15.4.10

El Rapto en el serrallo, Mozart en el Teatre Liceu


Quest - Peretyatko- Damrau©A Bofill - Gentileza Gran Teatre del Liceu de Barcelona

Tras 27 años de ausencia en el escenario del Teatro Liceu ha vuelto una de las óperas más emblemáticas de Wolfgang Amadeus Mozart, El rapto del serrallo (Die EntFührung aus dem Serail).

La estructura de la ópera es un Singspiel, un espectáculo musical en el que se combinan el canto y diálogos hablados en idioma alemán de una manera homogénea.

El regreso más esperado se ha producido de la mano de la soprano alemana Diana Damrau, quien debuta en el escenario más prestigioso de Barcelona en el papel de Konstanze como lo hiciera en el mismo rol la eslovaca Edita Gruberova en 1978. Acompañada por la producción de 1999 del Théâtre Royal de la Monnaie, Bruselas y la Ópera de Fráncfort, dirigida escénicamente por el alemán Christof Loy, esta producción posee una innovadora y elegante puesta en escena ambientada a principios del siglo XX, que no fue aprovada por el público, el lunes 12 de abril, noche de su estreno en el Liceu, ya que recibio sonoros abucheos. Personalmente dire que Loy estuvo estupendo.

El trabajo de Loy ha recibidos elogios en su recorrido por las principales salas del mundo. Para esta versión del Rapto ha mantenido la obra con todos sus diálogos y la parte musical íntegra, con una duración de casi 3 horas que pasan sin darse cuenta, brinda una gran importancia al cambio psicológico y al carácter humano de los protagonistas, lo que sin duda es un trabajo muy enriquecedor y demuestra un alto conocimiento de la obra de Mozart. Potencia la tensión dramática destacando el manejo y dominio de los silencios de una manera impactante en momentos precisos de los diálogos, lo que sin duda genera una efecto justo en el momento preciso.

Die Ent Führung aus dem Serail se estrenó, bajo el mecenazgo del Emperador Josef II, en la Burgtheater de Viena en 1782 y fue un éxito inminente que mostró la atmósfera misteriosa y exótica de los turcos otomanos a finales del siglo XVIII. En España se estrenó el 3 de enero de 1928 en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona.

La historia transcurre en el palacio del pachá Selim, en la Turquía del siglo XVIII. Dividida en tres actos, narra el rescate de Konstanze y su criada Blonde por parte de Belmonte, su prometido, y de su criado Pedrillo, presos los tres en el serrallo turco del magnánimo pachá Selim.

Diana Damrau superó todas las expectativas en su papel de la noble y desconsolada Konstanze, y recibió grandes aplausos en cada una de sus prodigiosas y bellas áreas. La soprano alemana es una estrella del mundo de la ópera. Conocida como una aclamada intérprete del repertorio alemán, sobre todo de la obra de Mozart, posee una extraordinaria facilidad para la coloratura, lo que sin duda la ha caracterizado como una gran intérprete de la obra del compositor alemán, luciéndose en sus dificilísimas áreas y saliendo triunfante de todas ellas, como pudimos apreciar la noche de su estreno.

Dotada de un increíble y estelar sobreagudo para el desmayo y una amplitud de su capacidad y versatilidad interpretativa, exhibió en el Liceu su extraordinario control de la coloratura en aras de la exhibición y el lucimiento. Posee un registro limpio y claro con una flexibilidad magnífica.

©A Bofill - Gentileza Gran Teatre del Liceu de Barcelona

El británico Ivor Bolton, especialista en Mozart, quien debutaba al frente de la Orquesta y Coro del Liceo, hizo brillar a la orquesta, no de primerísimo nivel y, a las principales figuras.

El reparto estuvo a cargo de un europeizado y poco reflexivo pachá Selim, quien se expresa por medio de la palabra hablada, no del canto, interpretado por Christoph Quest, impresionó por su masculina presencia. La soprano rusa Olga Peretyatko, una joven artista llena de gracia y encanto con una bella y hermosa voz, representó el papel de la doncella Blonde quien cuestiona el papel de la mujer en el mundo islámico negandose valerosamente a aceptar una posicion de sometimiento.

Los personajes masculinos, de diferentes clases cultural y social, fueron representados de una manera no muy bien delineada: Pedrillo, de la mano del tenor de Norbert Ernst; Osmin, un personaje rico en matices interpretativas y muy elaborado musicalmente, por un irascible Franz Josef Selig, y el enamorado Belmonte, por Christoph Strehl, conocido intérprete de la obra de Mozart a quien se lo veia muy agobiado y nada seguro de sí mismo.

La utilización del anfiteatro por parte de personajes masculinos, como Belmonte y Pedrillo, y el coro del Gran Teatre del Liceu, exquisitamente caracterizado al clásico «estilo turco» que el ambiente de la obra demanda fueron recursos que despertaron sorpresa y estuvieron hábilmente manejados.

Un Mozart bastante mas trágico y poco cómico, con excasos enredos amorosos, y una puesta en escena impecable y cuestionada, en una fantástica historia entre Oriente y Occidente.

Sin duda, una ópera de lo mas fascinante.

Por Carolina de Pedro Pascual © 2010 Danza Ballet

Quest - Damrau - ©A Bofill - Gentileza Gran Teatre del Liceu de Barcelona