1.2.09

Corella Ballet Castilla y León en Barcelona


 Angel Corella y Natalia Tapia ©Bufala

Angel Corella ha logrado un verdadero milagro en un país donde la danza clásica es sinónimo de frustración.

En esta oportunidad, el pasado 21 de enero, nos ha presentado en Barcelona una compañía de danza clásica integrada por muy buenos bailarines con una buena técnica pero, en conjunto, sin una escuela académica que la sustente. Hay mucha danza, excelente música, escasos matices y ganas de ir a por más.

Los que asistimos al estreno de su ballet, el Corella Ballet Castilla y León, en el Teatro Tívoli, vivimos con enorme entusiasmo un espectáculo de ballet íntegro, en donde el cuerpo de baile no defrauda por lo general en ningún momento.

Corella bailó "We Got it Good", de Stanton Welch con música de Duke Ellington. Un solo de jazz creado especialmente para él, con motivo de la gira Kimg of the Dance en 2006. El bailarín domina la escena con una sólida y depurada destreza y mantiene en todo momento una relación de correspondencia y encanto con el público. Estos ingredientes sumados a su brillante técnica, lo transforman en un artista seguro y extraordinario. Ángel es un bailarín maduro, posee un encanto personal innato y compra hasta con la mirada. Goza de una presencia escénica triunfante, unas habilidades naturales hacia el ballet que lo llevaron a lograr una exitosa carrera.

Natalia Tapia, es una artista con buena presencia en los escenarios. Ha estado correcta en la ejecución del "Tchaikovsky Pas de Deux", de George Balanchine como partenaire de Corella, aunque quizás, y pese a los nervios del acontecimiento, no lo suficientemente suelta ni chispeante como la ocasión requería.

Impactante y hermosa se destaca entre el conjunto de bailarinas, Maria Jose Sales con una bella línea y hermosos brazos. Graduada profesionalmente por Alicia Makova en el English National Ballet School de Londres, Sales se movía con una elegancia maravillosa y una exquisita naturalidad -como es de esperarse de una bailarina de ballet - por el escenario, al ritmo del Concierto Nº1 de Max Bruch con coreografía de Clark Tippet.

"Clear" creada para el American Ballet Theatre por Stanton Welch, fue lo mejor y mas pulcro de la velada. La transparente música de Bach y el vestuario de Michael Kors, considerado como uno de los diseñadores más importantes de Estados Unidos, demostraron que es posible unir belleza y modernidad.

La correcta ejecución y claridad de movimiento de los 8 bailarines que componen este trabajo de 20 minutos de duración, ha dejado en evidencia la precisa ejecución de sus interpretes. La única mujer presente a lo largo de toda la pieza es la bailarina japonesa Kazuko Omori quien nos entrega una potente actuación con una nítida intervención, potentes puntas y mucha desenvoltura dentro del grupo.

El broche de oro, antes de finalizar la velada, lo aportó la creación de la coreógrafa contemporánea Twyla Tharp, "In the upper room". La obra, demasiado larga y potencialmente marcada por una coreografía veloz, fue creada para el total lucimiento de los bailarines en la que no faltaron los grandes saltos, los pirouettes y una excesiva dinámica grupal que aportó brillo y una total energía, poniéndose de manifiesto, junto a la reiterativa y aguda música de Philip Glass, los dotes atléticos y físicos de todo la agrupación,

En general, la compañía carece de un estilo académico definido, falta "la escuela", que es la que definitivamente concede el sello de calidad en la danza clásica.

Muchas piernas que llegan y sobrepasan la cabeza, muchos giros y excesivas sonrisas producen que haya una exacerbada y constante exhibición carente de distinción y elegancia.

Una felicitación aparte merece el trabajo de la maestra de ballet, Prof. Karemia Moreno que sin dudas, conociendo su manera profesional, seria y tremendamente responsable de trabajar, se encuentra ante una interesante y ardua tarea por delante. Sé, que finalmente logrará sacar a relucir lo mejor de cada artista. Tiene el material y la experiencia necesaria para que la compañía de Corella llegue a ser lo que él tanto anhela.

La gala finalizó con largos y jubilosos aplausos.
Por Carolina de Pedro Pascual © 2009 Danza Ballet