29.9.10

Vieux Paris

Petite balade en bus dans les rues de Paris en 1928. Une autre époque. Plus vous revoyez ces images, plus vous remarquez des détails qui vous avaient échappé les fois précédentes. Bonne promenade.

Merci pour ce petit voyage dans le temps ....


Rues de Paris - 1928.


Paris 1900 - Photos anciennes de Paris

26.9.10

Django Reinhardt, (1910-1943)



Django Reinhardt, (1910-1943), nació en Bélgica en el seno de una familia gitana y fue el primer músico de jazz europeo de aceptación universal, y también el más grande hasta ahora. Analfabeto, autodidacta, incapaz de escribir una sola nota o de leer una partitura, era también un hombre con poca disciplina para el estudio, jugador empedernido y juerguista a mas no poder. Django Reinhardt, no obstante fue un músico extraordinario, lleno de inventiva y creatividad y supo adaptar la música que venía de América a sus habilidades con la guitarra, a pesar de que en una de ellas, le faltaban dos dedos, percance este ocurrido cuando durmiendo se declaró un pequeño incendio que lo tuvo hospitalizado mas de un año y que facilitó su acercamiento al jazz. Uno de sus hermanos le llevó al hospital una guitarra y desde entonces cambió el banjo por ésta que ya no dejó hasta el final de sus días, teniendo que inventar una nueva técnica de digitación acorde a sus facultades físicas mermadas. Django Reinhardt, Fue una referencia indiscutible e indispensable no solo para su generación sino para todos los guitarristas de jazz posteriores.

Discutido siempre, y discutida su música, lo que es indudable, es que la guitarra de este "gitano de los dedos de oro" como se le conocía, tenia un swing irresistible y sus acordes eran de una lógica asombrosa y de una inventiva extraordinaria. Su música siempre terminaba en si misma y de una manera casi mágica, siempre coincidían el principio y el final de la exposición con las partes equivalentes de la audición creando así una especie de complicidad con quien la escuchaba. Django Reinhardt, además de un gran músico, tuvo la virtud - poco común en la historia del jazz- de liderar con destreza un grupo de músicos que dieron muchos días de gloria a esta música. En 1934, en compañía de su hermano, Joseph, fundó con ocasión de un concierto en Paris, el grupo que se encargaría de difundir el jazz por centroeuropa en los años previos a la II Guerra Mundial: el "Quintette Du Hot Club de France", un combo formado por dos guitarras rítmicas, además de la solista, contrabajo y violín solista. El violinista era, Stéphane Grappelli, (1908-1997) un parisino que rápidamente se convirtió en la otra estrella del pequeño grupo basado en la excelente afinidad y compenetración con Django. En 1936, apenas dos años después de la formación del quinteto, el grupo estaba perfectamente consolidado y en 1937 realizó sus primeras giras internacionales. En muchas de ellas participaron grandes instrumentistas americanos que se encargaron de dar lustre y categoría al quinteto francés: Benny Carter, al saxo alto o Coleman Hawkins al saxo tenor, fueron los solistas mas destacados que tocaron junto al gran Django Reinhardt.

La II Guerra Mundial les sorprendió en Londres donde se quedó Grappelli, volviéndose el resto del grupo a Francia. Mientras el resto de sus hermanos de raza sufrió la persecución y los campos de concentración, Django Reinhardt, tuvo la suerte de ser el protegido de uno de los funcionarios de la administración nazi aficionado a su música. Paradójicamente, Django Reinhardt y su música fue, durante la ocupación nazi de Paris, uno de los símbolos culturales de la Resistencia.

