explicando Orphée and Eurydice de Bausch
  • Los pocos cuadros en las secciones de sastrería y peluquería y las ventanas del edificio de la Ópera Garnier
  • La presentación de la ópera-ballet "Romeo y Juliette" de Sasha Waltz por Aurélie Dupont y Hervé Moreau, en La Ópera Bastilla
  •  Gerard Mortier, en su época de Director de Opéra Garnier y Opéra Bastille junto a Lefèvre


Por Carolina de Pedro Pascual
© 2011 Danza Ballet


“La Danse: The Paris Opera Ballet,” a documentary filmed at the Palais Garnier, fotos gentileza Karma Films