10.3.10

La fille du régiment en el GRAN TEATRE DEL LICEU




Natalie Dessay - Donizetti - La Fille Du Régiment

Del 7 al 25 de marzo de 2010, se representará en el Liceu la ópera còmica de Gaetano Donizetti La fille du régiment. En la presentación contaremos con los principales protagonistas Ives Abel, director musical, Laurent Pelly, director de escena, Patrizia Ciofi y Nino Machaidze, sopranos , Juan Diego Flórez y Antonio Gandía, tenores y Ángel Pavlovsky, actor

Resumen argumental

La fille du régiment, opéra comique de Gaetano Donizetti, con libreto de Jean-François-Alfred Bayard y Jules-Henri Vernoy de Saint-Georges, fue estrenada en París en 1840 en la Opéra Comique con un éxito discreto y la hostilidad de los músicos franceses, como Berlioz, recelosos de la fama creciente del italiano. El mismo año 1840 La Scala dio la versión italiana, La figlia del regimento. El éxito decisivo se produjo en la reposición en París en 1850 con la famosa soprano Henriette Sontag, manteniéndose la ópera en el repertorio francés con asiduidad (en 1914 llegó a las mil representaciones).

La acción se sitúa en el Tirol en el año 1805 en el momento de expansión de las tropas de Napoleón por los territorios de los Habsburgo, después de la batalla de Austerlitz, cuando se creó la Confederación del Rin dominada por el imperio francés. Ello explica la falta de acciones bélicas y la presencia de las tropas francesas vista desde un punto de vista benigno y amistoso.

Acto I
En los aledaños de un rústico pueblecito de montaña, un grupo de labradores vigila el paso del ejército francés que se aproxima; mientras las mujeres rezan. Entre la gente vemos la pretenciosa marquesa de Berkenfield, muy asustada, asistida por su mayordomo Hortensius. Se produce una gran alegría cuando un labrador dice que los franceses ya están lejos. La noble dama había dejado su castillo para dirigirse a Austria y así evitar las luchas del Tirol y ahora se refugia en una cabaña mientras Hortensius va a recuperar su carroza. Pronto se encuentra con el sargento Sulpice, del 21º regimiento francés de granaderos, que le da permiso para continuar su camino con la vieja dama.

Sulpice, de carácter rudo y corazón noble y generoso, queda solo y escucha llegar a Marie, la cantinera, protagonista de la ópera: una muchacha guapa, vital y alegre, que cuando era muy niña fue recogida por el regimiento y se hizo mayor al son de los tambores. Los soldados se consideran sus padres, la quieren con ternura y la nombraron cantinera del regimiento. El sargento cree que ya ha llegado la hora de casarla y la interroga sobre un forastero con el cual la han visto hablar. Marie dice que se trata de Tonio, un joven tirolés que le salvó la vida cuando caía por un precipicio, que es una excelente persona, que están enamorados, pero que han decidido que su amor no es posible, ya que su marido ha de ser soldado del regimiento.

Llegan los soldados que han detenido a Tonio, a quien identifican con un espía peligroso y quieren condenarlo a muerte. Marie interviene rápidamente y los convence de que este joven es su salvador. Los brindis con ron que propone Sulpice se acompañan de los entusiastas y marciales cuplés de Marie. Suena la retreta y pronto reaparece Tonio, que comunica a Marie que no está dispuesto a perderla, que la quiere de todo corazón. Sulpice sorprende a los dos enamorados e intenta imponer su autoridad sin resultado alguno. Marie asegura que no se casará si no es con el atractivo tirolés, y Tonio sale para convencer a los otros soldados de que permitan su casamiento.

Aparecen la marquesa de Berkenfield y Hortensius; la dama ha decidido regresar a su castillo y pide la protección del 21º regimiento. Sulpice, al oír el nombre del castillo, siente una profunda impresión. Había sido un gran amigo del capitán francés Robert, el cual había tenido una relación amorosa con una Berkenfield –según la marquesa, su hermana– de la que había nacido una niña. Antes de morir, Robert confió su hija a un viejo servidor para que la entregara a la marquesa, pero en otra acción bélica el pobre viejo murió. La noble supone que la criatura, que si viviera sería su única descendiente y heredera, debió perder la vida, pero Sulpice la identifica de inmediato con su amada cantinera Marie. Una carta difícil de descifrar de la cual ya se había hablado antes sirve de prueba irrefutable de que Marie es la hija del capitán Robert y una Berkenfield.