La fama de Django - que el en un exceso de fanfarronería alardeaba y engrandecía - llegó a oídos del mismísimo, Duke Ellington, y hasta los Estados Unidos viajó el guitarrista belga convencido de que su fama era mayor de lo que en realidad era. Django Reinhardt, dejó tras de sí una amplísima estela de seguidores incondicionales que lo consideran sin ninguna duda, el padre de todos los guitarristas de jazz europeos. Desde Jaco Pastorius o John Mclaughlin, en el jazz moderno a Jimmy Raney o Wes Montgomery, en el tradicional, todos coinciden en que este gitano belga dio un vuelco espectacular a la música en Europa.

Django Reinhardt, falleció el 16 d mayo de 1953 en la localidad francesa de Fontainebleau cuando apenas tenía 43 años. Pero a Django lo mantienen vivo sus cerca de 300 grabaciones y una legión de seguidores de su estilo, tanto gitanos: Bireli Lagrene, Elios Ferré, o Christian Escoudé, como “payos “, entre los que se encuentran, René Thomas, Philip Catherine, Larry Coryell, o Jim Hall. Recientemente Woody Allen le ha dedicado una de sus últimas películas,”Acordes y Desacuerdos” (1999). Su hueco en la guitarra de jazz europea todavía está sin ocupar . www.apoloybaco.com

Gus Viseur - Jazz In Paris.





Gus Viseur
Hijo de barqueros que ayudaban a cruzar a los ciudadanos de Lessines, el río Dender, pasó su niñez en Paris donde muy pronto aprendió a tocar el acordeón. Actuaba frecuentemente desde los diez años en los llamados bistrots, y en locales populares de variedades acompañando a cantantes como Edith Piaf y tocando el bandoneón en orquestas argentinas aficandas en la capital francesa.

En Paris frecuenta habitualmente los ambientes nocturnos y bohemios y conoce al guitarrista de jazz, el gitano, Django Reinhardt, belga como él y que tiene en Paris el epicentro de su actividad musical en torno al celebérrimo, "Hot Club de France". Entusiasmado por los sonidos negros afroamericanos, y embaucado por el swing que generaba la guitarra de Django y sus compañeros, abandona la música ligera y bailable que venía haciendo y se dedica al estudio del jazz. Gus Viseur, se convirtió así en uno de los primeros y raros especialistas del acordeón en jazz, un instrumento aparentemente poco adecuado para esta música, desarrollando un estilo propio.

En 1938 formó un quinteto con los guitarristas, Sarane, Challin, Pierre y Jean Ferret y el contrabajista, Maurice Speilleux, actuando con ellos en clubes y festivales en los que en alguna ocasión coincidió en el escenario con el gran Django Reinhardt. Es recordable sus actuaciones en el Olimpia de Paris en 1942 y ese mismo año en el Normandie y el Moulin Rouge. En esos años graba sus primeros discos para el sello "Swing" fundado por el "gitano de los dedos de oro" como empezaba a ser conocido Django. Con su musicalidad y gracias al apoyo de Charles Delanuy, productor discográfico que confiaba en él, Viseur hizo que su acordeón saliera de los estrechos limites del baile musette para incorporarse con pleno derecho a la nómina de instrumentos jazzisticos. Sus versiones de "Sweet Georgia Brown" o "Confessin", son extraordinarias muestras de excelente improvisador.

Durante la ocupación alemana en Francia, y la persecución nazi contra el jazz, tocaba clandestinamente en locales ocultos donde se refugiaban los parisinos que combatían el nazismo. Finalizada la II Guerra Mundial, emigró a Canadá donde se perdió para la música. Regresó a Francia a finales de los años sesenta pero para esa época había abandonado la música. www.apoloybaco.com


Quelle élégance ! Mais quelle élégance !
Et quelle nostalgie...aussi..Revenez, musiciens élégants...


25.9.10

Repetto, ropa y zapatos de ballet


Repetto es una de las mejores marcas de accesorios para danza, y con una tradición que se remonta a 1947, cuando su creadora, Rose Repetto, se lanzó al mundo del diseño para el ballet en Francia. Y hasta la fecha, su nombre es sinónimo de calidad, clase y elegancia.

