13.12.10

Coco Chanel, la dama de las Camelias

En 1960 la mismísima Coco Chanel eligió la camelia como emblema de su firma. Desde entonces, esta flor sigue siendo el santo y seña de la Casa. Por ello, su frabricación se hace con mimo en los talleres artesanales de Lemarié. Cada temporada, y siguiendo los "caprichos" de monsieur Lagerfeld, la camelia se declina en diferentes materiales y tamaños.

Cada una de ellas se elabora gracias a manos expertas, con horas de trabajo y absoluta dedicación. Se calcula que unos 20.000 ejemplares salen de la rue de Feaubourg St. Denis hacia la rue Cambon.

Con Chanel el trabajo es laborioso y delicado. Lagerfeld envía al taller su inspiración, en este último caso un libro pop-up, y el taller hace sus particulares propuestas. Muchas veces, el kaiser tiene una idea muy clara de lo que quiere, y las costureras de Lemarié siguen a rajatabla sus órdenes. Toda una maquinaria, al servicio de la mítica firma, para conseguir que nosotros sigamos soñando despiertos.

Cuando la casa Chanel lanza la joyería en 1993, recupera los signos emblemáticos de mademoiselle Chanel. Entre ellos la camelia, en la que se aprecia la sobriedad, su forma redonda casi geométrica, la regularidad de los pétalos. La camelia es la primera flor que le regaló su apreciado Boy Capel, quien le ayudó a abrir su primera boutique rue Cambon, en París. NP

Coco Chanel, la dama de las camélias