29.4.13

La belleza de Giselle por el Ballet de Moscú


  Giselle por el Ballet de Moscú. Fotos gentileza©Ballet de Moscú

No deja de ser buena suerte y gran privilegio, poder ver actualmente en Barcelona una obra romántica como “Giselle” representada por el Ballet de Moscú.

Sorpresa y satisfacción se transforman en auténtico regocijo con la coreografía original de Jean Coralli (1779 - 1854) y Jules Perrot (1810 - 1892), y la partitura original de Adolphe Adam (1803 - 1856), al comprobar que la calidad de este ballet es total; puesto que la labor realizada por la Cía. del director Timur Fayziev, beneficia enormemente al título original, otorgándole aún más escencia romántica y calidad artística.

La representación se enriquece con conocidas figuras como la de Anton Shalin, siempre excelente en el papel de Hilarion, de la preciosa Cristina Terentiev como Giselle, del siempre elegante, aristocrático y notablemente plástico Alexei Terentiev en la piel de Albrecht, y de una destacada pareja de jovenes bailarines, como son N.Gubanova y A.Gerasimov, quienes justificaron con su labor, grandes aplausos y se llevaron casi todas las miradas de la noche al bailar el Pas de Paisan del 1er. Acto.

El papel de la madre de Gisielle es un personaje evidente dentro de la historia del ballet, y fue una figura destacada al máximo al ser representado por Liudmila Rhyzova, Ballet Master de la agrupación. Rhyzova dio vida a la temerosa y preocupada madre de la joven e inocente campesina, brindando emoción y sobrada experiencia actoral, realizando un papel altamente significativo y potente.

Los moldavos Cristina y Alexei Terentiev, como primeras figuras, fueron las cabezas visibles de un cuerpo de ballet homogéneo y destacable que demostró en todo momento un excelente nivel.

En el papel de Myrtha, la inflexible reina de las Willis, la bailarina Elina Shalina sobresale por su gran porte escenico y su magnifica expresividad.

Ella es una artista sumamente emocionante, de un gran potencial técnico y expresivo, que tiene una formidable potencia corporal, y todo en ella es increíble. Sus fantásticas puntas y sus largísimas piernas, bajo un velo blanco de delicadas flores, revelan su potente y trabajada musculatura. Es tan bella y elegante con su técnica rusa extraordinaria, que gracias a ella se logra la perfección técnica y musical.

Las fantasmales y etéreas 12 Wilis del segundo acto, esos espíritus traicionados por su amantes, fueron sin duda el mejor descubrimiento de la velada. Etéreas y suaves bailarinas que aportaron una simetría idéntica durante la ejecución de la coreografía de Petipa, que Fayziev conoce y ejecuta con maestría en cada detalle.

El Pas de deux del 2 º acto, es triunfalmente bailado por el matrimonio formado por Cristina y Alexei Terentiev, principales figuras del Ballet de Moscú. Aquí la fantasmal Giselle luce precisa, expresiva y sencillamente conmovedora.

Las bailarinas realizan la mágica escena a medianoche en las proximidades de la tumba de Giselle, con pasos y poses que dan la impresión de que son una sola. Etéreas y fantasmales todas, dotando así al personaje de las Willis, de un espíritu que por momentos y en más de una ocasión, emociona.

¡Felicitaciones!

Por Carolina de Pedro ©2013 Danza Ballet®

  Giselle por el Ballet de Moscú. Fotos gentileza©Ballet de Moscú