13.8.10

El tercer hombre. The Third Man

El tercer hombre de Graham Greene

Viena, 1947. El norteamericano Holly Martins, un escritor de novelas policíacas, llega a la capital austriaca cuando la ciudad está dividida en cuatro zonas, ocupada por los aliados de la Segunda Guerra Mundial. Holly llega reclamado por un amigo de la infancia, Harry Lime, que le ha prometido trabajo. Pero el mismo día de su llegada coincide con el entierro de Harry, quien ha sido atropellado por un coche. Allí conoce a la novia de Harry, Anna, de la que pronto se enamora.

Sin embargo, las versiones contradictorias y el clima de misterio que envuelve todo, llevan a Holly a investigar el caso, pues sospecha que su amigo vive. El Mayor Calloway, de las fuerzas de ocupación británicas, le convence de que Lime es un peligroso delincuente que se ha refugiado en la zona soviética. Así, Holly descubre que Harry no era la persona enterrada, sino un traficante de penicilina adulterada.

Entonces se decide a colaborar con las autoridades, y se presta como cebo para capturar a Harry Lime. Al final, tras abatir a tiros a su enigmático y antiguo amigo, perseguido y acosado en los canales de las alcantarillas de Viena, Anna pasará al lado de Holly despreciándole.

Escena claustrofóbica, con gran fuerza dramática, que consigue que, el hasta entonces vil y odiado Harry Lime (extraordinario, como siempre,Orson Wells que llena la pantalla de magnetismo y fuerza con su sola presencia) , nos produzca lastima, pues esta siendo cazado como un animal herido que solo busca su supervivencia.

Actores magníficos, una banda sonora mítica, un argumento sumamente atractivo e inteligente, el trasfondo de la Viena de posguerra ..... un PELICULÓN!!!!




El tercer hombre. The Third Man

  • EE.UU./Gran Bretaña. 1949. 104 min. B/N.
  • Productores: David O. Selznick, Alexander Korda y Carol Reed.
  • Director: Carol Reed.
  • Argumento: Graham Greene.
  • Guión: Graham Greene, Carol Reed y Mabbie Poole, con la colaboración de Orson WeIles.
  • Fotografía: Robert Krasner.
  • Música: Anton Karas.
  • Intérpretes: Orson Welles (Harry Lime), Joseph Cotten (Holly Martins), Alida Valli (Anna Schmidt), Trevor Howard (Mayor Calloway), Paul Hörbiger (El portero), Ernst Deutsch (Barón Kurtz), Erich Ponto (Dr. Winkel), Siegfried Breuer (Popescu), Bernard Lee (Sargento Paine), Wilfred Hyde-White (Crabbin), Geoffrey Keen (Policía inglés), Annie Rosar (La portera), Hedwig Bleibtreu (La anciana), Herbert Halbik (Hansel), Alexis Chesnakov (Brodsky).

El tópico nos dice que estamos ante una película de O. Welles. Es cierto. En ninguna otra película que se haya realizado se deja sentir tanto la presencia del actor en el pulso que toma la dirección como en esta; pero de ahí a la autoría hay un paso gigantesco que olvidaría otros hallazgos de esta obra maestra. Lo que está claro es que Welles tuvo libertad absoluta de componer su fascinante H. Lime, no sólo rescribiendo su parte (todo ese magnífico discurso sobre la democracia y el reloj de cuco es suyo), sino dirigiendo sus secuencias. Prueba de ello es leer el guión de Greene, ahora ya tomado como una novela más de él, pero que en origen fue un guión encargado por el productor, A. Korda, y ver toda la construcción que realizó Welles en el que, junto con Kane y el capitán Quinlan, es su mejor personaje.

“El tercer hombre” tiene muchas historias, pero podemos resumir todas en un binomio: amistad / traición. Martins, un espléndido J. Cotten, llega a una Viena “un poco destruida por las bombas”, invitado por su amigo H. Lime, para descubrir que éste ha fallecido en un extraño accidente. Sobre esta premisa, la sabiduría de Carol Reed despliega una serie de momentos inolvidables, en un viaje lleno de cinismo por esa jauría humana que alumbra la posguerra y que tienen en las cloacas una de sus vías de comunicación.

Para eso C. Reed reinventa el expresionismo dotando a la dirección de un regusto barroco que será la marca de estilo: ángulos novedosos que casi nunca respetan la horizontalidad del plano, infinidad de picados y contrapicados, que hasta hacen creer a uno de los personajes que el cielo se halla en el suelo y el infierno en el cielo, juegos con la profundidad de campo como el maravilloso plano de presentación de Welles. Todo este toda a la película de una tensión única.

El reparto sólido y sensacional. Destacando, aparte de los mencionados, una Alida Valli que se eleva al estrellato tras esta película, o un Trevor Howard tan distinguido como siempre y que borda su papel.

Como decía la película esta llena de momentos únicos. Dejando aparte los ya conocidos: el plano de presentación de Welles, la persecución por las cloacas, la secuencia de la noria, hay dos que destacaría por encima de los demás: la secuencia de la delación echa a manos de un tierno niño. Una secuencia magistral, que sigue produciendo una angustia enorme al contemplarla y ver como ese tierno niño de dos años puede convertirse en un monstruo feroz; y por supuesto ese plano final y larguísimo que cierra la película de un modo desolador y renegando de una regla de oro: el final feliz.

Suena las notas de A.Karas. Siéntate y relájate; ¡estás de suerte! Harry Lime no ha muerto, ni el buen cine tampoco, te esperan noventa minutos de impagable celuloide. Strhoeimniano para FILMAFFINITY.