2.7.09

Oskar Kokoschka


Oskar Kokoschka, Schlafende Frau (aus: Die träumenden Knaben), 1907/1908
Farblithografie 23,5 x 21,5 cm / Lentos Kunstmuseum Linz - © Fondation Oskar Kokoschka/VBK, Wien 2008

(Pöchlarn, 1886 - Montreux, 1980) Pintor expresionista y escritor austriaco. Aunque nació en Pöchlam, su familia se trasladó a Viena, donde transcurrieron su infancia y sus años de juventud y de formación.

Después de cursar estudios en la Escuela de Artes Aplicadas de Viena, donde realizó sus primeros retratos al óleo, Kokoschka pinta una serie de retratos expresionistas e inicia una intensa actividad pedagógica. En 1912, su obra ha empezado ya a ser conocida fuera de su país. Durante la I Guerra Mundial, es herido gravemente en el frente del Este. Consagrado plenamente a la pintura, viaja por numerosos países y, tras contraer matrimonio con Olda Palkovska (1941), adquirió la nacionalidad británica (1947), si bien en 1975 recuperó la ciudadanía austríaca. Murió en Montreux, Suiza, el 22 de febrero de 1980.

Su obra se sitúa inicialmente bajo la influencia del Jugendstil y, de forma muy directa, del pintor y decorador austríaco Gustav Klimt. Se unió al grupo Die Brücke y participó como ilustrador en la revista "Der Sturm". Entre sus obras destacan Retrato de Adolf Loos (1909), La esposa del viento (1914), El torbellino (1917), El poder de la música (1919), además de retratos de numerosos artistas, intelectuales y personalidades de la alta sociedad. Después de 1945, su pintura muestra los horrores de la guerra.

Kokoschka, que es uno de los grandes representantes de la pintura expresionista contemporánea, es también autor dramático (Asesino, esperanza de las mujeres, 1910; La esfinge y el espantapájaros, 1917) y publicó sus memorias con el título Mi vida. Biografías y vidas.

Oskar Kokoschka, Schlafende Frau (aus: Die träumenden Knaben), 1907/1908
Farblithografie 23,5 x 21,5 cm / Lentos Kunstmuseum Linz - © Fondation Oskar Kokoschka/VBK, Wien 2008


Oskar Kokoschka

La obra de Oskar Kokoschka nada tiene que ver con la convencional forma de observar el arte. Su obra es difícil de catalogar, huye de los encasillamientos.

Situarla dentro de un movimiento artístico, dentro de una tendencia, resulta casi imposible, precisamente porque lo novedoso, lo que diferencia a este pintor austriaco de otros, es su forma particular de ver el arte, no como algo externo a nosotros mismos, sino como algo inherente de nuestro ser. Su arte es un reflejo psicológico de las emociones y de la vida interior de cada individuo en un momento determinado. Su obra es, por tanto, metamórfica, está en constante evolución, y esto dificulta su interpretación.

Su particular juego con el observador consiste en seducirlo, en retarlo a descubrir la personalidad de cada retrato.

Oskar Kokoschka nace el 1 de marzo del 1886 en un pequeño pueblecito a orillas del Danubio: Pöchlarn. Sus años de infancia y adolescencia transcurren en una Viena convertida en centro del intelectualismo y de la decadente sensualidad de fin de siglo. Lo que pudo ser el catalizador de su arte, se desconoce. Sin embargo, algunas hipótesis señalan a Antón Romackos, por su expresividad y sobre todo por su profundidad. Lo cierto es que un buen día Oskar empieza a pintar, libre de tendencias, de formalidades técnicas y de estilo, consiguiendo que sus lienzos se conviertan en inconfundibles. Ni un punto de partida, ni un lugar, ni una escuela pueden hacer suyos los cuadros de este artista en una época de cambios, en una Viena pletórica de espíritu, de ideas, de música; en la Viena de Rilke, de Hoffmansthal, de Freud, de Schönberg, de Kafka. La 1ª Guerra mundial está a las puertas y esa cercanía produce una ruptura en todos los ámbitos haciendo tambalear los cimientos de la tradición.

La vida busca la inmediatez, haciendo despertar de ese modo la sensualidad más extrema, y también el escepticismo. Las relaciones personales se vuelven más inseguras, las formas sociales descubren su artificiosidad. Gustav Klimt, amo y señor de la vanguardia vienesa, precursor de un arte refinado y elegante al mismo tiempo que innovador, impregna de color la atmósfera vienesa influyendo también en la formación de nuevos artistas en la Kunstgewerbeschule, entre ellos, Kokoschka.

Una de las primeras creaciones de Oskar es “Alter Mann”, hombre viejo, en el que ya se manifiesta su lucha por la representación de la cara interna y también el primero de una larga serie de retratos que conseguirán hacernos visible un paisaje espiritual que pone al descubierto las debilidades de los seres humanos. Al mismo tiempo realiza carteles y postales para los Wiener Werkstätte (Talleres de Viena), que expondrá en 1908 en la Kunstschau vienesa, junto a una escultura y el libro “Die Träumenden Knaben”, unos chiquillos soñadores llenos de miedos y nostalgias. La expresividad brutal y punzante de esta obra despertará la ira del público y de la crítica, como lo hará también su primera incursión teatral: “Mörder, die Hoffnung der Frauen” (”El asesino, la esperanza de las mujeres”), obra pionera del expresionismo escénico. En 1909 conoce a Adolph Loos, su gran mecenas y descubridor e iniciador en el mundo del retrato. Será también quien lo pondrá en contacto con Herwarth Walden, el fundador de Der Sturm, uno de los únicos rotativos que abanderará su causa.