Diseñadores como Comme Des Garçons han colaborado con Repetto para crear unas bailarinas, y personajes de la talla de Nureyev se han contado entre sus asiduos clientes. No sólo podéis encontrar todo tipo de accesorios para la clase de ballet, desde tutús hasta túnicas o zapatillas de punta y media punta, sino que hay toda una colección de zapatos y bailarinas perfectos para el día a día , y la noche, que conservan la esencia artística de la marca.

A mí, de la firma Repetto me gusta casi todo ....




23.9.10

Diaghilev and the Golden Age of the Ballets Russes 1909-1929

Costume for a Sylph in Fokine's ballet Les Sylphides. Worn by Lydia Lopokova. © V&A images

The V&A’s major autumn exhibition, Diaghilev and the Golden Age of the Ballets Russes 1909–1929 explores the world of the influential artistic director Serge Diaghilev and the most exciting dance company of the 20th century. Diaghilev combined dance, music and art in bold ways to create ‘total theatre’. A consummate collaborator, he worked with Stravinsky, Chanel, Picasso, Matisse and Nijinsky.

Diaghilev’s dramatic performances transformed dance, reawakening interest in ballet across Europe and America. This major retrospective celebrates his enduring influence on 20th–century art and design and includes more than 300 objects from the V&A’s own unrivalled collection and from a variety of lenders. The energy of the Ballets Russes’ performances is brought to life through giant backcloths, costumes, art, film and sound. Specially created films are on show throughout including footage of composer and broadcaster Howard Goodall explaining the development of music that accompanied the Ballets Russes.

Treasures on show include Picasso’s huge front cloth for Le Train Bleu, as well as original costumes and set designs, props and posters by artists and designers including Léon Bakst, Georges Braque, Jean Cocteau and Natalia Goncharova. These tell the story of a company which began in the social and political upheaval of pre- revolutionary Russia and went on to cause a sensation with exotic performances that had never been seen before.

Leon Woizikovsky, Lydia Sokolova, Bronislava Nijinksa and Anton Dolin in Le Train Bleu. © V&A images

The exhibition begins with Diaghilev’s life in St Petersburg. With an overview of the dance scene he was set to transform, it explores his early work in Paris, displaying the magnificent costume for Modest Mussorgsky’s Boris Godonov worn by Feodor Chaliapin. This gallery includes a rich array of costumes designed by Bakst and tells the story of the Ballets Russes up to the outbreak of War in 1914. The turban for Le Pavillon d’Armide and the gold and pearl tunic from Le Festin, both worn by charismatic dancer Vaslav Nijinsky at the dazzling opening performance of the 1909

Saison Russe are displayed along with sculptures of him by Auguste Rodin and Una Troubridge. Radically choreographed by Nijinsky and scored by Igor Stravinsky, the Ballets Russes’ 1913 production of The Rite of Spring sensationalised Paris, causing a riot in the aisles of the Théâtre des Champs-Élysées at its first performance. The first gallery concludes with a group of nine costumes designed by Nicolas Roerich for this very performance.

The second gallery takes visitors behind the scenes of the Ballets Russes’ productions - their inspiration, choreography, music and creation of the sets. Nijinsky’s notation for L’Après-midi d’un faune is displayed for the first time as it was intended to be read, as is the musical score for Pulcinella by Stravinsky. Another highlight is a presentation of The Firebird, examined through a series of designs for Goncharova’s coronation scene, concluding dramatically with the actual backcloth. Pablo Picasso became an integral member of the Ballets Russes during the War. His enormous front cloth for Le Train Bleu, dedicated and signed, is on show as well as a costume he designed for Parade. The exhibition looks at how the Ballets Russes survived during the War having been cut off from their roots in Russia with little access to the cities they performed in before 1914.

