3.1.10

Montserrat Caballé triunfa en el Liceu


Montserrat Caballé ©A Bofill - Gentileza Teatre Liceu

Un Liceu lleno a rabiar y completamente de pie ovacionó la noche del 28 de diciembre a una de las cantantes de ópera más importantes del mundo y más queridas por el público catalán, la soprano Montserrat Caballé.

El día que cambió su vida llegó en el año 1965 en Nueva York, cuando cantó Lucrecia Borgia sustituyendo a Marilyn Horne. Al día siguiente un periódico neoyorquino titularía: "Callas + Tebaldi = Caballé". Lo demás es historia.

La artista barcelonesa ha demostrado que según pasan los años atesora una gran experiencia y una presencia escénica mágica. Poseedora de un insuperable dominio de la técnica, una voz natural maravillosa y una finísima interpretación, la cantante hace gala de su arte manteniéndose siempre en lo más alto, sencilla, sin excesos y sin alardes, sobre todo con una gran humanidad, siendo admirada por un público fiel.

Su carisma personal, producto del éxito que cosechó a lo largo de una de las carreras más sobresalientes del mundo de la ópera, la han convertido en una autentica leyenda. Y aunque uno no puede olvidar sus años de esplendor y gloria, el concierto del lunes sirvió para volver a admirar a una gran artista que merece la pena ver una y mil veces.

El variado programa estuvo compuesto en total por 19 piezas, áreas italianas, canciones populares rusas y zarzuelas. Al piano se encontraba el maestro argentino Manuel Burgueras, quien desde 1991 acompaña habitualmente a la cantante en sus giras por los principales escenarios internacionales.

Caballé y Baskov ©A Bofill - Gentileza Teatre Liceu

Caballe estuvo acompañada por un fantástico partenaire, el tenor ruso Nikolai Baskov, dueño de una poderosa voz de enorme emisión y alto volumen quien se gano la admiración del público con su simpatía y excelente desenvoltura sobre el escenario.
Ambos fueron ovacionados en repetidas ocasiones, sobre todo la segunda parte del programa, más chispeante y enérgica, al interpretar la bella pieza de Luisa Fernanda "Subir, subir y luego caer", de Torroba y una bella área de la Opereta "La viuda alegre", de Franz Lehár.

Sus interpretaciones y ejecuciones en dúo fueron fervorosamente aplaudidas y lograron llegar a la emotividad del público.

Junto a ellos el bajo Serghiy Mahera, con una potente voz y una fuerza escénica potente, fue quien arrancó la primera ovación de la noche con "La calunnia è un venticello", del Barbero de Sevilla de Rossini. Mahera realiza en esta gala su debut en el Liceu. Ha cantado en los grandes festivales de música y es primera figura en la Opera de Kiev.

Baskov posee una carismática y fuerte imagen. Brilló con luz propia toda la velada, y destacó al interpretar la apasionada «No puede ser» de "La tabernera del puerto", de Pablo Sorozabal. Junto a Mahera interpretaron cancones folklóricas rusas incluida la clásica “Ojos Negros”, que fue jovialmente cantada por los tres artistas al finalizar la gala y arrancó fuertes y emotivos aplausos del público.

La Gala lírica "Montserrat Caballé y sus voces" no defraudó a los melómanos y admiradores entusiastas que se dieron cita en el coliseo catalán atraídos desde siempre por su gran artista, una Caballé apasionada de voz dulce y fresca. Una de las voces con el timbre más bello del mundo que una y otra vez es admirada y recordada por el público.

Por Carolina de Pedro Pascual © 2005 - 2010 Danza Ballet

Gran Teatre del Liceu - Barcelona