9.8.09

Esplendorosa Gala de Ballet Ruso en el Liceu



Por Carolina de Pedro Pascual © 2006 - 2009 Danza Ballet

No importa cuántas veces se ha hayan visto los principales pas de deux de los clásicos, más si se representan en las galas de ballet al mejor estilo ruso. Siempre sorprenden y continúan develando algo que siempre supimos: que los talentos de la danza de las más prestigiosas compañías de Rusia son extraordinarios.

Con un reparto de primeras figuras del Bolshoi, Mariinsky y del Eifman Ballet, el Liceu fue partícipe de una noche estelar donde Ivan Vasiliev, María Alexandrova y Farukh Rusimatov ofrecieron una excelente exhibición del mejor ballet.

Bailarines formados en las dos escuelas más emblemáticas de la alta tradición rusa como el Bolshoi y el Mariinsky poseen una refinada y pulcra técnica, acompañada de una extraordinaria expresividad y, sobre todo, una alta seguridad en la ejecución de sus pasos. Los solistas y el cuerpo del Stanislavsky Ballet dirigidos por Sergei Felin, brillaron en todo momento perfectamente sincronizados. La velada estuvo a la altura de las altas expectativas que despiertan artistas de esta índole, poseedores de las mejores formaciones.

María Alexandrova, bailarina solista del Bolshoi Ballet y musa absoluta de talentosos coreógrafos como Ratmansky y Eifman, fue adorada por el público durante toda la noche. Bailarina de peso y autoridad dentro del mundo del ballet, ha respondido con una exquisita demostración de excelencia y una destreza dancística soberbia. Poseedora de una importantísima trayectoria, bailó brillantemente la Suite Paquita, de Marius Petipa, junto a un ágil Anton Korsakov y un compacto y correcto cuerpo de baile.

En plena ejecución se produjo un incidente inimaginable en una sala como la del Liceu. En mitad de un brillante adagio por parte de sus principales protagonistas, Alexandrova y Korsakov, se corto la música. Este suceso tan increíble como real no fue un obstáculo para que la pieza no fuera altamente representada y se llevara grandes y merecidos aplausos. Los bailarines mostraron una alta profesionalidad y total dominio de la situación al conocer y estudiar, como corresponde, la música en su totalidad y continuar con la pieza con total naturalidad.

Sin duda, los grandes momentos de la noche fueron las dos piezas creadas por Maurice Bejart e interpretadas por el genial Farukh Rusimatov. "Bakhti, la danza de Shiva" —creada en 1969 con música tradicional de la India— y "Adagietto"— con música de la 5ta sinfonía Gustav Mahler— fueron interpretadas por un maduro y siempre potente Rusimatov. Con un extenso y bello port de bras y una excepcional interpretación en la obra de Mahler, Rusimatov continua sorprendiendo con su impecable técnica y su siempre felina presencia, demostrando estar en óptima forma y ser una intérprete ideal para este tipo de pieza.

La pareja formada por Anastasia Yatsenko, pura gracia y dulzura, y Anton Korsakov, presentaron un fresco y chispeante "Tchaikovsky Pas de Deux", de George Balanchine. Elegantes y virtuosos merecieron grandes aplausos. El adagio de "Swan Lake" interpretado por una exquisita Anna Antonicheva y un elegante Alexander Volchkov fue uno de los momentos más sublimes de la noche. Antonicheva, alta y delgada, transformada en un bello cisne, brilló sin duda alguna en la piel de Odette y demostró que es posible hacer vibrar las emociones del espectador junto a las cuerdas de un violín en un momento de tanta pureza y belleza como la de esta pieza.

Stanislavsky Ballet - Swan Lake

Una delicada representación de Madame Bovary basada en el adagio del vibrante y romántico concierto N2 de Sergei Rachmaninoff fue bailado por la primera solista del Mikhailovsky Ballet, Irina Pirren. Extraordinaria bailarina con preciosas líneas y magníficos développés, junto a un maduro partenaire como es Mark Peretokin, uno de los mejores ejemplos de la mejor escuela clásica de ballet rusa por su dilatada trayectoria tanto como bailarín como por su alta y versátil capacidad dramática.

Elena Kuzmina y Yuri Ananian, ambos del Eifman Ballet, formaron una atractivo dúo en un precioso y estilizado baile creación de la propia Kuzmina titulado "Maldecidos de Amar". La pieza fue reconocida internacionalmente con varios premios y ha confirmado el talento de la estrella del Eifman Ballet hacia la coreografía.

Nuevamente Antonicheva, pero ahora como la romántica Raymonda y Alexander Volchkov, como el noble Jean de Brienne, destacaron nuevamente por su elegancia y delicadez en el gran adagio de la que fue una de las últimas grandes obras de Marius Petipa, Raymonda, con música de Alexandre Glazounov.

La noche terminó con el esperado pas de deux de "Don Quijote", de Petipa. Brillantemente ejecutada por Alexandrova, un sorprendente y centelleante Kitri y un extraordinario y fuera de serie Ivan Vasiliev que ha introducido al público en una montaña rusa de emociones y se ha ganado la coronación absoluta de la velada con unos saltos y una ejecución impactante. De entrada, al pisar el escenario se pudo apreciar su increíble precisión y carisma con un excelente ataque. Seguro y potente, muy veloz en sus grande batterie y con enérgicas piruettes y unos manèges al mejor estilo ruso, dejó al público absorto, boquiabierto, en estado de éxtasis. Sin dudas fue una de las estrellas de la velada. El pas de deux fue bailado con gran limpieza e impecable sincronización, sobre todo gracias a la gran química que había entre los dos solistas, recibió aplausos y excelsos “bravos”.

La espectacular gala finalizó con todos los artistas sobre el escenario saludando a un Liceu lleno a rebosar de un público amante del ballet clásico. Un público altamente satisfecho al poder apreciar lo mejor de lo mejor de las primeras figuras de las compañías más reputadas de ballet de Rusia. © 2006 - 2009 Danza Ballet

María Alexandrova - Ruby Washington/The New York Times