Costume for Flore in Massine's Zephyre et Flore © V&A images


The final gallery presents Diaghilev and his company in the 1920s - a period when he had achieved great status in European culture. The works of artists, authors and musicians he knew or was associated with are shown – including manuscripts by Joyce, Proust and Eliot. There is a large selection of costumes in this gallery, from the exotic – Léon Bakst’s The Sleeping Princess and Henri Matisse’s Le Chant du rossignol, and the wacky – Mikhail Larionov’s Chout and Giorgio de Chirico’s Le Bal, and the chic – Coco Chanel’s bathing costumes for Le Train Bleu, Georges Braque’s Zephyr and Flore and Marie Laurencin’s Les Biches.

Mark Jones, Director of the V&A said: “Diaghilev and the Ballets Russes redefined ballet. Our exhibition will tell the story of this groundbreaking entrepreneur and artist. Diaghilev’s dedication to pushing boundaries and collaborating with the best designers, choreographers and artists of his time left an inspiring legacy. The V&A is delighted to be showing its unrivalled collection of Diaghilev and Ballets Russes’ objects in this timely exhibition.”

Diaghilev and the Golden Age of the Ballets Russes 1909-1929
25 September 2010 – 9 January 2011
Victoria & Albert Museum
London

Material gentileza Victoria & Albert Museum para Danza Ballet.
© 2005 - 2010 Danza Ballet.


Design for a stage backcloth for Le Coq d`Or. © ADAGP, Paris and DACS, London 2010


Costume for the Buffoon’s Wife from Chout. © V&A Images

Coco Chanel. Costumes for Le Train bleu. © V&A Images

22.9.10

Henri Matisse and Claude Debussy

Henri Matisse (1869-1954)
Claude-Achille Debussy (1862 -1918)

Music - Arabesque No. 1 in E Major composed by Claude Debussy by Philip Scott Johnson.

Paul Gauguin (París 1848 - Atuona 1903)

Paul Gauguin "Mujeres de Tahití" o "En la playa", 1891. Museo de Orsay en París.

Paul Gauguin, pintor neo-impresionista francés, nace en París el 7 de julio de 1848. Su padre era un periodista liberal y tuvo que emigrar, en 1852, con toda su familia a Perú tras el golpe de estado de Napoleón III.

En Lima, huérfano de padre, residió la familia Gauguin hasta el otoño de 1854, fecha en la que regresan a Francia, instalándose en Orléans. En 1861 se trasladan a París donde la madre trabaja como modista para sacar a la familia adelante. Paul se prepara para ingresar en la Escuela de Náutica, pero suspende y se enrola en la marina con 17 años, hasta 1871. A su regreso a París en 1872 se convierte, gracias a un amigo de la familia, en agente de Bolsa, trabajo en el que se desenvuelve muy bien, obteniendo buenos ingresos que le permiten coleccionar pinturas, empezar a pintar y contraer matrimonio con la joven danesa Mette Gad, con la que tendrá cinco hijos.

Van Gogh pintando girasoles (1888). Óleo sobre lienzo. 73 x 92 cm.Van Gogh Museum. Amsterdam - Paul Gauguin.

Su primer maestro artístico será Camille Pissarro de cuya mano entra en el grupo impresionista, participando con ellos en varias exposiciones. También le llamará la atención Edgar Degas. En 1882 numerosos agentes de Bolsa son despedidos, entre ellos Gauguin, que empieza a pensar en vivir de su pintura. Las dificultades económicas, problema con el que convivirá siempre, motivan el traslado en 1883 a Rouen porque la vida allí era más barata. Pasan dos años en los que no sabe muy bien qué hacer, llegando a trabajar como representante de toldos, viajando entre Rouen, París y Copenhague hasta que en 1886 decide instalarse en París junto a su hijo mayor, dejando al resto de la familia en Dinamarca. Ese mismo año se traslada a Pont-Aven, en la Bretaña francesa, donde su pintura cambiará radicalmente, abandonando el Impresionismo e iniciando un camino más personal con un colorido más intenso y un mayor simbolismo. Pero Gauguin es el eterno viajero que desea huir desde su infancia por lo que se traslada a Panamá, donde trabaja en el Canal que se está construyendo, y a Martinica, lugar en el que se relaciona por primera vez con el exotismo que caracterizará su pintura. De regreso a Francia y tras un breve paso por París, se instala de nuevo en Bretaña, concretamente en Le Pouldu.

