24.6.11

Bauhaus y Burg Giebichenstein


B35 armchair, 1928-29. Marcel Breuer - Die Metall werkstatt am Bauhaus



Christian Dell
Rondella table lamp - Rondella Beleuchtungskoerperfabrik - Germany, c. 1928 enameled steel, chrome-plated brass, enameled aluminum - 15 w x 8 d x 15.5 h inches - Die Metall werkstatt am Bauhaus

El Museo Nacional de Artes Decorativas (MNAD, Madrid) acoge dentro de su programa de exposiciones temporales Bauhaus y Burg Giebichenstein: la educación como modelo, una muestra dedicada a dos escuelas de diseño de la Alemania de entreguerras: la Bauhaus y la Escuela de Burg Giebichenstein.

Ambas aportaron, desde el punto de vista técnico y estético, un proyecto educativo de co-creación que involucró a arquitectos, diseñadores y artesanos. El itinerario estilístico de la Bauhaus se mantuvo paralelo a las vanguardias (Expresionismo, De Stijl, Constructivismo y Nueva Objetividad), mientras Burg mantuvo el estilo decorativo vienés.

Aunque tuvieron siempre presente la implicación con la realidad industrial del momento, su principal diferencia fue la orientación tomada a partir de 1923. Mientras la Bauhaus se centró cada vez más en la unidad de arte y técnica y en la producción industrial, Burg continuó enfocándose en la obra única o producida en series muy reducidas.

A través de una gran variedad de testimonios materiales (mobiliario, libros, fotografías, collages, lámparas), todos pertenecientes a la colección del Museo; el MNAD ofrece un acercamiento a la historia del diseño a través de dos de las escuelas que aportaron nuevos modelos de educación y sirvieron de desarrollo a esta disciplina.

Bauhaus y Burg Giebichenstein: la educación como modelo. 
Museo Nacional de Artes Decorativas
C/ Montalbán, 12
28014 Madrid
Exposición del 10 de junio al 30 de septiembre de 2011

Vassily Chair, 1925. Marcel Breuer - Die Metall werkstatt am Bauhaus

La Bauhaus fue un modelo pionero para la enseñanza del diseño en el siglo XX. Nacida en Weimar tras la fusión de la Academia de Arte con la Escuela de Artes y Oficios, aspiraba a cambiar la  calidad de los objetos y del entorno. Se preocupó por la función y la forma, así como por la ergonomía y la higiene, a través de una aplicación humanista de la tecnología y de un tratamiento nuevo del espacio, inundado de luz física y de objetividad.

Walter Gropius, su primer director, partió casi de cero, investigando las exigencias funcionales y los medios técnicos necesarios para alcanzar una solución que sintetizara arte y oficio, estética y producción en serie. Para dar nombre a su proyecto, inventó un término que se convertiría en una poderosa imagen de marca: BAUHAUS, que procede de “bauhen” (= construir, tanto en el sentido físico como en el espiritual de la palabra) y de “haus” (= la casa o el edificio como tal).

La Bauhaus dio una respuesta definitiva a la polémica arte-industria surgida de la segunda revolución industrial. Hasta entonces, la maquinización de las fábricas no había conducido a la renuncia se los lenguajes decorativos del pasado. Sólo unos pocos abogaron por la comprensión rigurosa del proceso industrial y de sus consecuencias: simplificación de las formas y destierro del ornamento.

Henry Van de Velde fundó en Weimar un “seminario de los oficios”, precursor de la Escuela de Artes y Oficios que acabaría convirtiéndose en la Bauhaus. Allí, los artesanos y los industriales tenían acceso a objetos de formas esenciales en los que inspirarse. Van de Velde no repudió la ornamentación, expresión de la creación artística individual siempre que estuviera sometida a la simplicidad de las estructuras.

AEG, se convirtió en el primer diseñador industrial profesional, al proyectar electrodomésticos de componentes normalizados, fabricados en serie. Walter Gropius, Adolf Meyer y Ludwig Mies Van der Rohe aprendieron en su estudio, y difundieron desde la Bauhaus, su concepto de obra de arte total. La propuesta didáctica de la Bauhaus se asentaba en el “sistema de talleres”. El plan de trabajo que se desprende del Manifiesto de 1919 de Walter Gropius constaba de:

1. Curso preparatorio cuya duración eran seis meses.

2. Aprendizaje de un oficio que se prolongaba durante tres años. Tras superar el examen de “aprendiz”, el estudiante era admitido en uno de los talleres especializados: escultura en piedra y en madera, tejeduría, tipografía, carpintería, metal, vidrio y teatro. Cada taller contaba con un “maestro de la forma”, equivalente al director artístico, y un “maestro artesano” o director técnico.

3. Instrucción en Arquitectura. Tras pasar por los talleres, los estudiantes participaban en proyectos de edificación en los que recibían formación arquitectónica práctica, colaborando con el estudio de Gropius. Sólo en 1927 se creó un Departamento de Arquitectura que desempeñaría un papel rector en el plan de estudios.

Las progresivas transformaciones del método educativo del curso preparatorio revelan la evolución ideológica de la Bauhaus: de la liberación de la creatividad de los alumnos, mediante la experimentación personal, al racionalismo unificador, el sometimiento de las disciplinas artísticas
a la arquitectura y el dominio de los procesos industriales.

Johannes Itten instaba a sus alumnos a descubrir los principios que consideraba fundamentales para la creación artística: las leyes del color, de la forma y del ritmo. Como base, dejando a un lado los estilos, partía de los sistemas compositivos de los antiguos maestros y de los materiales que la naturaleza ofrece. Ponía a su disposición materiales corrientes y de desecho para que, manipulándolos y combinándolos, comprendieran suspropiedades y descubrieran su potencial expresivo. Moses Mirkin realizó esta escultura en el curso impartido por Itten en el verano de 1922.

La consolidación de la escuela acabó con el experimentalismo libre y se centró en crear un lenguaje formal de valor universal, aplicable a la arquitectura y a la producción de objetos estandarizados.

László Moholy-Nagy, artista constructivista, durante su etapa de director del curso preparatorio fomentó un uso funcional de la abstracción que capacitara a los alumnos para diseñar formas nuevas, aptas para ser aplicadas a los objetos que requería la vida moderna. Sus ejercicios sobre esculturas geométricas de inspiración constructivista tenían el propósito de iniciar a los estudiantes en la visualización del espacio. Dejando de lado el desarrollo de las destrezas manuales, potenció las capacidades que permitirían a los alumnos abordar la proyección arquitectónica, tal y como deseaba Gropius.

Josef Albers proponía a los alumnos que exploraran las cualidades de la materia,  pero orientándolos, al igual que Moholy-Nagy, a la obtención de formas geométricas constructivistas, sin referencia a los cánones del arte tradicional. Instaba a los estudiantes a servirse de forma creativa y económica del “alma” de los materiales -papel, malla metálica ó cartón- como puede apreciarse en los collages de Rudolf Ortner. Fuente: Museo Nacional de Artes Decorativas.

Juego de café (1923) - Diseño y ejecución| Otto Lindig 


Otto Lindig; Liebfriede Bernstiel. Pitcher, 1930c.