21.12.10

Henri Matisse y la Alhambra (1910-2010)

 Henri Matisse. Nature morte, Sevilla II. 1910-1911.
© Succession H. Matisse/VEGAP/2010 © 2010. Photo Scala, Florence.

Matisse y la Alhambra (1910-2010) está dividida en cinco secciones (La lección de Oriente, El viaje a España: Matisse y la Alhambra, De Marruecos a Niza, Odaliscas: paisaje interior y Luz y armonía), con las que se pretende aportar un mayor grado de conocimiento en la biografía y en la obra de Matisse realizada en los últimos años.

Lugar: Palacio de Carlos V(Granada)
Fecha: Del 15 de octubre de 2010 al 28 de febrero de 2011
Domingo a jueves: 9:00 a 18:00 h
Viernes y sábado: 9:00 a 20:00 h
Horarios especiales de acceso a personas con movilidad
reducida: todos los días, de 11:30 a 12:30 y de 16:30 a 17:30 h


"La Alhambra es una maravilla. Sentí allí una inmensa emoción"
Henri Matisse

Matisse “regresa” a la Alhambra cien años después de su visita al Monumento nazarí.(El sultanato nazarí de Granada (1232-1492) es el último periodo de la historia de Al-Andalus) Matisse y la Alhambra (1910-2010) es el título de la exposición con la que el Patronato de la Alhambra y Generalife y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, en colaboración con la Fundación "la Caixa", conmemoran el centenario del viaje del pintor francés y reconstruye la fascinación que Henri Matisse (1869-1954) sintió por el mundo oriental tras su viaje a España, Andalucía y la Alhambra, que tuvo lugar los días 9, 10 y 11 de diciembre de 1910.

Han sido muchos los pintores, investigadores, científicos, nobles y literatos que encontraron motivo para dar un paseo por Ganada y que se llevaron un valorado recuerdo de su monumento más insigne. De todos ellos destacamos la visita de Henri Matisse, que hace cien años visitó distintas ciudades españolas y, entre ellas, Granada. Matisse se marchó “emocionado” de la Alhambra, según sus propias palabras, aunque también añadió un expresivo “¡Vivan el vino, las mujeres y el tabaco!”, al parecer las vivencias del pintor provocaron los celos de su esposa, ya que el genio aprovechó para vivir la fiesta en un tablao típico del Sacromonte. Desde su pensión escribió a su mujer Amélie: “La Alhambra es una maravilla. Sentí allí una inmensa emoción”.

Henri Matisse dedicó tres días del mes de noviembre de 1910 a impregnarse de formas y colores por las que ya sentía gran interés, a través de su estudio del arte del Magreb. Durante su visita cargó su retina con la luz que atraviesa las celosías, se llevó la cadencia de de la vida en las estancias frescas de los palacios, las flores y grecas de las telas, el corres del agua tranquila... Hizo provisión de recursos que su mano genial diseminó por sus obras posteriores llenándolas de una expresividad exótica y atrevida. Según los investigadores Matisse aborda su obra, a partir de su visita a nuestro país de un modo diferente, deja atrás la concepción que centra la atención en uno de los elementos representados en el cuadro, para hacer de él un tapiz en el que se van sumando elementos diversos, con colores y formas que hablan con una lengua nueva. www.elperiodicodeaqui.com