Marie vuelve y se encuentra con la gran sorpresa de ser miembro de una noble y rica familia. La marquesa decide llevársela de inmediato e intentar educarla de una manera acorde con su condición y vence la inicial reticencia de la joven mediante la carta de su padre.

El coro de soldados aparece en escena cantando un himno marcial y llega también Tonio, vestido de soldado francés, que acaba de alistarse al regimiento para poder aspirar a la mano de Marie y con la famosa y arriesgada cavatina «Ah! mes amis quel jour de fête» consigue que los militares se pongan a favor de los enamorados.

Pero la alegría se convierte en tristeza cuando el sargento anuncia la decisión de la marquesa de llevarse a Marie para darle una buena educación. La melancolía de Marie ante esta decisión y el dolor de separarse de sus compañeros y de su amor se expresa en la no menos conocida romanza «Il faut partir». Los dos protagonistas cantan un breve y lírico dúo, Marie se despide de cada uno de los soldados, llevándose la marquesa a la muchacha entre las últimas promesas de amor de los amantes.

Acto II

En el salón de un lujoso palacio, la marquesa de Berkenfield y su amiga, la ridícula duquesa de Crakentorp, charlan sobre el contrato de matrimonio que se firmará entre Marie, la sobrina reencontrada, y el sobrino de la duquesa.

Hace tres meses que Sulpice, herido en una batalla, se encuentra convaleciente en el palacio gracias a las súplicas de Marie, y la marquesa, que desconfía de la actitud aparentemente dócil de la muchacha, pide ayuda al viejo soldado para que la convenza. Esta noche se celebra una fiesta para celebrar los esponsales y la marquesa obliga a Marie a hacer el último ensayo de la pieza de canto que ha de protagonizar para convencer a sus amigos que se trata de una joven refinada, no una vulgar cantinera. El ensayo se convierte en un canto nostálgico y rebelde de Marie y el sargento, ante la creciente irritación de la marquesa.

Quedan solos Sulpice y Marie y el militar intenta de buena fe convencer a la muchacha de la conveniencia de entrar en el gran mundo y casarse con un duque, pero ella se lamenta amargamente y se siente muy desgraciada. Cuando queda sola en escena, canta la gran aria del segundo acto, en la cual inicialmente expresa con tristeza y elegancia sus sentimientos, pero cuando oye a lo lejos la marcha militar del regimiento que acude a salvarla cambia radicalmente su estado de ánimo, corre a la ventana y con gran alegría canta la célebre cabaletta «Salut à la France!», que se convirtió casi en himno nacional. Los soldados abrazan a Marie y se adelanta Tonio, condecorado con una medalla por sus proezas en el ejército. Tonio, Marie y Sulpice cantan un alegre y delicioso trío.

Entra la marquesa y se indigna de encontrar a Tonio con la muchacha. El enamorado intenta convencer a la marquesa con el canto de una bella romanza, pero ésta se muestra hostil de nuevo. Tonio decide jugar fuerte y revelar un secreto que ha descubierto: Marie no es hija de la hermana de la marquesa de Berkenfield por la sencilla razón de que la marquesa es hija única. Ella explica entonces la verdad al sargento Sulpice: hija de una noble casa, se enamoró del capitán Robert, del ejército napoleónico, y de sus amores nació una hija que escondió para mantener su buen nombre. Los avatares de la guerra dejaron a la criatura huérfana de padre y extraviada, hasta que, como se ha explicado al inicio, el regimiento 21 la adoptó.

Llegan el notario y los invitados y la marquesa se ve con dificultades para justificar la ausencia de Marie ante una irritada y agresiva duquesa. Sulpice pide permiso a la marquesa para explicar toda la verdad a la joven y entra finalmente Marie, muy emocionada por el hecho de reencontrar a su madre y decidida a pesar de su gran pena a firmar. Pero los soldados del regimiento invaden la estancia para apoyar a Marie y afirman solemnemente que la muchacha era la cantinera y la hija del regimiento, ante el horror de los presentes. Marie se gana los sentimientos de los invitados con una breve romanza y la marquesa comprende que no es justo sacrificar a su hija por orgullo y prejuicios sociales, concediendo su mano a Tonio ante el entusiasmo general y la indignación de la duquesa. La ópera finaliza con una apoteosis militar, con el canto entusiasta de «Salut à la France». Material elaborado por lel Teatre Liceu.

Adjunto el dosier del espectáculo y el full informatiu gentileza del GRAN TEATRE DEL LICEU.

Gaetano Donizetti (Bérgamo, 29 de noviembre de 1797 - Bérgamo, 8 de abril de 1848)