Tahitianas en la playa. Óleo sobre lienzo. Medidas: 69 x 91,5 cm. Museo de Orsay. París

Aquí experimenta de nuevo un cambio en su forma de pintar gracias a la influencia del arte oriental, que le llevará a un mayor sintetismo. En esos momentos pinta obras como La visión después del sermón, El Cristo amarillo o La bella Angela. La estancia bretona se vio interrumpida por una breve temporada con Vincent van Gogh en Arles, relación de la que ambos salieron mal parados, aunque conservaron la amistad. Su nuevo sueño es marcharse a Tahití, llegando a Papeete en 1891. Piensa ganarse la vida haciendo retratos pero decide retirarse de la civilización y vivir con una joven mestiza. El primitivismo y el simbolismo marcan su pintura, como se observa en Yo te saludo, María, La mujer con la flor, Tierra deliciosa o Diversiones.

Cristo en el huerto de los olivos. 1889. Óleo sobre lienzo.Norton Gallery and School of Fine Art West. Palm Beach.

En septiembre de 1893 regresa a París, donde espera el reconocimiento de su talento y el éxito económico, pero ocurre lo contrario por lo que en junio de 1895 se traslada de nuevo a Oceanía, desesperado, enfermo, alcohólico y solo. Las Marquesas será su nuevo destino y allí hará sus obras más famosas: Never more, Los jinetes, Joven con el abanico, Cuentos bárbaros, ¿De dónde venimos?, ¿Qué somos?, ¿Adónde vamos? o Y el oro de sus cuerpos, obras en las que pone de manifiesto su intención de romper absolutamente con la tradición realista.

Lavanderas en Arlés (1888). Óleo sobre lienzo. 74 x 92 cm. Museo de Bellas Artes. Bilbao. Paul Gauguin

Gauguin empieza una importante campaña a favor de los indígenas y al tener dificultades con las autoridades de Tahití, abandona la isla y se traslada a Atuana, donde intenta aislarse lo más posible con una muchachita muy joven y en una cabaña confortable; morirá, al parecer de un ataque cardíaco, el 8 de mayo de 1903, soñando con regresar a Europa y volver a empezar, esta vez en España. www.artehistoria.jcyl.e


6.9.10

Iphigenie auf Tauris, Ópera ballet de Pina Bausch

Tanztheater Wuppertal Pina Bausch - Iphigenie auf Tauris - gentileza Teatre Liceu

Por Carolina de Pedro © 2005 - 2010 Danza Ballet.

Iphigenie auf Tauris es una opera en cuatro actos, con música de Christoph Willibald Gluck (1714-1787) y cuya coreografía fue realizada por Pina Bausch en 1973.

Con libreto de Nicolas-François Guillard (1752-1814), está inspirada en la tragedia de Eurípides y a sido la primera ópera-ballet de la coreógrafa alemana.

Si Gluck es uno de los grandes reformadores de la historia de la ópera, Bausch lo fue de la danza y es seguramente por eso que presenciamos esta obra sintiendo que es maravillosa y sorprendente, y que exalta la presencia viva del imaginario griego y nos conduce a contemplarlo desde un lugar privilegiado, reconociendo en la obra, conflictos y sentimientos de nuestra propia vida.

Como lo ha demostrado dos años después con Orpheus and Eurydice en 1975, el viaje hacia las profundidades del drama y su reflexión sobre el alma humana, la sitúan junto a los grandes, como una inigualable maestra y artista de la danza, y que gracias a su genio, convierte a la coreografía en supremo arte.

