18.10.10

Vogue París: 90 años de atrevimiento

Foto: Helmut Newton
Vogue tiene una influencia  que trasciende su pequeña circulación (133.000) en comparación a su hermana mayor, 'Vogue América' (1’240,800).

La biblia de la moda francesa celebra este mes su novena década. Casi un siglo de páginas dedicadas, más que a seguir las tendencias de la moda,  a imponerlas y a transgredirlas. Un sello de  feminidad  avanzada basado en la provocación.

Una mujer vestida con sofisticación, con collar de diamantes, levanta los brazos y muestra el vello en sus axilas; flores, cartuchos son puestos en los pubis de cinco jóvenes desnudas sugiriendo el sexo masculino en erección y una modelo es atravesada por cuerdas en onda sadomasoquista. La fotografía fue llevada a los límites de lo atrevido por Guy Bourdin, Helmut Newton, Jeanloup Sieff, entre otros, porque no temían jugar con fuego y enfrentar los tabús. No era una revista de arte. No era una revista para los aficionados de las imágenes. Era una revista de moda.

La edición francesa de Vogue llegó este mes a sus 90 años. Para celebrarlo publicó una especial de aniversario que cuenta con 620 páginas y bate el récord como la revista mensual más grande jamás impresa en Francia. En su portada, la sensualidad de los labios carnosos y de los senos cubiertos por las manos de la modelo holandesa Lara Stone son la antesala de un número que rescata los momentos más emblemáticos de la publicación. “Vogue París siempre se ha jugado la carta de la audacia, así que no podíamos hacer un número tibio ni a medias”, sentenció Carine Roitfeld, su editora desde hace nueve años, quien ha seguido con la esencia original de la publicación cargada de belleza, vanguardismo, sofisticación y de esa actitud rebelde que se atreve a tocar desde sus escritos y sus imágenes lo políticamente incorrecto.

 Sin embargo, Roitfeld afirma con cierta nostalgia que la censura es más grande hoy en día que hace 20 ó 30 años, que hay  menos libertad y que algunas fotos no podrían ser publicadas en la actualidad. Por su parte, la periodista de Vogue  Nelly Kaprièlan dice que si el propósito de las imágenes de Bourdin o de Newton representaban la quintaesencia del glamour y de la audacia, hoy en día levantan tanto una sonrisa como una pregunta. “¿Qué tan lejos se puede llegar?”.

Vogue París se arriesgó a entrar en temas que tocaban el sexo, la muerte, los niños, los militares, como también a burlarse de sus propios códigos: el buen gusto, lo chic y la burguesía. Paradójicamente, esos artículos y esas fotos publicadas en años anteriores causarían un escándalo en pleno siglo XXI.

Vogue, la primera revista de moda ilustrada, nació de un semanario en 1894 en Estados Unidos y estaba destinada a las mujeres influyentes. Un joven editor, Condé Nast, la compró en 1909 y con el tiempo logró crear un nuevo enfoque en las revistas femeninas. La pequeña publicación creció, se volvió bimestral y en 1917 atravesó el Atlántico para salir a la luz en 1917 en Gran Bretaña.

 Vogue © Conde Nast Digital

La edición francesa nació en 1920 y no dejó de ser publicada hasta ahora con excepción de los años de la ocupación alemana, en la que la revista se rehusó a trabajar bajo esa tutela. A través de sus portadas, se le tomó el pulso al tiempo, fue retratado un pedazo de la historia de Francia, pero no como un fiel reflejo ni como un registro documental.

La intención era trascender el gusto, las tendencias y la moda. Buscando siempre el factor extraordinario y sorpresivo, Vogue trabajó en estrecha colaboración con artistas, escritores y fotógrafos que no se contentaban con seguir la corriente. Helmut Newton, Irving Penn, Richard Avedon, Robert Doisneau, Salvador Dalí, Joan Miro, Alfred Hitchcock, Andy Warhol, Mario Testino, entre tantos otros, dejaron plasmado su arte en sus páginas.

Las estrellas, las musas legendarias crearon una historia en la revista confesando y revelando con libertad sus vidas y secretos. Desde Brigitte Bardot, Marilyn Monroe, Elizabeth Burton hasta Kate Moss dejaron su esencia en imágenes congeladas. Vogue también puso su mirada en el ritmo de las fiestas, se metió tras bambalinas para descubrir a las socialités en su Dolce Vita. Por sus páginas se consignó la evolución del cuerpo femenino, desde la voluptuosidad hasta la figura mínima y los músculos marcados. Desde las teces blancas hasta los bronceados naturales o inducidos. La noción de lujo también tuvo su transformación desde lo ostentoso a la discreción.

La alta costura tan arraigada a París y los genios de la moda y visionarios como Yves Saint Laurent o Alexander McQueen encontraron un constante respaldo editorial. Vogue es ya una anciana de 90 años, pero de juventud infinita que seguirá definiendo el estilo.

¿Quién es la directora de ‘Vogue’?

Carine Roitfeld (París, 1954) empezó modelando a los 18 años. Trabajó como productora de estilo en la revista ‘Elle’. Su amistad con el reconocido fotógrafo Mario Testino se convirtió también en relación laboral haciendo campañas publicitarias y trabajos para la ‘Vogue’ americana y la francesa. También fue asesora y musa de Tom Ford cuando era director de Gucci y para Yves Saint Laurent. En 2001 toma la dirección de ‘Vogue París’, que mantiene hasta el momento. Se ha dicho que es la “anti-Anna”, refiriéndose al icónico personaje Anna Wintour, directora de la ‘Vogue’ americana. “Los editores americanos son muy pulidos.  Todo es perfecto, el pelo, las uñas tienen manicura. Son muy limpios, siguen la moda y no creo que tomen demasiados riesgos”, sostiene Roitfield.

Por Liliana López Sorzano. www.elespectador.com 
Fotografías por Golda by Carolina © 2005 - 2010 Vintage Barcelona.

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