En los retratos tempranos de Kokoschka el color es sutil, casi transparente, dando sensación de inacabado y con un protagonismo significativo de la línea como elemento de expresión. Su método es el abrelatas psicológico, término forjado por él mismo y que consiste en observar al futuro retratado en su entorno y sin que éste advierta la presencia del artista. A destacar de esta época son los retratos de “Lotte Franzos”, de “Joseph de Montesquieu” o el de “Martha Hirsch”. Berlín, Der Sturm, Die Brücke y sobre todo Der Blaue Reiter hacen que su pintura evolucione poco a poco, que sus colores adquieran una solidez nueva, que contrasta con la palidez y casi transparencia de sus retratos anteriores, palidez que no abandonará del todo, pero que completará con una luminosidad poco usual, como “Alpenlandschaft bei Mürren” y la del retrato de “Alma Mahler”.

A causa de su precaria situación económica Kokoschka abandona Berlín y regresa a Viena en la primavera de 1911. Imparte clases en la Kuntsgewerbeschule (Escuela vienesa de artes y oficios) y expone con gran polémica en Hagebund. La crítica, furiosa, lo tilda tanto a él como a sus cuadros de miserables. Durante esta época mantendrá un tempestuoso y apasionado romance con Alma Mahler, viuda del compositor. Su historia finalizará de forma trágica: un aborto y la posterior entrada en filas de Kokoschka en enero de 1915. Las obras de este periodo, no son más que odas a ese amor y al final de éste. “Dos desnudos (Los amantes)”, “La tempestad” (”Die Windsbraut”), “Bodegón con amorcillo y conejo” y “El Caballero errante” (”Der Irrende ritter”).

Herido de guerra en 1916, y tras varios traslados a Viena y a Berlín, Kokoschka recala en Dresde, donde se relaciona con los ambientes intelectuales y artísticos de la ciudad: “Los exiliados” o “Los amigos”. Será también en este periodo cuando Kokoschka escriba su versión del mito de Orfeo y Eurídice, que posteriormente será adaptado como ópera por Krenek. Tras el despegar de la revolución en Rusia y de la posterior desilusión de muchos, otra nueva revolución se fragua a nivel personal, la del color. Acercándose cada vez más a los expresionistas alemanes, Kokoschka llena su obra de colores primarios: “El poder de la música”, “Madre e hijo (en el jardín)”, “La Muchacha esclava”, “Dresde, los puentes del Elba (con figura de espaldas)” o “Autorretrato con muñeca”.

El tolle Kokoschka como se le conoce en Dresde, abandona esta ciudad al desintegrarse la República de Weimar y se embarca en un largo periplo de siete años por Europa, el norte de África y Oriente medio. En este periodo es habitual en su obra el punto de vista elevado, ya sea una cima o un edificio, consiguiendo de esta manera una gran amplitud y distancia. Omnipresentes son también los ríos, arterias de vida discurriendo de siglo en siglo.

Hacia 1931 se instala de nuevo en Viena y realiza para el consistorio socialista el cuadro “Viena, vista a partir de Wilhelminenberg” (”Wien, vom Wilhelminenberg gesehen”), un retrato crítico de la ciudad y de unos niños jugando a diferentes juegos; imagen relacionada con las enseñanzas de Comenius de educar a la gente para que razone a partir del uso de sus cinco sentidos, ya que cada uno de los juegos retratados implica el uso de un sentido diferente. Esto nos anticipa la fundación de su Escuela de la Vista en Salzburgo, donde a los alumnos se les enseñará a abrir bien los ojos, a liberarse de prejuicios y de ideas de segunda mano.

Desencantado por la actualidad política de la época abandona Viena y se traslada a Praga. Tras el Anschluss, su regreso a Viena se hace imposible, y más cuando el Tercer Reich lo incluye en su exposición de Arte Degenerado. En Praga, ciudad que lo enamora, todavía se respiran aires de libertad y ese amor se plasmará en los innumerables retratos que dedicará a esta ciudad, así como a Olda Palkovska, su otro gran amor y futura esposa. Las obras más significativas de estos años son el “Retrato del presidente de la República checa”, “Masaryk” y “Autorretrato de un artista degenerado”. En Octubre de 1938 y poco antes de la anexión de Checoslovaquia al Tercer Reich, los Kokoschka se marchan a Londres, donde no permanecerán demasiado tiempo debido a su poco holgada situación económica. Tras el estallido de la guerra se instalan en la pequeña localidad costera de Polperro, en Cornualles, donde Kokoschka realizará numerosas acuarelas y donde se convertirá en activista para una Europa libre de las cadenas del nazismo.

Tras su obligado regreso a Londres en 1940, Kokoschka reaviva el fuego de su colaboración por las causas nobles, pronuncia discursos, escribe artículos, recauda fondos para causas humanitarias e incluye la sátira en sus obras. En “El huevo rojo” o en “Aquello por lo que luchamos”, “Una araña enorme”, “Chamberlain”, “Amenaza a un vulnerable bañista”, “Checoslovaquia”. Del mismo modo realiza carteles solidarios en diciembre de 1945, como el de un Cristo inclinado hacia muchos niños con la inscripción: EN MEMORIA DE LOS NIÑOS DE EUROPA QUE TIENEN QUE MORIR DE FRIO Y HAMBRE ESTAS NAVIDADES.

En 1953 se instala en Suiza, y da clases de verano en Salzburgo, desde ese mismo año hasta 1963, en su Escuela de la Vista, una escuela antirracionalista y basada en la Weltanschauung, observación del mundo. Esta escuela será la culminación de su obra. MundoArte - Biografía - Oskar Kokoschka