Bausch, posee un extraordinario talento para narrar mitos e historias cargados de inmensos y densos conflictos, sin que pierdan la frescura y esencia que los sustentan.

Las fronteras entre la música y la opera son transformadas y sus límites se confunden a través de la danza, una danza vital y expresiva, con una habilidad propia de pocos, creando una Iphigenie auf Tauride donde su potencial se concentra en los elementos dramáticos de la tragedia griega, obteniendo así un mayor potencial narrativo, siempre a través de la danza mas pura.

¿Quién más puede vibrar realmente en sintonía con el dolor más auténtico y profundo, sino una fiel exponente de la danza expresionista alemana?. De esta manera presenciamos una obra con la que se confirma nuevamente que estamos ante una de las mayores poetas de la danza contemporánea.

¿Que es lo que tiene Bausch para ser considerada una gran coreógrafa y hacerse merecedora de semejante título, hoy en día tan vulgarmente desprestigiado por haber sido fácilmente concedido a cualquier bailarín o bailarina por el solo hecho de ponerle pasos a una pieza musical?.

Nuestra respuesta, es que se debe a que fue la poseedora de un genio visto en pocos, de un profundo conocimiento sobre el significado de la simbología universal y arquetípica, y de su conexión entre lo artístico y lo ritual en relación con el ser humano. Todo esto, unido además, a un estilo cultural y artístico profundamente emocional y refinado, que influye directamente en épocas posteriores, y en cada una de sus obras.

Tanztheater Wuppertal Pina Bausch - Iphigenie auf Tauris - Photo Laszlo Szito

Gracias al poder sublime de la música de Gluk, unido a un bello, delicado y femenino vestuario, a una moderna y deslumbrante (por lo sencilla y minimalista) escenografía, ambas creaciónes de la propia Bausch y Jürgen Dreier, se disfruta de una Iphigenie auf Tauris espiritual, sublime, y con escenas de baile de extraordinaria gracia que inundan la sala en un moderno viaje de emociones.

En esta obra, cantantes y bailarines trabajan juntos pero desde lugares diferentes, contribuyendo cada uno con su arte para dar vida a los seres que componen la historia. Son treinta bailarines de la compañía Tanztheater Wuppertal, y nueve cantantes situados a ambos palcos laterales del escenario, con la música a cargo de la Orquesta Sinfónica Julià Carbonell de les Terres de Lleida y el Coro de Cámara del Palau de la Música, ubicado en el foso debajo del proscenio.

Todos estos artístas, bajo la dirección musical de Jan Michael Horstmann en producción con la Tanztheater Wuppertal, han conseguido una lograda labor, de la que el público del Liceu de Barcelona fue testigo y por eso respondió de manera apropiada con una merecida ovación.

Los protagonistas principales son Ruth Amarante como Ifigenia, Pablo Aran Gimeno como Orestes y en el papel de Pílades, Fernando Suels Mendoza.

La expresividad de los intérpretes sigue con fuerza y firmeza, la senda imperecedera creada por Pina Bausch, así como su estilo característico: port de bras amplios y circulares acompañados de importantes y visibles movimientos del torso que se mueve sutilmente en relación con el fraseo de la respiración, surgiendo así movimientos al ritmo de la música. Cabeza con cabello suelto que acompaña cada uno de los desplazamientos o gestos (pequeños, en lo que la coreógrafa es bastante grande), pero sobre todo, un cuerpo de baile absolutamente homogéneo y humano en el que no hay primeras figuras, ya que realmente estamos ante una Compañía con mayúscula.

Un espectáculo lírico deslumbrante donde sentimos la mano de Bausch en su forma más armónica, y con una extraordinaria magnificencia.

Tanztheater Wuppertal Pina Bausch - Iphigenie auf Tauris - Photo Laszlo Szito